Expectativas son grandes con el Acuerdo de Asociación con Europa – Diario Siglo 21, Guatemala

El siguiente editorial responde exclusivamente a la visión de este medio

 

Aunque habrá de tenerse una mayor paciencia, todo parece indicar que a partir del 1 de diciembre próximo se aplicará el pilar comercial con Guatemala, en el marco del Acuerdo de Asociación de Centroamérica con Europa.

Esa noticia, que apenas hace unas semanas dibujó caras alargadas entre varios sectores económicos, ha hecho que renazcan las altas expectativas sobre las oportunidades que se abrirán en el mercado europeo.

Solo se está pendiente de dos ratificaciones para decir misión cumplida (todo está en manos del Comité sobre América Latina y El Caribe del Consejo Europeo, y del Comité de Relaciones Permanentes del Consejo Europeo).

A pesar de considerar que se refiere a metas conservadoras, el Ministerio de Economía prevé incluso duplicar las ventas en un plazo de cinco años, que a decir verdad y en materia de relaciones comerciales entre los países es un tiempo corto. Ya la experiencia con el Tratado de Libre Comercio con los países norteamericanos lo ha demostrado.

De hacerse realidad aquel panorama, el país pasaría de exportar unos US$ 700 millones, a hacerlo por el orden de los US$ 1,400 millones. Dicho en otras palabras, los beneficios no solo se refieren a la seguridad de ciertos programas de preferencias, sino a un aumento importante en el flujo comercial.

Estas negociaciones comerciales globales tradicionalmente no causan el mismo efecto esperanzador entre los dirigentes empresariales, a diferencia de los trabajadores ordinarios, pues se cree finalmente que los beneficios de un aumento en el intercambio se quedan en los dueños de las empresas. Incluso, no faltará quien contenga su optimismo mientras piensa en los graves problemas de recesión que han trascendido desde el Viejo Continente.
Así que estos dirigentes empresariales que de inmediato hacen números y los ven azules, y visualizan ventanas amplias de oportunidad, tienen el reto de demostrar que la pujanza de sus empresas también significará el desarrollo de sus trabajadores.

En las actuales condiciones del país, con cinturones de pobreza muy extendidos y con grupos enormes de población que permanecen en un lacerante abandono, tener al alcance de la mano proyectos capaces de generar miles de empleos decentes no puede verse sino como un asunto de urgencia nacional.

De ahí que desde el propio aparato estatal, pasando por el sector empresarial y social, el reto de aprovechar las ocasiones que este mundo global presenta se debe convertir en una obligación, si se quiere dar un paso adelante en la ruta del desarrollo.

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