Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz: “Las izquierdas han contribuido a que Centroamérica ya no sea una región confrontativa”

No solo es una líder indígena del grupo maya quiché que recibió el premio nobel de la paz en 1993, sino que también es una líder política postulada a la presidencia de Guatemala en dos ocasiones por un partido que ella misma fundó, el WINAQ, del cual ahora se encuentra alejada, luego de obtener pobres resultados en las elecciones de su país en 2007 y 2011.

 Su polémica nace a partir de la biografía escrita por la antropóloga Elizabeth Burgos, la cual contiene inexactitudes y que luego de ser comprobadas, se solicitó que se le retirara el premio nobel, pero la demanda no prosperó por parte de la Academia que otorga el reconocimiento.
Lo que no se puede negar de Rigoberta Menchú es que su vida ha sido la historia de miles de indígenas de su país que han sido discriminados y hasta víctimas de genocidio por las dictaduras militares. Su acompañamiento y denuncia valiente sobre la situación indígena, le han valido que sea nombrada Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO y ganadora del Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 1998.
En esta ocasión se encuentra de visita en El Salvador para ratificar su apoyo al FMLN que aspira por primera vez a la presidencia de la República, con un candidato “de hueso colorado”.
La hemos visto muy de cerca del FMLN en diversas ocasiones, hoy es en un momento preelectoral y acá está de nuevo ¿A qué se debe su apoyo a este partido de izquierda?
Los compañeros del FMLN son nuestros amigos desde hace muchos años y somos parte de la izquierda centroamericana. En esta ocasión estoy en El Salvador porque he sido invitada para participar de un congreso de los pueblos indígenas y me parece muy bien que los pueblos indígenas estén decidiendo por su agenda. Por otro lado, también he sido invitada por el FMLN a participar de su convención anual y estaré en condición de premio nobel de la paz. Además, yo he estado mucho más cerca del pueblo salvadoreño que de Honduras o Nicaragua, por ejemplo.
¿Cómo cree que se ha desempeñado el presidente Mauricio Funes?
Yo le mando un saludo muy especial al presidente Funes; tengo pendiente una visita a él.
En este viaje que usted ha hecho ¿la ha invitado el presidente de manera oficial a que se encuentren?
No me ha invitado. Yo tengo la deuda de visitarlo.
Y el FMLN ¿qué papel cree que está desempeñando?
La gente está disfrutando de este tiempo donde el FMLN está participando del poder y ha quitado los esquemas y estereotipos de confrontación. El Frente tiene una gran oportunidad y yo los felicito muchísimo porque todos los esfuerzos que se dan en El Salvador tienen repercusión en muchos temas regionales.
¿Entonces usted apoya decididamente a la fórmula presidencial del FMLN como alternativa para el pueblo salvadoreño?
Yo vengo acá por este congreso de hermanos indígenas y me parece que es el momento de puntualizar la agenda de los pueblos indígenas. También voy a estar en la convención del FMLN porque fui invitada por ellos y les doy todo mi apoyo. Estoy al lado de este partido y de eso no hay ninguna duda.
Por otro lado ¿cómo ve a las izquierdas en la región? ¿Cree que están cumpliendo con las expectativa de los pueblos?
La izquierda en la región centroamericana está saliendo adelante y ha demostrado que tiene la capacidad de afrontar los problemas internos de sus pueblos con  mucha madurez, y es una izquierda incluyente. Las izquierdas han contribuido a que Centroamérica ya no sea una región conflictiva o confrontativa. Centroamérica está pasando por una oportunidad muy grande para consolidar las democracias y para que nuestros pueblos disfruten de un desarrollo integral y esperamos que nuestra región pueda dar lo grande que tiene al mundo.
¿A qué nivel considera que está el avance de las izquierdas en Centro América?
Tenemos una agenda social de mucha presencia y tenemos la capacidad de cambiar las estructuras del poder, de enfrentar los esquemas de las grandes corporaciones que han hecho daño a nuestros países. Las izquierdas tenemos la oportunidad de fortalecer las instituciones del Estado y tenemos una agenda fuerte y es nuestra obligación llenar los grandes vacíos que ha habido propiciados por los elitismos que generaron pobreza y desigualdad social a lo largo de muchas décadas.
El apoyo del gobierno de Venezuela al FMLN es muy frecuente ¿Cómo ve que un gobierno apoye a un partido político?
No tengo idea, no manejo esos temas y ellos serían los encargados de ver cómo ven esa relación bilateral. Lo que sí puedo decir es que me parece que todos los países del sur tienen una gran responsabilidad de abrir su solidaridad hacia nuestros pueblos del centro. La unión latinoamericana es clara; el movimiento bolivariano se extiende por todo el continente, especialmente en el sur. Y me parce que las relaciones entre países del sur con América Central es fundamental.
 
¿Cómo ve los avances de la democracia en El Salvador?
Se han dado avances en la democracia salvadoreña aunque seguimos teniendo problemas muy serios compartidos en toda América latina y por lo tanto, cuando hay un evento electoral próximo como el caso salvadoreño, se levanta gran expectativa a nivel internacional. Yo espero que todo transcurra en paz, en armonía y que la gente vote y que respete la voluntad de las mayorías.
 
Usted entonces da un aval decidido al FMLN…
Si claro, los compañeros del FMLN son nuestros amigos desde hace muchos años. Tuve amistad con el doctor Guillermo Ungo, con Shafick y con tantas leyendas del FMLN… Yo nací en la izquierda y lo seré siempre.
El FMLN habla de “un buen vivir” ¿Cómo se aplicaría este término en la comunidad indígena salvadoreña?
Es importante que el FMLN aborde el tema que otros no quieren abordar por racismo. La diversidad de nuestros pueblos es una realidad que nadie puede negar y me parece bien la consigna del “buen vivir” que propone el profesor Sánchez Cerén. Los indígenas buscamos una vida plena y eso pasa por el equilibrio espiritual, material y social. Uno de los temas que es más necesario abordar hoy en día es el equilibro social. Muchas personas han perdido la identidad y la integralidad de la vida. La vida plena es buen vivir.
El Salvador vive un problema de violencia social luego de la firma de los acuerdos de paz, profundizado por la presencia de las padillas ¿Qué esfuerzos se deberían hacer para evitar que el país siga en esta ruta?
Si se cree que el único camino para combatir la violencia es por la fuerza o la represión, nadie va a ganar. Más bien hay que combatir la violencia por la preservación de los valores, de convivir con un código de ética que es lo que enseñan los pueblos originarios, los indígenas ancestrales. Tenemos un código de ética que abarca a todo el ser humano; hay que fortalecer una convivencia pacífica desde nuestras familias y desde nuestra sociedad.
¿Cuál es el resultado de este congreso indígena del cual usted participa?Se habla de la necesidad que se reconozca el convenio 169 que habla del derecho de los pueblos a los territorios, a las consultas, también se pide una educación multicultural, multilingüe y se abordó un conjunto de temas que me parece muy completo. Yo felicito este esfuerzo de las consultas porque reflejan la opinión de la gente a nivel local.

¿Cómo visualiza los pueblos indígenas de El Salvador?

Es importantísimo darle prioridad a la juventud indígena. Desde hace muchos años se dice que en El Salvador no hay indígenas y negarlos no ha sido una solución; por eso me alegra que se esté dando un reconocimiento a los pueblos indígenas a través de este congreso. Estos pueblos viven luchan y hacen su historia, su verdad y me alegra que sean reconocidos.

Agradezco sus declaraciones sobre El Salvador y la región centroamericana, pero quisiera por último pedirle su opinión como premio nobel de la paz ¿Cuál es su pronunciamiento sobre una posible intervención militar en Siria?

Es repudiable y condenable que a estas alturas la humanidad siga usando armas químicas, biológicas y atómicas, que se siga con la comercialización de armas de manera ilimitada. Por otro lado, ahora vemos una participación activa de muchos países que creímos que habrían superado el lenguaje de las armas y que habrían creído más en el dialogo y la negociación.

En Siria lo que está pasando es que hay una gran cantidad de víctimas y quien pierde es la historia de un pueblo milenario, se pierde la fe de un pueblo milenario en donde la mayoría de víctimas son las mujeres y niños. No hay un dialogo real en la zona. Yo condeno esta guerra y condeno el uso de las armas químicas para llevarla a cabo. La gente puede resolver sus dificultades sin el uso de armas químicas letales.

¿Y cómo ve una posible intervención militar en la zona por parte de EE.UU?
Estados Unidos nunca ha hecho una intervención militar a un país sin antes venderle las armas. Ellos son los mercaderes de las armas. Yo creo que tienen que surgir nuevas formas para enfrentar los problemas internacionales, como el diálogo. Todo esto es un problema de quiénes venden las armas ahora y quienes las quieren vender después.
Eso ha pasado en Libia, en Afganistán, en Irak, en el pueblo palestino, en Centroamérica. A cualquier lado que volteemos la mirada hay una historia de los mercaderes de las armas y los mercaderes de la muerte, por eso realmente no creo que haya una superpotencia de buena voluntad que quiera salvar a otro país. Eso ya no lo creo yo.

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