La semana D – Por Cristián Leporati en Diario La Tercera

En esta semana todos los candidatos deberán mostrarse dominantes, porque está en juego el poder, el espacio territorial, el dominio. Es la semana en que todo se define. Y por eso es importante conseguir que la campaña logre su punto álgido lo más cerca del 14 de noviembre, particularmente por la actitud laxista del electorado frente a las presidenciales: 54% manifiesta intención de votar, y entre un 10% en el norte y 12% en el sur, aún no tiene certeza si anula o vota por alguna de las nueve opciones ( P.E. Ipsos Likely Voters 7.11.13 ).

A pesar del escenario adverso, el pre socrático Heráclito insufla un hálito de esperanza a los presidenciables que van detrás de Bachelet:“nunca nos bañamos dos veces en el mismo río, porque cambia el río y también nosotros”. Todo se transforma, fluye y aún queda una semana para el Día D.

¿Qué hacer entonces para doblarle la mano al destino?

De acuerdo a las “reglas” de la comunicación política, es fundamental que los candidatos transmitan la sensación de formar parte de un enorme conglomerado con mucho poder; el poder atrae voto, proyecta seguridad y certeza al ciudadano. El concepto en cuestión, deja fuera de carrera a Parisi, Claude, Israel, Sfeir y Jocelyn-Holt, al igual que la consistente y sorprendente Miranda. A su vez, le asigna una dura tarea a Matthei y la Alianza, que tendrán que proyectar a través de los líderes de la UDI y RN, que son un solo todo de cara al voto duro y blando. Meta casi utópica a estas alturas, si ni siquiera los postulantes al Congreso desean sacarse una foto junto a la candidata. Por su parte, Enríquez-Ominami debería intentar remontar su 11% de intención de voto, no gastando tiempo en los votos imposibles, sino que concentrando esfuerzos en el segmento de 18 a 30 años, donde obtiene un 18% de intención de voto, según Pulso Electoral, consolidando de esta forma los votos duros, convirtiéndolos en “agentes evangelizadores”, cosa de atraer posibles votos blandos en los días que quedan y extremando el uso de redes sociales para lograr aquello.

La “caja de herramientas” a emplear pasa por tangibilizar en la calle (y especial cobertura de medios masivos para quienes ocupan segundas posiciones ) esa sensación de éxito “estamos ganando” o “lo estamos logrando”, como también de poder y unidad. Hay que pensar en banderas, carteles, vehículos, activistas recorriendo casas, plazas, pueblos y barrios. También es crítico el apoyo de líderes de opinión e influyentes.

Esperanzas aún tienen algunos candidatos de alterar el sólido, frío y lejano andar de Bachelet. 
Obama lo logró con “Yes, we can” al igual que José Mujica cuando decía: “un gobierno honrado. Un país de primera”. Aunque nuevamente un griego nos devuelve a la realidad;  Parménides, poseedor de una racionalidad aplastante, señalaba que “Lo que es…es. Y lo que no es… no es”.

 Pero, ahí están Obama y Mujica para evidenciar lo contrario.

 

http://voces.latercera.com/2013/11/11/cristian-leporati/la-semana-d/