Indígenas en Costa Rica acusan a militares estadounidenses de amedrentarlos

La Asociación de Desarrollo Integral del Territorio Indígena Bribri de Talamanca, Limón, (ADITIBRI), denunció que por segunda vez en este año, militares estadounidenses en helicópteros artillados arribaron a la comunidad de Alto Coén.

La última incursión ocurrió este martes 29 de octubre, en horas de la mañana cuando tres helicópteros militares arribaron a la comunidad, y provocaron temor entre los vecinos.

Los indígenas dijeron estar preocupados no solo por la invasión que hacen a su territorio sino también, porque el pasado 30 de junio  un helicóptero similar a esos arribó en el mismo lugar y permaneció allí por varios días, y al irse los tripulantes  afirmaron, que regresarían a vengarse porque los habitantes les decomisaron documentos de identidad.

En esta ocasión permanecieron pocas horas en el lugar, sin embargo, se desconoce el motivo de su visita. Los habitantes de Alto Coén, se comunicaron en seguida con otros vecinos de diferentes comunidades y estos acudieron a la Fuerza Pública de Talamanca y a la Fiscalía a hacer la denuncia pertinente.

Para este miércoles se esperaba que una delegación de 20 policías, acompañados por vecinos del territorio Bribri, llegara a la comunidad afectada para recoger los testimonios de quienes presenciaron tales hechos y asegurarse que el helicóptero afectivamente no se encuentren.

Según declaraciones de vecinos, esto se debe una vez más a las acciones que realiza el Comando Sur, apoyado por la Alcaldía del cantón como bien lo ha asegurado el mismo Alcalde, Melvin Cordero. No obstante, esta información aún no se ha corroborado oficialmente, indicaron.

“Frentes a esto, hacemos una denuncia pública  sobre estos hechos invasores que atentan contra la seguridad de los pueblos indígenas y su cultura”, afirmó Leonardo Buitrago, dirigente de la comunidad Bribri.

Durante la primera incursión, los militares que permanecieron en el sitio del 30 de junio al 4 de julio, recorrieron de forma sospechosa las comunidades indígenas haciendo mediciones topográficas.

De la aeronave bajaron ocho personas con atuendos militares asegurando ser misioneros evangelistas presentándose en cada casa obsequiando biblias. Los supuestos misioneros se identificaron con los nombres de Alejandro Cetrulo, Rodolfo Ortíz, Roque Revilla Candiotti, Isaias Romero Acuña, Travis Reid, Brian Bucek, Nual Richardson y Josh Hyatt. Según se supo posteriormente se trató de un peruano, dos costarricenses, y cinco canadienses.

Según los testimonios de habitantes de Alto Cuen estas personas, pese a que se presenta como evangelistas, se comportaban de forma extraña y cargaban consigo equipo de montaña sofisticado; GPS; cámaras fotográficas; medidores de altitud; armas blancas y de fuego; así como equipo para hacer mediciones topográficas detectores de metales y radares.

Los supuestos misioneros al parecer contaban con entrenamiento militar, y capacitados para sobrevivir en la montaña. Los indígenas reportan que estos no tomaban agua del río, sino que la extraían de las plantas de bambú y además lograron cazar una serpiente terciopelo la cual degollaron y se comieron su carne. Sumado a esto en varias ocasiones los indígenas les solicitaron a los supuestos misioneros realizar oraciones, tarea que no pudieron cumplir demostrando que no eran evangelistas.

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