Candidatos comedidos – Periódico El Tiempo, Honduras

El siguiente editorial responde exclusivamente a la visión de este medio

 

Los candidatos presidenciales de los partidos que integran el abanico electoral, antes de declararse vencedores, se han comprometido a esperar el pronunciamiento oficial del Tribunal Supremo Electoral (TSE) sobre el resultado de las elecciones generales.

Es la primera vez que un compromiso así se contrae en el ruedo político hondureño, y eso se debe a la fractura de la estructura bipartidista, por una parte, y a la reñida competencia entre los partidos históricos y los de nueva generación.

El comedimiento de los candidatos presidenciales en cuanto a declararse triunfantes antes de tiempo, más que un ejercicio de voluntad política es una imposición de las circunstancias en que culminará el proceso electoral, que, ante el peligro de sublevación por denuncias de fraude, obliga a un cuidadoso y confiable manejo de la votación y del escrutinio por parte del TSE.

De la forma en que culmine este proceso electoral depende, sin duda, el futuro de nuestro país en muchos sentidos, para bien o para mal, según sea el veredicto. La ocurrencia de un resultado ilegítimo ya no tiene lugar en la tolerancia colectiva, y si, infortunadamente, la historia se repitiera, Honduras caería de inmediato en caos e ingobernabilidad.

Cuando aludimos a la ilegitimidad, en este caso, la referencia es amplia, o sea que no queda restringida a la votación sino que comprende las prácticas vergonzosas mediante las que, por las vías del amedrentamiento y la compra de votos, se pretende aventajar el resultado final. Esta es, por cierto, consecuencia básica del quiebre institucional.

Puede entenderse, entonces, la preocupación porque los procedimientos electorales y sus aspectos técnicos estén garantizados, y, al menos en eso, la misión de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha asumido la responsabilidad de auditar el Sistema Integrado de Escrutinio y Divulgación Electoral (SIEDE).

La OEA, por lo tanto, dice, por boca del jefe de misión Enrique Correa, que “En términos generales y bajo las condiciones técnicas de funcionamiento observado, los modelos operacionales que integran el sistema en su conjunto son funcionales, cumpliendo con los parámetros establecidos dentro de los procesos del SIEDE”.

Sin embargo, queda hecha la salvedad sobre una “especial preocupación” acerca del funcionamiento del área de consolidación, integración y divulgación, pues en los simulacros “se observó un bajo desempeño en el sistema de cálculo, acumulación de resultados y verificación de la carga”.

Estos son aspectos técnicos de escaso o nulo entendimiento para el común de los mortales, pero está bien consignarlos para mover a la corrección de dichas fallas.

Queda en el tapete, sin embargo, la cuestión ética –legal y legítima—del dinero sucio circulando a torrentes en procuración de votos, pues por allí puede gangrenarse, en último momento, la conclusión electoral y destruir la oportunidad de que Honduras salga de su marasmo institucional y que se encamine al estado democrático con equidad socio-económica y reconciliación nacional.

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