9 de agosto: Día Internacional de los Pueblos Indígenas – Por Rigoberta Menchú Tum

Este nueve de agosto estaremos conmemorando el Día Internacional de los pueblos indígenas del mundo, establecido por la Asamblea general de las Naciones Unidas el 23 de diciembre de 1994. La temática central para este año 2013, es “Pueblos Indígenas Construyendo Alianzas, en honor a los tratados, acuerdos y otros arreglos constructivos”. Con lo que se pretende fortalecer el derecho a la tierra y establecer un marco de convivencia y de relaciones económicas entre los Pueblos Indígenas y los Estados. No cabe la menor duda de que hablar del derecho a la tierra y el territorio en Guatemala es fundamental, de cara a la búsqueda de la vida plena de los Pueblos Indígenas. Hoy ese ejercicio de derechos es de suma preocupación en virtud de que las tierras y los territorios de los Pueblos Indígenas han sido invadidos por empresas transnacionales para la industria extractiva, petrolera y siembra de la palma africana.

 

 A diecinueve años de la declaración, vemos que los pueblos indígenas de Guatemala, continuamos viviendo en condiciones marcadas por la discriminación, el racismo, la exclusión, la extrema pobreza, el machismo y la falta de acceso a la toma de decisiones, lo cual refleja las profundas inequidades existentes entre los pueblos indígenas y quienes ostentan el poder del Estado. Asimismo vemos con mucha preocupación el surgimiento de organizaciones neomilitaristas y neoterroristas cuyo propósito es seguir dividiendo al país y silenciar las voces de líderes y lideresas que defienden la vida, la verdad y la justicia. La historia es la historia, y por más que la quieran cambiar y distorsionar, refiriéndome a las acciones neorrepresoras más visibles públicamente después de 15 años de la firma de los acuerdos de paz, no podrán callar nuestra voz ni tergiversar nuestra verdad, porque esta está escrita en la mente y la vida colectiva de las comunidades.

 

 Este 9 de agosto, el gobierno no tiene nada que celebrar, más bien tiene la obligación de garantizar el cese de la intimidación y el hostigamiento a las comunidades indígenas que luchan por la plenitud de la vida. En ese sentido, basta ya de desalojos, de persecución a hermanos y hermanas indígenas que luchan por defender sus tierras y sus territorios. Basta ya de perseguir y de criminalizar la lucha campesina. Basta ya de intimidar a defensoras y defensores de derechos humanos comprometidos con la verdad, la memoria histórica y la justicia. Basta ya de silencio. Con mecanismos intimidatorios, autoritarios y de entretenimiento no se resuelve la grave crisis que atraviesan los pueblos indígenas de Guatemala. Es urgente hacer valer el derecho de “consulta y consentimiento previo libre e informado” con que cuentan los pueblos indígenas, según el convenio 169, de la OIT, para detener el despojo de tierras y territorios indígenas en el país.

 

 Este 9 de agosto saludo la lucha inclaudicable de los pueblos indígenas por hacer valer sus derechos inalienables. Los Pueblos Indígenas hoy son una enorme reserva de valores capaces de dotar de un nuevo rumbo a la humanidad. Que viva su lucha, que viva su resistencia.

 

Rigoberta Menchú Tum

 

Premio Nobel de la Paz