Sin acuerdo campesinos del Catatumbo y gobierno tras dos días de reuniones

Luego de dos días de reunión entre los voceros del Movimiento Campesino y la delegación del Gobierno Nacional encabezada por el Vicepresidente de la República Angelino Garzón, no se han llegado a acuerdos. El campesinado ha venido cediendo en sus exigencias desde hace ya varias semanas, empezando por el desbloqueo de las vías que de Ocaña comunican con la Costa Atlántica y a los municipios de la provincia de Ocaña, luego del asesinato de cuatro campesinos por acción de las balas de la fuerza pública en medio de las refriegas acaecidas en aquella ciudad.

Una vez los manifestantes se retiraron de Ocaña por el temor a seguir siendo asesinados por la represión policial y militar, parte de ellos se movilizaron y concentraron en la zona rural del municipio de Tibú.

Otra de las acciones de buena voluntad por parte del campesinado gira entorno a la aceptación de algunas condiciones impuestas por el Gobierno en cuanto a la instalación de una mesa alterna en el Colegio Francisco José de Caldas del municipio de Tibú para desarrollar los diálogos, ya que anteriormente las conversaciones se realizaban de cara y en la presencia los doscientos presidentes de las juntas de acción comunal que representan a los campesinos del Catatumbo.

Recordemos que después de una semana de trabajo con los moderadores José Noé Ríos, viceministro de trabajo y Ubensel Duque director del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, se acordó una metodología para desarrollar las mesas de discusión. Sin embargo, el Gobierno ni siquiera quiso firmar dicha metodología. A fin de cuentas lo que se logra socializar con la comunidad públicamente es el acuerdo borrador en donde se pone de manifiesto que es necesario que el gobierno genere confianza al campesinado, ya que ha habido cuatro muertos, decenas de heridos, algunos campesinos judicializados, señalamientos y estigmatización a los líderes de la movilización, lo que genera una gran tensión y pone en riesgo la vida e integridad de los manifestantes y los voceros del movimiento campesino.

Ante esta situación el campesinado plantea en principio dos mínimos:

Crear una ruta donde se afiance el financiamiento el Plan de Desarrollo Sostenible de la Zona de Reserva Campesina con cronograma y metodología para llegar a acuerdos que permitan su constitución.

Suspensión de la erradicación forzada y violenta de los cultivos de coca en la región del Catatumbo, que ha generado que alrededor de trescientas familias se hayan visto afectadas, por tanto se solicita la implementación de subsidios de un millón quinientos mil pesos mensuales por dos años para suplir las necesidades a las que se ven enfrentadas las familias campesinas luego de la erradicación.

Llegando a estos acuerdos se distensionará la vía para el acceso y movilidad de gentes y mercancías desde y hacia Tibú.

A pesar de estos justos reclamos, el Gobierno solo dilata el proceso de diálogo en la Mesa de Interlocución y Acuerdo MIA, exigiendo que se levante el paro como condición para “sentarse a la mesa