Uruguay celebró el primer matrimonio legal entre dos mujeres

Andrea y Verónica formalizaron su unión en el registro civil y lo festejaron junto a familiares y amigos. Hoy tras cumplir el sueño del matrimonio se proponen “engendrar” un hijo.

Baltasar Brum es un pequeño pueblito del interior, de casi tres mil habitantes, con sus particularidades y sus generalidades, donde por ejemplo la siesta es sagrada y los vecinos te saludan tantas veces te crucen al día. En esos lugares todo se sabe, nadie esconde nada y cada situación es un acontecimiento. Pero que se unieran en matrimonio Andrea Díaz y Verónica Travieso, dos mujeres sobrepasó los límites de lo noticioso. Fue el primer matrimonio legal entre dos mujeres en nuestro país y quedará grabado en la historia, ya no solo en ese pequeño lugar de Artigas sino de todo Uruguay. Y eso genera un acontecimiento, al punto que pese a que hace ya algunas horas que se dieron el sí, delante del magistrado José Soto, la noticia sigue retumbando en cada esquina de Baltasar Brum.

Andrea en diálogo con LA REPÚBLICA comentó que todo ha sido “un gran acontecimiento en el pueblo, pero ha sobrepasado todo lo esperado, notas, llamadas, felicitaciones y yo, muy feliz por este nuevo paso que dimos con Verónica”.

Desde Salto a Baltasar

Andrea cuenta que es nacida en Salto y se vino a Baltasar Brum hace más de veinte años. Vino de visita a ver a sus abuelos pero le gustó tanto, al punto que se quedó definitivamente. Trabajó en varios rubros en su vida, en casas de familia, en una estancia, cocinera, en ALUR peón de ladrillero y desde hace dos años, es funcionaria municipal, desempeñándose como auxiliar de cocina. Allí en Baltasar Brum edificó su rinconcito de ilusiones y tras conocer a su esposo, llegaron las hijas; dos nenas, Daisy (12 años) y Dana (10), que después de poco tiempo, antes de los dos años, quedaron al cuidado de la madre tras la separación con su esposo.

Pero había algo que no cerraba en su matrimonio, “algo que no me conformaba plenamente. Como que siempre sentí ese gusto por las mujeres aunque no con todas. Es decir me llamaban la atención cierto tipo de mujeres”, confiesa.

Pero en este tipo de comunidades tan chicas dar a conocer un gusto sexual no convencional sonaba raro, aún cuando Andrea confiesa que en Baltasar Brum, ya había una pareja lesbiana que conviven desde hace tiempo y con las que ella se relacionó al sentir su condición sexual, pero al poco tiempo dejó de frecuentarlas debido al no tener la misma “química”.

El descubrimiento

Andrea reconoce que se le planteó varias veces la disyuntiva de mantener una relación clandestina y tras “probar” algunas relaciones que no funcionaron, apareció Verónica en su vida, mediante el chat, ya que ella es de Montevideo. “Empecé a mantener algunas relaciones, pero recién cuando conocí a Verónica como que me di cuenta, que si quería formalizar con alguien tenía que ser con una mujer”.

La relación comenzó con muchas expectativas, pero también con muchos temores, propios y ajenos, pero se fue asentando desde hace dos años cuando se prometieron comenzar algo, probar y ver qué pasaba.

De todos modos Andrea sostiene que no fue fácil la relación, sobre todo para la sociedad. “Supongo que la gente desconfiaba, porque tanto tiempo viviendo en casa una mujer era raro. De todos modos pasó casi un año hasta que hicimos pública nuestra relación, es decir si mis amigas venían y preguntaban no lo negaba, pero no lo andábamos diciendo nosotras.

Pero a juicio de Andrea nada fue tan difícil como descubrirse como tales ante sus hijas. “Fue muy difícil. Tuve que preparar psicológicamente durante mucho tiempo, miedo que ellas al saber esto se quisieran ir con el padre. Fue difícil y tras decírselo, creo que todos nos desahogamos llorando. Pero tenían que saber la verdad, era una prueba de fuego”.

“Mi” señora y “su” señora…

Hoy la vida se le hace más fácil, ya puede salir a la calle sin ocultar nada, puede mostrarse con su pareja, “mi señora” dice orgullosa y sostiene que poco a poco fue ganándole a la propia sociedad artiguense, porque “incluso hoy hay gente que piensa que esto es contagioso” y se ríe señalando que “esto sirvió para decantar amistades, muchos se apartaron solos”.

Cuenta que el casamiento fue para el pueblo “un verdadero acontecimiento”. Como el juzgado está frente a la plaza cuando salieron tras casarse, además de los invitados, había mucha gente del pueblo, “que no son amigos nuestros, simplemente vecinos que se acercaron a felicitarnos, a desearnos suerte. Y eso es importante porque demuestra que hay una aceptación de la sociedad”.

Andrea cuenta que no hubo “luna de miel” porque prefieren guardar los pesos y juntarlos, ya que el gran sueño de Verónica es poder engendrar un hijo. Por eso estamos viendo los trámites necesarios para una inseminación artificial pero es costoso y como estamos lejos, se hace todo muy complicado. Pero ese es un sueño por cumplir en un matrimonio que ya hizo historia.

26 de agosto

Fue el día que se anotaron para casarse, pensando que obviamente no serían las primeras ya que solicitaron partidas de nacimiento a Montevideo y Salto. Pero el destino les tenía reservado ser las primeras

 

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