Más de 200 empresarios venezolanos están interesados en exportar al Mercosur

No hay razones para que Venezuela le tema al ingreso al Mercado Común del Sur (Mercosur). Al menos así lo interpreta Alberto Cudemos, presidente de la Federación Venezolana de Porcicultura (Feporcina) e integrante de la comisión presidencial que trabaja para facilitar los trámites y promover un ambiente positivo para la exportación al bloque suramericano.

Tal parece que a Cudemos nada lo amilana. Cerca de los 70 años de edad, el productor bien podría decir que tiene 30 menos. Atribuye -no sin picardía- su salud y energía al jugo de frutas que se bebe religiosamente en las mañanas, a la política de reducir el consumo de azúcar y a los varios kilómetros que corre a diario antes de que amanezca, pero es evidente que la vitalidad surge de mucho más adentro; tal vez, de su padre, quien le dijo que siempre debía ser el mejor y a quien intenta honrar a diario.

Minutos antes de dialogar con el Correo del Orinoco en el Hotel Venetur Alba Caracas, un empresario se acercó a conversar con Cudemos y a decirle que quería incorporarse a las mesas de diálogo con Colombia y Mercosur. En una reunión en Valencia otros 42 manifestaron similar interés. A escala nacional hay más de 200 empresarias y empresarios que tienen la intención de exportar al bloque, comenta Cudemos; coloca en la lista de incentivos la decisión del Mandatario Nacional de permitir que la exportadora y el exportador puedan “reservarse 40% de sus divisas” y que el otro 60% de esos dólares “pueda ir al Sicad y no a Cadivi, lo que convierte la exportación en algo interesante”.

SIN TIEMPO PARA TEMER

Para algunos voceros el asunto Mercosur, lejos de ser un beneficio, es un dolor de cabeza porque implicará “la muerte” -supuestamente- de las empresas criollas.

“No tenemos por qué temer a nuestros pares. Los que están en Mercosur son latinoamericanos como nosotros. Lo que ellos hayan podido hacer nosotros lo podemos hacer también”, subraya Cudemus. “Nosotros tenemos la capacidad para ser igualmente creativos, igualmente competitivos” y complementarios.

En esto, el matemático y productor es muy claro: “No tenemos que ir a jalarnos de las greñas con los brasileños, con los argentinos”. No se trata de una competencia feroz, ni la relación debe ser vista con los lentes impuestos por el sistema económico internacional, en cuanto a que unos se tragan a los otros.

Recalca, además, que la nueva forma de hacer las cosas está en construcción, al igual que el Mercosur, y que la patria de Bolívar debe asumir la “cultura Mercosur”.

A su juicio “Venezuela necesita, y el sector productivo necesita un mercado más amplio: con Mercosur pasamos de un mercado de 30 millones de habitantes, a un mercado que se acercará a los 300 millones de habitantes. Es decir, 10 veces más en corto plazo”, señaló.

El ascenso del presidente Nicolás Maduro a la conducción de Mercosur “ya nos posiciona como un país miembro en forma total”, aun cuando hay mucho por hacer. “Todavía tenemos la discusión de los temas arancelarios”, precisa. También, el de las políticas administrativas para lograr las exportaciones.

Pero “todos los que queremos que el país sea mejor, sean del gobierno o de la oposición, apostamos” por el éxito del ingreso al Mercosur. “Este no es un tema de diferencias de opinión de carácter político; ya el país en su totalidad forma parte de un proyecto: el proyecto Mercosur”. Invitó a la oposición a formular las críticas que tenga a bien plantear, pero con ánimo constructivo.

-¿Nos estamos incorporando en condiciones desventajosas, con el ingreso masivo de productos del Mercosur?

-El que nos hayamos incorporado al Mercosur no quiere decir que en 24 horas vamos a recibir toda la capacidad productiva de Brasil, que todos los empresarios de Brasil se van a venir a Venezuela y se van a cerrar las empresas venezolanas. Este es un proceso. Habrá empresas venezolanas que harán negociaciones con empresas brasileñas para darle valor agregado a la producción brasileña; también podemos producir algunos productos intermedios y enviarlos a Brasil, a Argentina.

Cudemus insiste en que el ingreso no debe ser visto como que “hoy, a las 12 de la noche, se acaba el mundo, sino que hoy, a las 12 de la noche, empezó un nuevo mundo, y se abre la oportunidad de que podamos avanzar a un país mejor”. Pone el ejemplo del norte de Brasil, que tiene casi 60 millones de habitantes y que está más cerca de Venezuela que de Sao Paulo. “Nosotros podemos ir en gandolas a Manaos. Para ir de Sao Paulo a Manaos son seis horas en jet, por lo que el costo del traslado de productos dentro del mismo Brasil los saca de competencia en comparación con Venezuela”, contrasta. Sin embargo, su posición no es sacar a nadie, sino desarrollar productos juntos y pensar que las fábricas de un producto no deben estar completas en un mismo lugar. “Todas las combinaciones son posibles. No hay que limitarse a ninguna. Todas son posibles. Depende de la creatividad”, enfatizó.

Los plásticos son una de las áreas con mayor capacidad para la exportación. “Hay muchas fábricas que están trabajando a media capacidad o a 60%” y que pueden dar más, señaló. También, la metalmecánica y el sector agrícola y pecuario. “El presidente Chávez hizo un esfuerzo que mucha gente no ha notado para desarrollar la producción organopónica. También tenemos una piscicultura impresionante. Es que se nos olvidan lo bueno que hacemos”, lamentó.

En cuanto a las autopartes, aseguró que en el país hay fábricas “que son muy competitivas”, como las de amortiguadores y resortes. “Aquí hay plantas que producen productos intermedios, que tienen capacidad instalada”, aseguró.

MÁS VELOCIDAD

El productor refiere que Bancoex está haciendo “un esfuerzo muy grande”, y que probablemente las primeras exportaciones de Venezuela al bloque se concretarán entre este año y el que viene.

Sin embargo, el empresario urge velocidad para facilitar el trabajo de quienes quieren invertir en el Mercosur. Rememora que Chávez aprobó una ley para simplificar los trámites administrativos, pero hay que ejecutarla “y hay que reglamentarla”. Remarca que no se necesitan “más y más permisos para que la economía funcione; necesitamos menos permisos con mayor amplitud”. También se precisa reducir los tiempos de respuesta de la burocracia. “Al inicio del Gobierno del presidente Chávez montar una granja porcina requería seis meses; en este momento los permisos tardan alrededor de dos años. Eso es burocracia” y “hay que combatirlo”.

Tal como lo destaca Cudemus, en la actualidad para obtener cada permiso “hay que presentar media docena de carpetas” en cada ministerio y en cada organismo del Estado. Eso hay que cambiarlo, pero no es posible lograrlo en 24 horas, admite. “Creo que deberíamos tener un sistema gcentral, del Estado”, con unos 10 o 12 requisitos comunes (como los estatutos, el RIF y otros), y unas solicitudes específicas para cada institución. La meta es poner los productos en esos mercados en no más de 60 días, calcula. “El plazo más corto es el mejor”, sentencia.

El Jefe del Estado aprobó algunos incentivos para fomentar la exportación a Mercosur. Cudemus evalúa que “no son suficientes” pero “dicen por dónde va el Presidente y el Gobierno. Tenemos que seguir respaldado ese esfuerzo para que se sigan sumando nuevas políticas que contribuyan a que el sector privado pueda exportar”.

-¿Qué incentivos se necesitan?

-Hay que agilizar el tema del financiamiento para la exportación. Creo que está lento. En segundo lugar, creo que hay que ampliar el financiamiento complementario a la exportación, porque una cosa es el financiamiento estricto, pero la banca pública y la banca privada pueden abrir oficinas para atender al exportador. Hay que promover que toda la banca se monte en este mismo esfuerzo y tenga gente especializada que asesore, porque puede aportar en flujo de caja, en proyectos financieros, en seguros. Invito a las aseguradoras a que se incorporen. Este es un esfuerzo nacional.

-¿Habría que poner una cuota Mercosur para la banca?

-Creo que hay que llamarlos para que se incorporen. Pueden sumar expertos en exportación que asesoren, al igual que las empresas aseguradoras.

Para Cudemos, uno de los principales riesgos que tiene el proyecto Mercosur es que, como venezolanas y venezolanos, “no aceptemos que sí podemos ser competitivos y creativos para ir en igualdad de condiciones”. Por ello, el principal reto “empieza por nosotros mismos, por aceptar que si tenemos la capacidad y la fuerza para realizar la tarea”. Quienes ocupen posiciones de liderazgo deben “contribuir a complementar el esfuerzo que hace el Gobierno Bolivariano por el bienestar de la población y del país”.

Con el propósito de reforzar su planteamiento acerca de la necesidad de la rapidez, explica que el Mandatario Nacional ratificó la exoneración del Impuesto Sobre La Renta agrícola, unos 15 días después de asumir la Primera Magistratura. “Y esta es la fecha en la que todavía no ha saludo publicado en Gaceta” aunque “han pasado ocho meses del año”. Esta es, reitera, “una carga muy pesada para el sector agrícola y pecuario, y lo que representa en ingresos para el Estado es insignificante”.

YA EN ACCIÓN

Cudemos recuerda que hay empresarios que ya exportan a naciones del Mercosur y también a las del norte del continente. Es el caso del sector porcino, que trabaja desde hace varios años “en un proyecto promovido y apoyado por el comandante Chávez”, gracias al cual “se exportan orejas de cerdo a Estados Unidos y a toda América Latina” desde el año 2007. “Las orejas de cerdo son alimentos para las mascotas, y nosotros somos muy competitivos en ese sector. A las personas que exportan orejas de cerdo les ha ido muy bien”.

Feporcina tiene la propuesta para enviar carnes endiabladas a los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América y también al Mercosur, una vez satisfecha la demanda nacional. El proyecto está tan avanzado, que ya tienen claro que es más barato enviarla en un envase de plástico que en una lata.

En el sector porcino “trabajamos en cadena: desde la fabricación del alimento hasta los productos terminados” para consumo humano.

-¿Para el sector porcino es este un buen momento?

-Este año la producción nuestra no va a aumentar, y ya eso lo expresé por escrito. No es que estamos estancado; es que no vamos a aumentar la producción, sino a mantener los mismos del año pasado, que son 12 kilos per cápita.

-¿Se satisface la demanda?

-El Estado, de mutuo acuerdo con nosotros, importa entre 4 mil y 5 mil toneladas de perniles para los programas sociales. Eso lo respaldamos y lo seguiremos respaldando. Pero fíjate: nosotros producimos 240 mil toneladas de carne de cerdo, y se importan entre 4 mil y 5 mil. La diferencia es grande. Nosotros no nos podemos negar a que el Estado cumpla con su responsabilidad; tengo que apoyarlo. Además, también contribuimos con nuestra cuota de perniles nacionales: 4 mil a 5 mil toneladas nacionales que se proveen a un precio especial como responsabilidad social del sector porcino. Eso lo vamos a continuar.

AFIRMA QUE LA MEJOR FORMA DE COMBATIR EL CONTRABANDO ES SINCERAR LOS PRECIOS”

Alberto Cudemos señala que hay dificultades “en la importación de materias primas y productos intermedios que dependen del dólar”. En su opinión, el Gobierno Nacional, en algún momento, “tendrá que tomar una decisión muy difícil, de carácter político”.

Sobre productos como la urea, sostiene que las cantidades que produce Pequiven “podrían ser suficientes para el mercado venezolano y para el mercado colombiano también”, pero el insumo se va a Colombia porque no es vendido al precio internacional. La fórmula que propone es “vender al precio internacional y subsidiar al productor agrícola local”, lo que permitiría “que la urea se quedara en Venezuela”.

Cita también bienes como las cabillas y el cemento, e insiste en que se debe cambiar el concepto de cómo atender a la población. “Puedes perfectamente, cuando recibes una orden de compra de una empresa del Estado, enviar la factura y el subsidio”, plantea. “Es que hay que sincerarlo, porque se nos van todos los productos”.

Propone hacer la sinceración por partes, y considera que tanto el presidente Maduro como el titular de Finanzas, Nelson Merentes, tienen no solo la capacidad para entender “sino para guiarnos en este proceso de cambios que requiere que hagamos un ajuste de nuevo”.

Cudemos reconoce que el Ejecutivo ha hecho un esfuerzo con el fin de poner alimentos accesibles para toda Venezuela. “Nosotros estamos subsidiando todos los productos y siempre hay una mano malintencionada, una ‘mano peluda’ que desaparece los productos y aparecen del otro lado de la frontera”, reflexiona, y lanza una idea que a lo mejor cae mal en algunos sectores pero que él evalúa como la única solución: “La mejor forma de combatir el contrabando es sincerar los precios. Podemos sincerar los precios y no afectar a la población, con un subsidio directo. Hoy día tenemos la estructura, la organización, los sistemas y una parte importante de la banca para poder hacerlo”.

Su “receta” no solo es indispensable para el Mercosur, sino para el país, porque de lo contrario “los productos se nos van a seguir yendo, y no hay forma de detenerlos”. La o el contrabandista “no nos dejan nada”, cuestiona. “Puedes meter todos los soldados de Venezuela y de Colombia, y al final del camino se van a seguir llevando” el producto, “porque el diferencial de precios es demasiado grande”.

“EL GOBIERNO HA CONVOCADO AL DIÁLOGO SIN EXCLUSIONES”

“El Gobierno ha convocado al diálogo sin exclusiones. Veo una convocatoria sin exclusiones, y eso lo apoyo”, asevera Alberto Cudemus.

Pero “sentarse en la mesa de diálogo debe tener algunas reglas morales y éticas básicas”, indica, y una de ellas es que fuera de la mesa no se dice nada diferente de lo discutido internamente; es decir, debe haber lealtad. “Hay que decir en los medios lo mismo que se dice en la mesa” y “hay que cumplir los acuerdos”, porque “si prometiste una cosa en la mesa, debes estar seguro de que tienes el liderazgo” para ejecutarlo.

Fedecámaras “es bienvenida a incorporarse, y se le pone su propia silla”, pero “hay que tener ciertas reglas básicas, civilizadas, para poder llegar a acuerdos, y la primera regla es que deben aceptar que ellos representan única y exclusivamente a los que están en su institución. No pueden seguir diciendo que nos representan a todos; a mí no me representan” y a otros gremios, tampoco. Por lo tanto “Fedecámaras es bienvenida como uno más”.

FEDECARMARAS DEBE ESTAR “AL LADO DEL GOBIERNO QUE EL PAÍS HA DECIDIDO DARSE”

Al proponerle dialogar sobre Fedecámaras, el presidente de Feporcina, Alberto Cudemos, responde muy decidido: “¿Fedecámaras? Dale, esos son mis amigos”. E inmediatamente agrega: “Yo tengo un gran aprecio por la institución. Las diferencias mías de opinión con Fedecámaras son con quienes han manejado la institución, que la han politizado, y yo cuestiono el manejo que han hecho de esa institución, que estatutariamente es una institución constructiva y linda, pero el manejo que se le ha dado no es el manejo para cual fue formada”.

Cudemos dice que le llama la atención una declaración suministrada por el presidente de la cúpula empresarial, Jorge Roig, a quien dice estimar personalmente, pero no comparte sus puntos de vista. “Él dice que para poder ganar dinero en Venezuela hay que estar del lado del Gobierno, y yo le quiero decir al señor Jorge Roig que al sector empresarial, a Fedecámaras y a todos siempre les corresponde estar al lado del Gobierno que el país ha decidido darse, porque es la población la que decide el Gobierno, no Fedecámaras”, sentencia.

Y agrega más: “Para poder ganar dinero como empresario hay que tener empresa, y yo quiero decirles a mis amigos de Fedecámaras, sobre todo al que ha dado las declaraciones, que sería importante decirle al país qué producimos, porque para ganar dinero hay que producir bienes o servicios. Hay que decirle al país qué produzco y dónde, y cuántos trabajadores tengo”. Por eso “les hago un llamado para que se pongan a producir”.

En Fedecámaras “hay empresas serias”, pero la conducción de la institución “se hace más con características de corte político que con características de corte empresarial”. Los llamados y las críticas “generalmente tienen un tamiz de carácter político”, aun cuando el interés de las empresas debería ser la producción de bienes y servicios.

GANANCIAS RAZONABLES

Cudemos suma otro elemento: La responsabilidad social. “Todo cambió. Nada de producir nada más que para ganar dinero; también hay que dejarle algo adicional a la población. Además de generar bienes, servicios y empleos sustentables debemos tener responsabilidad social”, subrayó. Ello implica “una ganancia razonable”.

Recurre al ejemplo de lo sucedido con el sector porcino: Nosotros negociamos con el presidente Chávez entre 10% y 12% de ganancia neta para nuestro sector, y el Presidente siempre nos lo respetó. Yo no puedo decirles a otros de cuánto debe ser, pero debe ser razonable”.

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