Honduras tan cerca y tan lejos – Por Roberto Cañas López

Este próximo domingo son las elecciones presidenciales en Honduras. La contienda electoral está reñida: entre Xiomara Castro candidata del Partido Libertad y Refundación Libre, esposa del depuesto mandatario Manuel Zelaya, y Juan Orlando Hernández, candidato del partido de gobierno el Partido Nacional. Según las encuestas la diferencia entre ambos es mínima.  Además los comicios en el país vecino elegirán a  diputados y alcaldes. No se le puede dar la espalda a las elecciones hondureñas.

Existen preocupaciones  fundadas acerca de la posibilidad que los comicios en Honduras no sean limpios. Ciertamente son unas elecciones con mucha incertidumbre porque arrastran un déficit democrático muy grande no hay que olvidar que el 28 de junio de 2009 se dio un Golpe de Estado que rompió con el orden constitucional y puso al descubierto la fragilidad del proceso democrático por el que había transitado con grandes dificultades el país hermano por casi tres décadas.

Es tan claro y presente el peligro de fraude en las próximas elecciones hondureñas que hasta el secretario de Estado norteamericano John Kerry declaró que: “Todos tenemos una oportunidad para ayudar a garantizar que estas elecciones sean transparentes, incluyentes, pacíficas y justas y que el proceso se desarrolle de tal manera que los hondureños puedan confiar en él para manifestar su voluntad”, dijo Kerry en un discurso sobre América Latina pronunciado en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington.

Pero hay esperanzas, las elecciones del próximo domingo serán las más observadas de la historia política hondureña ya que contarán con la presencia de 700 representantes internacionales y unos 12 mil locales, tanto de organismos internacionales, de las más diversas tendencias ideológicas.

Hay que tener memoria histórica y no olvidar que para el partido ARENA y los empresarios salvadoreños el golpe de Estado de hace cuatro años no fue algo indiferente: en un comunicado el Coena manifestó: “es cierto que el Presidente Zelaya cometió graves violaciones constitucionales, que llevaron al Congreso Nacional de Honduras y a la Corte Suprema de Justicia a la separación del Presidente Zelaya del cargo para el que fue electo” y Jorge Velado fue claro en afirmar de que si el presidente de El Salvador, Mauricio Funes, actúa como Zelaya, “puede pasar aquí lo mismo que en Honduras”.

Los empresarios salvadoreños no se quedaron paralizados después del golpe de Estado en Honduras, un grupo de ellos viajó a Tegucigalpa, se reunió con el presidente Roberto Micheletti y le brindó todo el respaldo. “Hemos venido para darle nuestro apoyo y nuestro reconocimiento al presidente Roberto Micheletti”, dijeron en ese momento los empresarios.

Honduras es igual y distinta después del golpe de Estado de 2009. Es igual porque el país vecino sigue teniendo muchos habitantes que viven en la pobreza, el 63% de las familias hondureñas sufre desnutrición y miles de niños y niñas viven en la calle, la inseguridad y la criminalidad sigue siendo su cotidianidad. Honduras es considerado el país más violento del mundo con 85 muertes por cada 100, 000 habitantes y la impunidad, la corrupción están a la orden del día.

Honduras es hoy distinta porque después del golpe de Estado se desarrolló un extraordinario movimiento social, con capacidad de convocatoria y movilización permanente, con estructuras a nivel nacional, en todos los departamentos y municipios de ese país. Este movimiento social ya trasladó su lucha social al plano político, y participará en los procesos electorales próximos para “contribuir a refundar el país”, dicen ellos, “a partir de un nuevo pacto social, y de elaborar una nueva Constitución”.

Es cierto Xiomara Castro tiene grandes posibilidades de ser la nueva presidenta de Honduras pero no debe cundir el pánico, el partido de Xiomara: “es un partido incluyente respetuoso de la propiedad privada, de la inversión externa pero con principios de dignidad y de respeto a la soberanía” lo dice Juan Barahona, máximo dirigente del Frente Nacional de Resistencia Popular, la organización social más grande que se haya conocido en la historia de Honduras después del movimiento de la gran huelga bananera del 1954.

Honduras no debe ser para los salvadoreños algo lejano y extraño que provoque indiferencia: No puede ser porque es nuestro vecino de al lado y porque los resultados de las elecciones de la Patria de Francisco Morazán pueden cambiar a Honduras y si gana Xiomara Castro cambiarán el mapa geopolítico de Centroamérica.

En un ejercicio de política ficción me pregunto: ¿Qué pasaría en Centroamérica si el 24 de noviembre de 2013 gana Xiomara Castro en Honduras y el 2 de febrero de 2014 gana Salvador Sánchez Cerén en El Salvador y ambos hacen una alianza con Daniel Ortega en Nicaragua?. ¿Se producirá el efecto dominó?

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