Apostar al diálogo – Periódico La República, Uruguay

El conflicto con Argentina no parece encaminarse hacia una solución a corto plazo.

El ultimátum que el gobierno argentino hizo llegar al nuestro, exigiéndole dar marcha atrás en la autorización a UPM a aumentar su producción, introdujo un nuevo elemento de fricción entre ambos países, con el agravante de que el canciller Timerman reiteró la disposición de su gobierno de acudir a la Corte de La Haya en caso de que el nuestro no acceda al pedido de dejar sin efecto la autorización a UPM.

Los uruguayos progresistas, que apostamos a mejorar y profundizar las relaciones bilaterales y que estamos convencidos de que el futuro del sub-continente no es otro que la Patria Grande, deploramos la situación creada.

Vale aclarar que nuestra postura a favor de profundizar las relaciones con el país hermano es independiente del signo político-ideológico del gobierno de turno; tuvimos un excelente entendimiento con el gobierno del doctor Alfonsín, por ejemplo. Pero tonto sería negar la afinidad que tenemos con el kirchnerismo, que encarna lo mejor del peronismo de izquierda.

Hay quienes sostienen que la actitud del gobierno de Cristina Fernández en el diferendo surgido con nuestro país a raíz de la actividad fabril de la empresa UPM, esta vuelta de tuerca que aleja la posibilidad de un muy necesario diálogo, se explica por la particular situación política que se vive allende el Plata: faltan pocos días para las elecciones legislativas en las que el kirchnerismo deberá someterse al veredicto popular. No es imposible que algo de eso esté incidiendo en la intransigencia exhibida por el canciller Timerman, pues a nadie escapa que el Frente para la Victoria necesita imperiosamente generar hechos políticos que le permitan revertir la tendencia mostrada por el electorado en las pasadas elecciones primarias. La situación de tirantez con nuestro gobierno es una ocasión propicia para exhibir firmeza, alentar el nacionalismo y ganar adhesiones.

Sea como sea, consideramos que el Uruguay debe mantener su postura claramente civilizada y dialoguista. Los países pequeños deben apostarlo todo al respeto irrestricto al derecho internacional; con razón ha dicho el vicecanciller Luis Porto: “Uruguay tiene dos escudos a defender: el derecho internacional y el diálogo. Ojalá exista un nuevo acuerdo” entre ambos gobiernos.

El país debe mantenerse firme en la defensa de su soberanía sabiendo, por otra parte, que la empresa UPM no está contaminando las aguas del río Uruguay. Pero al mismo tiempo, debe ser muy cuidadoso a la hora de cumplir al pie de la letra lo dispuesto por los tratados suscritos.

Consideramos, finalmente, que habría que evitar por todos los medios un nuevo juicio ante la Corte de La Haya; entre otras razones, porque tal instancia implicaría dilatar en el tiempo la solución al diferendo así como erogaciones nada desdeñables. Pero si el único camino es someterse a la decisión del tribunal internacional, sigamos apostando a la razón y al derecho internacional sin apearnos de nuestra postura favorable al diálogo y sin caer en un chovinismo ramplón.

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