Sin acuerdo, la derecha chilena decidirá mañana si compite con candidato único

La intervención del mandatario y la falta de unidad dentro de RN lograron que el controvertido dirigente se sentara a la mesa de negociación; sin embargo, fue imposible que se resolviera en esa instancia la compleja situación en que se encuentra sumido el oficialismo. Ahora nadie se atreve a vaticinar qué pasará en los próximos días, dado el escaso margen de tiempo que queda para la inscripción de los candidatos.

Aunque la intervención del Presidente Piñera logró volver a sentar a la mesa de negociaciones a los representantes de la Alianza, con lo que le dobló la mano al timonel de RN, Carlos Larraín, más tarde el controvertido dirigente se las arregló para dejar el proceso en punto muerto hasta este miércoles. Ello, porque ninguno de los partidos se abrió, en la primera cita, a avanzar seriamente en la propuesta del otro. El punto es que el mecanismo en el que se confluya finalmente debe coincidir cualitativa y cuantitativamente para que ambas colectividades sientan que están en igualdad de condiciones. No obstante, es difícil vaticinar un resultado, ya que la sensación que existe en la Alianza es que para el timonel de RN la mejor opción es llegar con dos candidatos a la primera vuelta y que sólo se sentó a negociar porque no tiene el control del partido, pues un importante sector se opone a seguir dilatando este proceso.

Así, ayer lunes al inicio de la jornada, los dirigentes de la UDI llegaron al comité político dispuestos a abordar el tema del candidato presidencial entusiasmados con la propuesta de la convención, surgida en el propio seno de Renovación Nacional. Esto, porque no dudaron ni por un segundo que con esa fórmula su candidata podría ganar con amplia ventaja. Pero ese era el mecanismo que menos le gustaba al máximo dirigente de RN, por lo que ante la amenaza de que sus socios lograran imponerlo, iba preparado para contraatacar con la idea de la primaria, acotada sólo a los militantes del sector si es necesario. Lo que distendió un poco el tenso ambiente que se vivía en la derecha y abrió el proceso a nuevas negociaciones. En Palacio consideraban ayer que “al menos esta vez