Miles de maestros cercaron la Cámara de Diputados y debieron trasladar la sesión

Miles de maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) cercaron la Cámara de Diputados en rechazo a la aprobación de las leyes secundarias de la reforma educativa, e impidieron que el periodo extraordinario de sesiones del Congreso se instalara en esa sede, lo que obligó a los legisladores a trasladar el inicio de los trabajos al Senado y de ahí continuar el proceso parlamentario de los diputados en el Centro Banamex.

El bloqueo –que incluyó el perímetro del Palacio de Justicia Federal e instalaciones vecinas de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina– comenzó desde las 4 de la madrugada de este miércoles en una ‘‘operación hormiga’’ del Zócalo a San Lázaro, y concentró a lo largo de la jornada entre 15 mil y 20 mil docentes inconformes de Oaxaca, Michoacán, Distrito Federal, estado de México, Veracruz, Morelos, Chiapas, Guerrero y Puebla, entre otros estados.

En una acción coordinada, con la que por primera vez en los años recientes una protesta social logró impedir la instalación de una sesión extraordinaria del Congreso, los mentores disidentes acordaron mantener campamentos tanto en la Plaza de la Constitución como en la sede parlamentaria, luego de rechazar la propuesta de los diputados de liberar las instalaciones a cambio de no discutir la iniciativa de Ley del Servicio Profesional Docente, que normaría la recién aprobada reforma educativa.

Los integrantes de la disidencia presentaron una contrapropuesta para desechar los tres dictámenes, es decir, la ya mencionada, la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, y la reforma a la Ley General de Educación, pues demandaron la convocatoria a una consulta nacional para una legislación consensuada.

A las 4 de la madrugada, en los alrededores de San Lázaro ya se encontraban unos mil 500 profesores. Poco a poco fueron llegando pequeños grupos de 5, 10 y hasta 20 mentores, y parecía imposible que pudieran construir un cinturón humano que impidiera el ingreso no sólo de los legisladores, sino de todo el personal administrativo, de apoyo y de asesoría.

Adentro de San Lázaro sólo se veían de vez en cuando algunos contingentes de la Policía Federal. Pero en la esquina de Congreso de la Unión y la calle Sidar y Rovirosa estaba medio centenar de elementos de seguridad, que al paso de las horas quedó también cercado por los miles de inconformes.

Los que rompieron un poco ese flujo ‘‘por goteo’’ fueron los maestros de Michoacán, quienes después de las 9 de la mañana arribaron en diez camiones para concentrarse en la parte sur del cerco. Algunos diputados, en su afán por ingresar a la Cámara, incluso enviaban a sus choferes para tratar de mediar con los mentores su posible acceso, lo que era negado.

Igual experiencia, pero sin chofer, vivieron secretarias, asesores, asistentes y personal de apoyo, entre otros, quienes debieron volver sobre sus pasos.

El ‘‘traslado hormiga’’ comenzó desde el Zócalo a través de las calles que van al poniente, como Moneda y Corregidora, aunque un contingente de la sección 9 del Distrito Federal partió de 20 de Noviembre, dobló en Fray Servando y enfiló hasta avenida Congreso de la Unión, donde a las 11 horas se sumó a los que ya eran miles de manifestantes.

En la Plaza de la Constitución sólo se habían quedado los laberintos de lonas y tiendas de campaña, los anafres con corundas michoacanas y tlayudas oaxaqueñas, las ollas de café y una retaguardia de 20 por ciento del magisterio disidente.

Poco antes de las 11 de la mañana, Juan José Ortega Madrigal, líder de la sección 18 de Michoacán, confirmaba todo lo anterior. ‘‘Es una acción sin precedentes, no ha logrado ingresar ningún diputado, no se instalará la sesión extraordinaria. El presidente Enrique Peña Nieto debería tener un gesto de humildad y congruencia y no intentar imponer una reforma educativa que es rechazada por los maestros’’.

En ese tono se dieron las declaraciones y participaciones en el mitin y las diversas microasambleas realizadas luego de la reunión en un hotel cercano a San Lázaro, entre la dirigencia de la CNTE e integrantes de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados.

Pese a que los legisladores abrieron un receso para que los líderes de la sección 22 de Oaxaca, Rubén Núñez Ginés; Francisco Bravo, de la sección 9, y el propio Ortega Madrigal consultaran con las bases magisteriales la propuesta ya citada, la respuesta fue contundente: la instalación de decenas de casas de campaña y lonas a todo lo largo del cerco, que incluía las avenidas Eduardo Molina, Emiliano Zapata, Congreso de la Unión, Cecilio Robelo e Ignacio Zaragoza.

Mientras los legisladores acordaban la instalación del periodo extraordinario en la Cámara de Senadores, como sede alterna, en las mencionadas calles se realizaba una réplica de los campamentos del Zócalo.

Mientras algunos maestros y maestras comían y otros realizaban nuevas mantas, dormían, leían o bordaban, unos más platicaban, recorrían el cerco o, como un grupo de jóvenes dentro de una enorme tienda, simplemente echaban relajo. Entre los nuevos carteles se leían consignas como: ‘‘Congreso, no tienes palabra, traicionas a tu pueblo’’.

Hasta el cierre de esta edición, la dirección política de la CNTE se encontraba reunida en asamblea nacional representativa en las instalaciones de la sección 9 del Distrito Federal, atentos a las decisiones de los diputados en el Centro Banamex

 

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