Reforma hacendaria: una respuesta poco tecnócrata – Periódico Sin embargo, México

Decíamos el fin de semana en este espacio que el gobierno federal difícilmente podría pasar una reforma con mayores cargas impositivas, en un escenario económico que se ha acercado a la recesión y donde lo único que ha crecido en México son los millones de pobres, un segmento importante incluso en pobreza extrema y alimentaria.

Ayer, el Presidente Enrique Peña Nieto presentó al país una propuesta de Reforma Hacendaria que es “una reforma social”, dijo, y que recoge las propuestas y sugerencias de los partidos que integran el Pacto por México y, en especial, de los emprendedores y los empresarios, que exigían medidas para dar empleo, impulsar el crecimiento y la productividad internas.

No se reforma el Impuesto al Valor Agregado (IV), actualmente de 16%, ni se aplicará a alimentos y medicinas como se venía planteando. Desaparece el Impuesto Empresarial de la Tasa Única (IETU), que entró en vigor en 2008 en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, y que impactaba directamente a las personas físicas con actividad empresarial y a las empresas establecidas, y también se elimina el Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE) por más de 15 mil pesos, que operaba desde enero de 2010, también en la administración del panista Calderón Hinojosa.

Además, el Presidente propone incluir el derecho de una pensión universal y el seguro de desempleo para los trabajadores formales, un viejo reclamo, dijo, de los trabajadores en México. Hay más detalles en esa iniciativa que se comenzará a discutir en los próximos días en el Congreso pero, políticamente, es interesante este giro que ha dado la administración peñista.

Su Reforma Hacendaria es, sin duda, una respuesta poco tecnócrata y más sensible a la calle, donde Peña Nieto ha perdido la mayoría de sus bonos en los últimos meses. Responde claramente al reclamo y a la movilización social que despertaron sus iniciativas en materia de telecomunicaciones, energética y, en especial, de educación; ésta última se tornó en una piedra en el zapato del Presidente y su equipo, y evidenció también que el gobierno federal pensó, unilateralmente, que podría pasarlas por sobre cualquier reclamo social sólo bajo el amparo del Pacto por México.

Es una Reforma Hacendaria con sentido social, sí; pero donde también el gobierno de Enrique Peña Nieto y su gabinete económico, encabezado por el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Luis Videgaray Caso, reconocen que los primeros meses del sexenio salieron peor de lo que presupuestaron y los que están por venir no serán un día de campo.

Al menos ahora, con esta iniciativa, ponen los pies sobre la tierra y muestran que el gobierno reconoce un escenario de crisis donde su principal reto es tratar, con todos los recursos que tiene a la mano, de incentivar el crecimiento y la productividad con mayores alicientes y menos cargas fiscales tanto para los que emplean como para los trabajadores.

Toca revisar con toda precisión esas propuestas. El diablo, dicen, está en la letra chiquita. Por lo pronto, claramente, EPN optó por una política menos tecnócrata y por dar un respiro, aunque sea pequeño, a una sociedad que día con día ve menos cercano el progreso que tanto se le ha prometido.

http://www.sinembargo.mx/opinion/09-09-2013/17268