Se conformó la Asociación Internacional de Periodistas de Religión

Profesionales de todo el mundo analizaron los desafíos de un público también creciente.

La provocativa pregunta “¿Dios ha muerto?”, impresa en letras rojas sobre fondo negro, que llevaba como título la famosa portada de la revista Times, allá por abril de 1966, tendría hoy una respuesta negativa a juzgar por la vigencia de lo religioso en el mundo.

En el ámbito de las nuevas tecnologías, la constatación es contundente: después del sexo, los contenidos religiosos son los más buscados. Y en lo estrictamente periodístico, la reciente creación de la Asociación Internacional de Periodistas de Religión (IARJ, por sus siglas en inglés), que ya cuenta con más de 400 profesionales de los cinco continentes, resulta sintomático.

La nueva asociación no congrega a periodistas “militantes” de una religión, más allá de que puedan tener una creencia (si bien también la integran agnósticos y ateos), sino a profesionales que buscan perfeccionarse para informar más ajustadamente sobre el quehacer de las religiones y su gravitación en lo político, social y cultural, entre otras cuestiones.

“La religión juega un papel muy importante en la vida cotidiana de miles de millones de personas en todo el mundo y queremos reflejar esas creencias y sus prácticas con precisión, rigor y equidad ”, dice María Paz López, editora de Religión del diario La Vanguardia, de Barcelona, y presidenta de la IARJ.

Más aún: los periodistas de religión suelen abordar asuntos de gran sensibilidad para los creyentes, como los conflictos con tinte religioso en Oriente Medio o las tensiones entre libertad de expresión y ofensas a la fe.

Por eso, la IARJ cree que el periodismo de religión “requiere gran responsabilidad porque los reportajes que buscan el entendimientopueden reducir la discriminación y promover el civismo, mientras que el periodismo impreciso e irresponsable puede fomentar la persecución e incluso inflamar conflictos provocando sufrimiento a millones de personas”.

Tampoco escapa a la asociación el análisis de las dificultades y riesgos que entraña el trabajo de sus miembros.

La semana pasada, la IARJ realizó en la Universidad de Minas Gerais, en Belo Horizonte, una conferencia sobre periodismo y religión en América latina, que mostró que cubrir cuestiones religiosas en la región tiene lo suyo. Por caso, el mexicano Luis Chaparro, de la revistaProceso, contó lo peligroso que le resultó investigar en su país sobre el culto a “Santa Muerte”, el patrono de los narcotraficantes.

En tanto que la brasileña Elvira Lobato, del diario Folha de San Pablo, narró que le iniciaron 118 juicios por investigar las finanzas de la Iglesia Universal del Reino de Dios, el culto que en la Argentina se hizo muy conocido por sus programas nocturnos de televisión. Lobato contó que tantos requerimientos judiciales la llevaron a tener que dejar el país por dos meses hasta que se unificaran las causas y así no ir presa por no poder presentarse en todos los juzgados.

Más allá de las realidades de la región –interesó mucho saber si hay una resurrección de la Teología de la Liberación y la presencia de los evangélicos en la política brasileña–, hubo otros asuntos de carácter planetario que no pudieron ser obviados como l a creciente cobertura de las cuestiones islámicas. En ese sentido, la periodista Dima Khatib, de la cadena de TV árabe Al Jazeera, apuntó: “Si uno no entiende la fe islámica, no entiende los acontecimientos políticos” en los países islámicos.

 

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