Retórica y verdades sobre regreso paraguayo al Mercosur – Por Javier Rodriguez Roque

La derecha paraguaya sigue enarbolando una cada vez más desgastada retórica anti-Mercosur que, a pesar de la incidencia en ella del omnipotente poder mediático, terminará haciendo aguas como una vieja y averiada embarcación.

La campaña pública y las presiones por debajo de la mesa para evitar la normalización de las relaciones con el bloque, más allá del disgusto causado por la suspensión de Paraguay a causa del golpe de Estado parlamentario del año pasado, esconden un intento de dañar el proceso integracionista latinoamericano.

El apoyo de muchos países a las sanciones aplicadas por Mercosur tras la destitución del presidente constitucional, Fernando Lugo, y el aislamiento sufrido por el gobierno de Federico Franco, demostraron claramente el respaldo a ese castigo político contra los golpistas.

Para evitar daños y afectaciones al pueblo paraguayo nunca se incluyeron en tal coyuntura medidas de carácter económico y los aportes destinados a la cooperación con Paraguay continuaron fluyendo, como lo demuestra la recién terminada instalación aquí de la línea de 500 mw con aporte fundamental de Mercosur.

Ante la mano tendida a Horacio Cartes por parte de Brasil, Venezuela, Argentina y Uruguay después de confirmarse su elección como nuevo presidente de Paraguay, se intensificaron los ataques de los sempiternos enemigos el movimiento unitario.

Sin embargo, cada vez van surgiendo más voces que llaman, no sólo al pragmatismo que debe regir en la política exterior de un país pequeño, mediterráneo, necesitado de desarrollo y no agredido por nadie, sino al análisis frío de estadísticas y realidades imborrables.

Es escenarios diferentes que incluyen, por ejemplo, al Centro de Análisis de la Economía Paraguaya, organizaciones progresistas, a legisladores de izquierda y hasta algunos lejanos a esa corriente ideológica, se esgrimen números y estadísticas bien convincentes.

Echemos un vistazo a algunas de ellas que, evidentemente, demuestran la inviabilidad de sostener la negativa retórica mencionada y las ganancias netas de seguir permaneciendo y actuando en el seno del Mercado Común del Sur.

El comercio exterior de bienes de Paraguay con Mercosur supera nada menos que los seis mil 500 millones anuales y los desembolsos aprobados por el Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur suman más de 600 millones de dólares.

Si a eso se sumaran los 830 millones del saldo de las inversiones directas de Brasil y Argentina y el pago por esos países del Mercosur de 750 millones de dólares por la energía procedente de las represas binacionales de Itaipú y Yacireta, se llegaría a la nada despreciable cifra de ocho mil 860 millones de dólares en 2012.

Estos montos, que son informes oficiales, significan nada menos que el 26 por ciento del Producto Interno Bruto paraguayo, el cual fue estimado el año pasado en unos 33 mil millones de dólares.

Hay otro rosario de datos que muestran lo favorable de esos vínculos con el bloque, algo a potenciarse más con la presencia de Venezuela en la agrupación integracionista, país al que, por cierto, Paraguay debe casi 300 millones de dólares por suministro petrolero.

Sigamos pasando revista al tema que quieren ignorar quienes persisten en obstaculizar la pertenencia paraguaya al Mercour y bloquearon seis años la entrada de Venezuela por motivos políticos y hasta mediante exigencias de dinero, según denunció Hugo Chávez.

Casi el 25 por ciento de las exportaciones de bienes paraguayas son consumidas por Estados integrantes de Mercosur con un valor en 2012 de más de mil 800 millones pagados a Asunción.

Sin embargo, otros dos mil 300 millones de dólares pasaron por la aduana de Paraguay como exportaciones a otros mercados para evitar que el carácter mediterráneo de la nación guaraní le impida llegar a ellos.

En sentido inverso, los organismos paraguayos trajeron al país por medio de Argentina y Brasil el 41 por ciento de sus importaciones de bienes, las cuales transitaron por el territorio de los vecinos.

En fin, es una cuenta simple para cualquier escolar de enseñanza media que puede comprender el beneficio además bendecido por aranceles favorables o inexistentes.

El tiempo dirá si la sencilla operación aritmética, no exenta del índice de cooperación, es comprendida en su justo medio por quienes desde el jueves gobernaran Paraguay.

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