Cartes impulsa ley de seguridad de inversiones para concluir su reforma económica

Tras la aprobación de las leyes de responsabilidad fiscal y asociación público-privada, el presidente Horacio Cartes apunta ahora a imponer su tercera legislación económica para completar el circuito legal que busca potenciar la incursión de empresas privadas en el país. Se trata de la ley de seguridad a las inversiones, tanto para el nivel  local como extranjero.

El planteamiento lo hará a través de una iniciativa parlamentaria, según lo conversado con sus pares del Partido Colorado.

El mandatario argumentó que está detrás de la ley para que no se cambien las reglas de juego. Sostuvo que aquel empresario que haya hecho una inversión debe contar con herramientas que puedan proteger y brindar seguridad jurídica durante el tiempo que sea necesario. La normativa fue sugerida por el ex presidente de Colombia, Álvaro Uribe, quien habló de las ventajas obtenidas en su país.

avance. En poco menos de 90 días de gestión, el jefe de Estado consiguió el apoyo del Congreso para aprobar dos leyes económicas, consideradas fundamentales por este gobierno, como la de responsabilidad fiscal y la ley de alianza público-privada. Esta última generó fisuras en Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), donde el sector liderado por el senador Blas Llano se alineó al mandato de Cartes, pese a la disposición partidaria. A ello se suma el malestar de sindicalistas y otros sectores.

 

http://www.ultimahora.com/cartes-apunta-ahora-la-ley-seguridad-inversiones-n737349.html

 

El Frente Guasú advierte que gobierno de Cartes se asemeja al de Stroessner

El Frente Gusau hizo público un comunicado donde insta a la ciudadanía a no olvidar ni repetir los errores del pasado. Advierten que ciertas actitudes y decisiones de Horacio Cartes nos acercan peligrosamente a los tiempos stronistas.

Nunca antes en su historia el pueblo paraguayo sufrió una tiranía tan cruel y antinacional como la liderada por Alfredo Stroessner. Desde un inicio, se alineó a las transnacionales y a la política exterior de la potencia imperial norteamericana, del cual recibió adiestramiento en tortura. No dudó en perseguir, reprimir, apresar, exiliar, torturar, asesinar y hacer desaparecer a miles de compatriotas, incluso del propio partido gobernante. Todo demócrata, tanto de la izquierda, el centro o la derecha, era calificado de “comunista” y, como tal, carecía de toda garantía.

Unos días antes de esta ingrata fecha, en el distrito de Ma. Auxilia departamento de Itapúa, se han encontrado nuevos cuerpos de desaparecidos, lo que mantiene presente los crímenes de lesa humanidad cometidos por la tiranía stronista. Este hallazgo revive aún con más fuerza la memoria sobre un régimen que fue capaz de someter, torturar y desaparecer paraguayos y paraguayas en razón de imponer un proyecto político en beneficio de intereses transnacionales y los de un puñado de familias privilegiadas que se hicieron con el poder político y económico de nuestro país.

El tirano Stroessner sometió a los poderes Legislativo y Judicial, manejándolos como sus empleados o esbirros, lo mismo que a las FF.AA., los partidos políticos y el movimiento social. La misma Iglesia Católica fue perseguida cuando adoptó posturas críticas. Igualmente, el tirano entregó la soberanía nacional a poderosas transnacionales, que ocuparon la tierra y los principales negocios del país, empobreciendo al pueblo. La entrega de las tierras públicas a latifundistas extranjeros –como el dictador nicaragüense Anastacio Somoza– y nacionales, acentuó el drama de los campesinos sin tierra, el que hasta hoy padece el Paraguay. La entrega de la soberanía hidroeléctrica en Itaipú, tan sólo se pudo revertir treinta y cinco años después mediante un formidable avance bajo el gobierno democrático de Fernando Lugo, en el histórico Acuerdo del 25 de julio de 2009.

En relación al 3 de noviembre, fecha reivindicada por los stronistas y, en general, partidarios de la tiranía que sometió al pueblo paraguayo y entregó la soberanía nacional, denunciamos a la cruel tiranía de Alfredo Stroessner como una de las mayores lacras de nuestra historia, a ser superadas por la lucha democrática de todo el pueblo por las libertades públicas, los derechos humanos y la soberanía nacional. Los crímenes de la tiranía stronista debe ser todos aclarados, los culpables condenados y las víctimas resarcidas con prontitud, lo que hasta ahora no ocurre.

Mucho ha padecido nuestro pueblo, y si bien ha caído el tirano, muchos desmanes provenientes  de gobiernos que le sucedieron, gobernando para  privilegiadas minorías, siguieron castigando con postergaciones y crímenes a nuestro pueblo, en especial a los campesinos.

Hoy, a 24 años de la caída del tirano, negros nubarrones oscurecen  nuestra atmósfera, cuando un empresario venido con velocidad meteórica a político, después de comprar el Partido Colorado, se propone someter a nuestro país de nuevo a la postergación  y postración, con la entrega vergonzosa de nuestra soberanía a las fauces del gran capital transnacional. Y ante las tensiones y reclamos del pueblo que ello conlleva, está en el poco tiempo de gobernar, evidenciando claras intenciones de reeditar aquella nefasta era que ya creíamos superada.

Este 3 de noviembre nos sorprende con una inconstitucional militarización de la sociedad paraguaya y la criminalización de la lucha social, como atestiguan los casos de Curuguaty, Laterza kue, los de más de 130 dirigentes campesinos asesinados sin que la justicia haga nada y las imputaciones a líderes sociales por manifestarse contra la entrega de la soberanía nacional a través de la denominada ley de alianza público privada. Sólo hace dos días la vivienda del dirigente campesino Tomás Zayas, promotor de la ley de soberanía alimentaria, sufría un atentado al ser baleada con armas de grueso calibre.

Hacemos un llamado a la ciudadanía, a no olvidar el macabro largo calvario de la dictadura de Stroessner,  y al mismo tiempo, a cerrar filas en torno a la lucha contra un proyecto autoritario y antipopular, que desde este nuevo despojo a que pretende someter a nuestro pueblo, entregando sus recursos a las multinacionales, pretende reeditar la pesadilla.

El pueblo paraguayo no va a ser sometido de nuevo a un proyecto autoritario que bajo la justificación de la “paz y progreso” terminó sumiendo a nuestro país en el atraso y el sometimiento.

 

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