Conejo, el arzobispo y los aviones de combate – Periódico La Tribuna, Honduras

El siguiente editorial responde exclusivamente a la visión de este medio

 

ACERTADA la recomendación de la Iglesia Católica salvadoreña a su gobierno. “Una disputa entre naciones puede ser muy grave; yo invitaría a los que toman las decisiones a una (solución) diplomática y que esta zona saliera altamente beneficiada en su desarrollo”, dijo el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, en su tradicional conferencia de prensa celebrada en la Catedral Metropolitana de San Salvador. “¿Por qué no tener un enfoque más positivo sobre esa área y desarrollarla conjuntamente, por qué no un trabajo de mayor diplomacia y en vez de estar enfrentados por un islote tan pequeño?”, se preguntó el prelado. “En lugar de estar peleando por una isla que “no representa mayor cosa”, deberían de estar trabajando por desarrollar la zona del Golfo”. “En esa zona del Golfo, donde Nicaragua, Honduras y El Salvador están tan cerca, ojalá pudiéramos beneficiarla, desarrollarla y que saliéramos ganando todos”, finalizó exhortando el sacerdote.

Precisamente sobre lo que ha insistido nuestra cancillería. Que reúnan a la Comisión Tripartita -que no han querido convocar- a la que encomendaron la elaboración de propuestas creativas para el manejo compartido de las aguas del Golfo de Fonseca. Eso es lo que debiesen estar haciendo y no dilatando las cosas, como siempre ha sucedido, cuando quieren aletargar el cumplimiento del fallo de La Haya de 1992. Igual que escabulleron, hasta donde pudieron, la demarcación y todavía muestran reservas en reconocer la salida al mar Pacífico que la sentencia claramente estipula para Honduras. Nada tiene que ver Conejo con esto. Esa es una pretensión inventada por el gobierno salvadoreño, como sacando conejos de los sombreros, para armar un conflicto inexistente. El alboroto lo hacen cuando, en ejercicio de la soberanía, el ejército hondureño izó la bandera en la isla, como siempre lo ha hecho para las fiestas patrias.

Quién sabe si no tenga razón el mandatario hondureño cuando infiere que una de las probables causas de todo este bullicio del gobierno salvadoreño, sea para justificar la adquisición de aviones de guerra para su ejército. Ya días vienen acariciando esa posibilidad. Figuró en la agenda recién iniciada la gestión del actual mandatario. Sin embargo este desechó la compra de una flotilla de aviones argumentando, con buen sentido, que su país tenía muchas otras prioridades, de carácter social y económico, como para embarcarse en la costosa compra de equipo bélico. En las últimas horas el gobierno salvadoreño revela que ya tienen un compromiso para la compra de aviones de combate procedentes de Chile. Tal parece que el gobierno salvadoreño ha querido plantear lo de Conejo como tema de negociación entre ambos gobiernos. Para establecer la premisa de un litigio, donde no existe. Cuando no hay nada que negociar porque Conejo es parte del territorio del Goascorán cuyo derecho fue ratificado a Honduras en la sentencia. Aparte que la isla nunca fue parte de reclamo o pretensión alguna. Como bien apunta el presidente hondureño. La isla es una extensión de territorio nuestro que cuando la marea baja se puede caminar tranquilamente hasta allí, desde la costa hondureña. Así que es oportuna la juiciosa recomendación de la Iglesia Católica salvadoreña, llamando al sosiego. Y como se trata de cosoberanía, mejor se pongan a trabajar en la forma cómo pueden beneficiarse los tres países del manejo conjunto y de la explotación compartida de las aguas del Golfo. ¿Y los aviones de combate?

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