La tibieza de Enrique Peña Nieto ante el espionaje de EEUU – Por Periódico Sin Embargo, México

El siguiente editorial responde exclusivamente a la visión de este medio

 

El 10 de julio pasado, el diario brasileño O’Globo publicó que Edward Snowden, el ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA, por sus siglas en inglés), había revelado que el gobierno de Barack Obama, a través del programa PRISM, espiaba a países de América Latina, entre ellos México, Brasil, Argentina, Paraguay, Ecuador, Nicaragua y Costa Rica, entre otros.

En México, se difundió entonces, la Casa Blanca espió datos en materia militar y comercial, especialmente asuntos relacionados con la energía.

Todos los gobierno de los países mencionados –con excepción del que encabeza el Presidente Enrique Peña Nieto– lanzaron protestas airadas y pidieron a Washington explicaciones por su “inaceptable” intromisión. En México, sin embargo, no se movió un solo dedo.

El 2 de septiembre pasado, el mismo día que el Presidente Peña Nieto ofreció un mensaje a la Nación con motivo de su Primer Informe de Gobierno, O’Globo amplió la información sobre el espionaje de la NSA en Brasil y México: el gobierno estadounidense no sólo estaba tras datos militares y comercial, sino tras asuntos personales de la Presidenta Dilma Rouseff y del mandatario mexiquense.

La NSA espió llamadas telefónicas, mensajes de correo electrónico y de telefonía móvil de EPN y nueve miembros cercanos de su equipo, incluso desde que el priista era candidato a la Presidencia en 2012. De nuevo, el gobierno federal apenas y si se pronunció al respecto.

Desde la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó que pediría una explicación al gobierno de EU. A diferencia, la Presidenta Rouseff no sólo llamó al Embajador estadounidense al ministerio brasileño de exteriores para interrogarlo, sino que en una conferencia de prensa pidió al Presidente Barack Obama cesar esa práctica que, se supone, no es válida entre socios. Y fue más allá: desde el foro de la Organización de las Naciones Unidas acusó a Estados Unidos y pidió sanciones para la Casa Blanca.

El domingo pasado, un nuevo escándalo sobre el espionaje de EU a México fue destapado por la revista alemana Der Spiegel. De acuerdo con un informe de la NSA, el gobierno estadounidense, con autorización de Obama, hackeó la cuenta de correo electrónico oficial del ahora ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa y obtuvo información profunda de la política interna y del sistema político mexicano.

La NSA, informó la revista,  tiene una división para misiones particularmente difíciles: Operaciones de acceso a la medida (TAO). Ese departamento elabora métodos especiales para objetivos especiales. “Esta división incluye la vigilancia de su vecino, México; en mayo de 2010, la unidad logró una misión cumplida: un informe clasificado como ‘altamente secreto’. TAO aprovechará un servidor de correo clave con el dominio la Presidencia mexicana, dentro de la red presidencial mexicana, para acceder por primera vez a la cuenta de correo electrónico pública del Presidente Felipe Calderón’”, agregó Der Spiegel.

De acuerdo con la NSA, desde ese dominio se manejaban las cuentas oficiales de correo electrónico de los miembros del gabinete presidencial, y contenían “comunicaciones diplomáticas, económicas y de liderazgo que sirven para proporcionar información sobre el sistema político de México y la estabilidad interna”.

Pero el gobierno de Peña Nieto respondió, otra vez, con una tibia respuesta a través de un comunicado de la SRE: “Ante filtraciones adicionales publicadas en medios internacionales en relación con presuntas acciones de espionaje realizadas por la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, el Gobierno de México reitera su categórica condena a la violación de la privacidad de las comunicaciones de instituciones y ciudadanos mexicanos.

Esta práctica es inaceptable, ilegítima y contraria al derecho mexicano y al derecho internacional”, expuso la cancillería. Ayer, no fue el gobierno federal sino el Senado de la República el que exigió se llama al embajador estadounidense en México, Anthony Wayne, para analizar el tema, antes de que la relación se impacte negativamente. Es verdad que hace décadas, México y EU mantienen convenios de seguridad, particularmente por el tema del narcotráfico, que incluyen la presencia de agentes de la CIA, la DEA y el FBI en el país.

Pero en teoría, ese intercambio, no incluía el espionaje de asuntos que sólo atañen a los mexicanos. Y no, no es una cuestión de nacionalismo. Pero si el gobierno de EU se ha metido a escuchar no sólo a los Presidentes sino también a investigar a cientos de miles de mexicanos desde la Internet y teléfonos celulares, tal y como hace en su país luego del 11 de septiembre de 2001, el gobierno de Enrique Peña Nieto debería mostrar más personalidad y energía para oponerse y reclamar esas prácticas. Hasta ahora se ha mostrado débil y sumiso ante un escándalo que lo evidencia a nivel internacional, lo que poco aporta a la meta del Presidente por recuperar, según él, el liderazgo de México en América Latina.

 

http://www.sinembargo.mx/opinion/22-10-2013/18417