El Gobierno promete riguroso control ambiental en la explotación petrolera de Yasuní

Poner fin a la iniciativa Yasuní-ITT, la propuesta más seria y concreta contra el cambio climático del Gobierno Nacional fue una decisión “complicada y difícil”, ante la falta de corresponsabilidad de la comunidad internacional.

 

En eso coincidieron la Ministra del Ambiente Lorena, el asambleísta Carlos Viteri, y el ex ministro de Recursos Naturales No Renovables y actual embajador en Austria, Wilson Pastor, durante un panel organizado por El Ciudadano TV.

 

La Ministra del Ambiente, Lorena Tapia, aseguró que como máxima autoridad ambiental, ejercerá el debido control y fiscalización para cumplir las más rígidas normativas ecuatorianas y los estándares internacionales para garantizar una explotación petrolera responsable con el ambiente, en el ITT.

 

Adicionalmente, destacó que la información que se maneje dentro de este proceso será “absolutamente transparente” e invitó a la población a ser parte de una veeduría ciudadana que posibilite la verificación de un control ambiental eficiente, efectivo y estratégico para el Estado.

 

El asambleísta de Alianza PAIS, Carlos Viteri, sostuvo que la iniciativa Yasuní-ITT estaba condicionada al rol que tenía que asumir la comunidad internacional, particularmente aquellas potencias responsables de la contaminación, del calentamiento global, y como aquello no ocurrió, el Ecuador soberanamente tomó su decisión pensando en las urgencias y grandes objetivos nacionales.

 

Para Viteri, ex Secretario de ECORAE, haber planteado la iniciativa Yasuní ITT, que pretendía dejar bajo tierra alrededor de 920 millones de barriles de petróleo, además permitió despertar en la ciudadanía, especialmente de los jóvenes, una conciencia ambiental.

 

“Aquí no hay sorpresas; los ciudadanos deben tener la absoluta claridad que el Gobierno Nacional está actuando de acuerdo a cómo estaba planteada la iniciativa, aunque la decisión de poner fin a este proyecto emblemático es dolorosa”, subrayó.

 

Si bien la comunidad internacional le falló al Ecuador en la parte económica, se consolidó también la conciencia ambiental en los ecuatorianos, afirmó Viteri al recordar que hasta antes del actual gobierno, ningún sector político manifestó su intención de dejar el petróleo bajo tierra.

 

De su lado, el ex ministro de Recursos Naturales No Renovables, Wilson Pastor, tras tildar como “dolorosa” la decisión del Gobierno de poner fin a la Iniciativa Yasuní-ITT, afirmó que la propuesta no tuvo el apoyo de la comunidad internacional, más aún cuando Ecuador estuvo dispuesto a renunciar al 50% de los ingresos, siempre y cuando la contraparte (comunidad internacional) cumpla con el 50% restante.

 

El gobierno ecuatoriano buscaba recaudar con el apoyo de la comunidad internacional 3.600 millones de dólares para dejar al crudo bajo tierra, pero únicamente se logró recaudar 13,3 millones, es decir apenas el 0,37%, por lo que se dio luz verde a la extracción.

 

Pastor atribuyó a la crisis de la economía mundial el hecho de que la comunidad internacional no haya apoyado esta iniciativa, aunque en el fondo hay escepticismo respecto del cambio climático por parte de los países industrializados que han prolongado la aprobación del Protocolo de Kioto y en el fracaso de Estocolmo.

 

Ecuador, según Pastor, no debía quedarse sin explotar las reservas del bloque 43, sabiendo que no obtuvo el respaldo de la comunidad internacional. “Dolorosa la decisión, pero un estadista debe tomar la decisión en función del bienestar del pueblo que lo eligió, más aún cuando la riqueza del ITT en reservas petroleras que son importantes van a contribuir al desarrollo social”, comentó.

 

Para Pastor, la explotación del bloque 43, contrariamente a quienes se suben al parque del ITT a última hora, no va a significar una extracción altamente contaminante.

 

En septiembre del 2007, el Presidente Rafael Correa, en el seno de la Organización de las Naciones Unidas, presentó al mundo la Iniciativa Yasuní- ITT, para mantener indefinidamente inexplotadas las reservas petroleras del Bloque 43 (Ishpingo–Tiputini–Tambococha (ITT), estimadas en alrededor de 920 millones de barriles.

Para este fin, la comunidad internacional debía contribuir con al menos 3.600 millones de dólares, que representaban en ese entonces, cerca del 50% de lo que percibiría el Estado si explotaba el ITT.

Ante la falta de corresponsabilidad de la comunidad internacional, el Presidente Correa tomó la decisión de poner fin a la Iniciativa Yasuní ITT y solicitó a la Asamblea la declaratoria de Interés Nacional al aprovechamiento del petróleo en el Yasuní, utilización que afectará, menos del 1% del Parque Yasuní. MNC/El Ciudadano.

http://www.elciudadano.gob.ec/index.php?option=com_content&view=article&id=44856:habra-un-riguroso-control-ambiental-en-el-yasuni-itt&catid=40:actualidad&Itemid=63

 

Alemania no desembolsó recurso alguno para el Yasuní, afirma la Seteci

Gabriela Rosero, titular de la Secretaría Técnica de Cooperación Internacional (Seteci), explicó que sólo17,5 millones de euros en efectivo iba a aportar el gobierno alemán para el Programa Especial Reserva de Biosfera Yasuní y no 34,5 millones, como consta en el detalle del programa.

 

Esto, según Rosero, porque siete millones de euros correspondían a asistencia técnica (personal alemán que vendría a capacitar y a evaluar) y 10 millones estaban destinados al programa nacional de preservación Socio Bosque nacional.

 

Rosero dijo que en primera instancia el programa de gobierno alemán sólo buscaba aportar al Parque Nacional Yasuní y nunca al fideicomiso ITT, que buscaba dejar bajo tierra 920 millones de barriles de petróleo  de los campos Ishpingo, Tiputini y Tambococha.

 

Detalló las trabas que se presentaron en la negociación por parte del Ministerio de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania. Contó que el ministro Dirk Niebel, principal de esa cartera, siempre se opuso y que “nunca hubo voluntad implícita de apoyar o inyectar los recursos”.

 

Los recursos del gobierno alemán jamás llegaron al país. Los 17,5 millones de euros fueron dispuestos por presión de grupos ambientalistas alemanes, aseguró Rosero.

 

Ese dinero tenía que llegar del Fondo Especial de Energía y Cambio Climático (EKF). Pero ni esos rubros ni los de Socio Bosque, ni la capacitación técnica llegaron al país; por ello, al terminar de manera unilateral los convenios, el gobierno ecuatoriano no deberá devolver nada a ese país.

 

El acuerdo se firmó en octubre de 2012 y los recursos tenían que ser desembolsados hasta octubre de este año, porque Alemania esperaba recibir un proyecto o programa concreto para entregar los recursos.

 

 

Rosero recordó que Niebel nunca quiso apoyar al ITT porque consideraba que si lo hacía, sentaba un precedente para este tipo de iniciativas. Una postura contraria mantenía el viceministro, Hans Jurguen Beerfeltz, quien calificó a Ecuador como el “jaguar latinoamericano”.

 

 

El gobierno ecuatoriano entregó ayer al gobierno alemán, la denuncia del convenio  Programa Especial Reserva de Biosfera Yasuní. El canciller encargado, Marco Albuja, se reunió con el agregado de negocios de la Embajada de Alemania, Ronald Münch, para notificarle  la terminación unilateral del acuerdo.

Albuja reiteró que Alemania no apoyó al fideicomiso, sino al Parque. “El gobierno alemán no solo que no  aportó al fondo fiduciario de la iniciativa, sino que se opuso a ella. Alemania no ha querido participar directamente en el Fideicomiso de la iniciativa Yasuní ITT.

El gobierno alemán decidió comprometer los recursos adicionales a la negociación del 2012, a financiamiento de programas o proyectos de desarrollo, en la modalidad Cooperación Oficial Bilateral (tradicional) entre la República del Ecuador y la República Federal Alemana.

Según la Seteci, los recursos negociados en octubre de 2012, hasta la presente fecha no han sido implementados, debido a que se requieren procesos previos como la formulación de proyectos y la alineación a los sistemas y normativas nacionales,  lo que significa que el gobierno alemán aún no ha desembolsado o transferido recurso alguno al Estado ecuatoriano.