Mariela Castro Espin, hija del presidente Raúl Castro y directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba: “Los pueblos no aguantan más la violación de sus DDHH”

Estuvo en Montevideo participando de la Conferencia Regional de Población y Desarrollo. Entre los temas principales del evento estuvieron los derechos sexuales y reproductivos y educación sobre salud sexual, tanto dentro como fuera de las escuelas. Este fue el diálogo que mantuvo con LA REPÚBLICA.

Tu nombre completo…

Mariela Castro Espín.

Cuando dicen “ahí va la hija de Raúl Castro”, ¿qué sientes?

Todo depende de cómo se diga. Pero si lo dicen bien me cae bien, porque me siento muy orgullosa de mi papá y lo quiero mucho.

¿Hay vida familiar de “los Castro”, se reúnen en Navidad, a fin de año?

Nosotros tenemos una vida familiar muy rica, linda y de mucha satisfacción, de mucho aprendizaje.

Todas tus preocupaciones sobre la vida de la mujer, la temática sexual, comenzaron en la familia o lo tomaste en tu casa.

Cuando era niña estas cosas se hablaban en mi casa, porque mi mamá (Vilma) ya lo había impulsado en distintos ámbitos, incluso en el Partido Comunista. Yo aprendí mucho en la conversación con mis padres.

Hubo un momento que no me gustó la política de la Juventud Comunista y esos temas lo hablé mucho con mis padres. Conversaciones que resultaron ser muy importantes y creo que para ellos también.

Fue a partir de 2004 que comencé a exponer planteos a nivel institucional, por cierto concretos en torno a la mujer, la educación sexual, la problemática de género… Reclamé, también, que se reconociera la identidad de género, que se retomaran las operaciones de reasignación sexual, interrumpidas en 1988, y que la policía los dejara de molestar por su identidad de género.

A partir de ahí preparé toda una documentación que presenté a mi papá como segundo secretario del partido. También le pregunté como debía encaminar mis planteos en la sociedad cubana. Fue así que me asesoró sobre cómo moverme. Así empecé a trabajar.

Todos estos temas tienen que ver con la libertad y la dignidad humana…

Exactamente, es así y por ahí los enfoco: libertad y dignidad humana.

¿Los marxistas no se comieron esta parte de la vida que tanto te preocupa ahora?

Es una asignatura pendiente de los marxistas, pero desde el enfoque marxista he presentado mis estudios. Lo hago en la búsqueda de una sociedad equitativa, justa y solidaria, desde un proyecto del socialismo, porque no se puede abandonar ningún tema que esté lacerando la libertad los derechos y la dignidad humana.

¿Me estás diciendo que los problemas de la humanidad no se reducen a la lucha de clases y a los resultados de la misma?

La lucha de clases es una categoría que no podemos abandonar en ningún contexto, sin embargo también tenemos que ver otros elementos que fueron impuestos desde las relaciones de dominación en nuestras culturas, que lo hemos asimilado acríticamente y lo seguimos reproduciendo.

De lo que se trata es de introducir nuevas reflexiones críticas sobre esa herencia cultural que debemos transformar, para construir una sociedad con justicia social plena.

Pasó la Revolución Francesa, la Rusa, la Cubana, Mandela cambió el sur de África y la humanidad sigue teniendo estos problemas graves…

Eso significa que todo eso que ha pasado, que ha sido tan importante, no es suficiente y que tenemos que buscar alianzas para avanzar en programas de transformación de la sociedad.

No son solo alianzas en la interno de cada país, sino también internacionales y racionales, que es lo que estamos haciendo en Montevideo.

Una nueva etapa que podría haber en la humanidad no es solo un cambio en la estructura económica y en las fuerzas productivas y en las relaciones de producción, sino también en la superestructura. ¿Es así?

Estoy de acuerdo. Los intelectuales más importantes del marxismo lo pudieron aclarar. Una cosa es plantear los desafíos a nivel de teoría y otra cosa es llevarlo a la práctica. Lenin, al modificar el Código Penal, eliminó la penalización de la homosexualidad y estaba a favor de los derechos de las mujeres. Aunque era un hombre de su tiempo, su pensamiento era muy avanzado en función de la emancipación de los seres humanos. Por todo esto, a partir del marxismo, tenemos muchas posibilidades de transformar la realidad en el contexto actual.

Tengo la impresión que no hay en el mundo una elaboración teórica sobre la perspectiva socialista…

Creo que sí, que se está haciendo. Hay espacios de debate interesantes en este sentido. Sería bueno poder intercambiar más en ese sentido. En lo interno de los países, como es a nivel de las redes sociales, hay debates interesantes.

El reto más interesante está en cómo encarar en cada país el papel de los pueblos en la articulación de proyectos hacia el socialismo y si esa palabra asusta hablemos de proyectos emancipadores, pos capitalistas, como se les quiera llamar.

Hay que saber que los pueblos no aguantan más la violación de sus derechos humanos, mientras se sigue hablando de “países democráticos” solo porque hay un pluripartidismo que de ninguna manera está garantizando, realmente, derechos plenos a sus pueblos.

Tengo un amigo que dice en la izquierda se debate sobre el “que”, sobre lo que habría que hacer, pero no se debate sobre el “como”, para saber cómo se hace.

Ahí está el reto más importante. Se tiene claro a dónde queremos ir, de qué cosas nos lamentamos, pero no sabemos articular esos procesos de cambios, Y no todo el mundo está dispuesto a trabajar sobre eso.

Pero Cuba, ante dificultades económicas y de desarrollo, tuvo que volver, en determinados ámbitos, a la propiedad privada para resolver el “cómo”.

Cuba está llena de matices y a lo largo de la revolución he podido apreciar cómo se confrontan posiciones muy dogmáticas con posturas muy revolucionarias, mucho más dialécticas.

No creo que en Cuba estemos viviendo un retroceso, no creo que instalar la propiedad privada sea abandonar el camino del socialismo. Hay que saber que estamos cuidando en Cuba que las normativas que se establezcan para estos mecanismos de producción en el marco de la propiedad privada, no sean basados en la explotación. Por eso hemos cambiado la ley de cooperativas, para darle más posibilidades de desarrollo a estas iniciativas privadas que se basan en los mecanismos de la cooperación y no de la explotación. Incluso, por ley, se condena la explotación del hombre por el hombre.

Ese ensayo sobre las nuevas formas de propiedad ¿no es una utopía?

No es una utopía.

¿No?

No.

“Las transformaciones no se hacen por la fuerza”

¿Cómo abrazó estos temas de la salud reproductiva, de los derechos de las mujeres, del respeto a las opciones sexuales, cuando estos desafíos no estaban en la agenda de las revoluciones socialistas, por lo menos no eran prioridades como hoy?

Me formé como todos los jóvenes cubanos, en las mismas universidades, en las mismas escuelas, con las mismas precariedades y virtudes, pero siempre me gustó el debate. En casa de debatía mucho.

En mi casa, a fin de año, nos peleábamos todos y seguramente por temas políticos…

Nos peleábamos también, pero papá a fin de año ponía la paz: lo mismo hace todos los domingos (se ríe).

También digo que me gustó mucho la filosofía marxista, porque te brinda muchas herramientas para entender la historia de la humanidad. Gracias a eso me siento parte de los agentes de cambio de la sociedad, pero siempre con un sentimiento crítico y autocrítico.

Pero lamento que el pensamiento marxista, en muchas ocasiones, se ha transmitido de una forma muy esquemática.

También he podido apreciar que esa hipótesis teórico científica y otra cosa es la aplicación de todas esas buenas ideas. Es que el ser humano es muy complejo, por eso transformar las culturas es todo un desafío. Y estas transformaciones no se hacen por la fuerza.

¿El socialismo real no fue impuesto por la fuerza?

El socialismo del Este europeo tuvo una parte muy valiosa que no se debería desechar y tuvo una parte que es la que se debe poner en cuestionamiento, pero me parece lamentable que las experiencias socialistas se las quieran desechar totalmente sin ver todos los matices.

Todo esto lo discutimos con papá. Hoy sabemos que el pensamiento socialista se distorsionó con la muerte de Lenin. Sobre todo esto hay que sacar aprendizajes. Por eso hay que observar lo que en cada país está sucediendo, para tomar buenas prácticas.

¿En todos los países?

En todos, en los capitalistas, en los protosocialistas y en los socialistas. En todos. Hay muchos intelectuales pensando y trabajando, investigando, tanto en Cuba como en Latinoamérica y el Caribe. También en EEUU y Africa.

http://www.republica.com.uy/entrevista-a-mariela-castro/