Como en los foros anteriores, se le insistió a Bachelet que se pronunciara sobre su visión de la Asamblea Constituyente como mecanismo para llegar a una nueva Constitución. “No tengo prejuicios con ningún mecanismo, pero vamos a analizar aquellos concretos, los que nos permitan asegurar que las personas puedan entregar su opinión”, respondió. Matthei, por su parte, utilizó como caballito de batalla los cuestionamientos al liderazgo de la ex Mandataria en temas como el 27/F y el Transantiago.

por 

Ya se cumplió uno de los últimos rituales de esta larga carrera por el sillón de La Moneda con el debate ANATEL que enfrentó a Evelyn Matthei y Michelle Bachelet con miras a la segunda vuelta de este domingo 15. Fue en esa instancia que la abanderada de la Nueva Mayoría delineó con mayor claridad la ruta que pretende seguir para cumplir con la promesa de una Nueva Constitución, uno de los tres pilares de su programa de gobierno: anunció que en el segundo semestre del 2014 mandará al Congreso el proyecto de ley proponiendo una nueva Carta Magna.

Como en los foros anteriores, se le insistió a Bachelet que se pronunciara sobre su visión sobre la Asamblea Constituyente como mecanismo para llegar a una nuevaConstitución, a lo que nunca se amarró, igual que en los debates anteriores, pero que tampoco desechó.  “No tengo prejuicios con ningún mecanismo, pero vamos a analizar aquellos concretos, los que nos permitan asegurar que las personas puedan entregar su opinión”.

Tras recalcar que no es un tema abstracto, retrucando a Matthei, sino que “es fundamental para poder progresar y derrotar los cerrojos que no fuimos capaces de eliminar”, Bachelet  introdujo un nuevo elemento a las condiciones que requerirá la fórmula para generar una nueva Constitución: “La discusión no puede ser de elite, cuando tomemos la decisión del mecanismo, vamos a llevar adelante nuestra nueva Constitución”.

En ese contexto, definió parte de los plazos centrales para estas definiciones, asegurando que no se dilatará mucho, porque precisó que pretende enviar el proyecto de ley de una nueva Constitución al Congreso el segundo semestre del 2014 y que se va a asegurar que la iniciativa “sea discutida por la población”.

Sin mencionar la Asamblea Constituyente, insistió que lo que tiene claro sobre el mecanismo en estos momentos es que debe ser “participativo” y asegurar la “legitimidad” de la nueva Ley Fundamental.

No se salió de ese tenor de respuesta y cuando se le insistió nuevamente por la AC, Bachelet fue cuidadosa de no descartarla ni abrirse flancos de conflictos. “Hay varias opciones y la tarea fundamental es que sea participativa. Por eso hay que buscar la opción legítima, institucional y participativa”, reiteró.

Caballitos de batalla

Este último debate duró poco más de dos horas y, a diferencia de su versión en la primera vuelta de noviembre, el formato permitió mayores interacciones e interpelaciones entre las candidatas.

Así, durante la primera mitad del debate, salieron a la palestra algunos de los temas que han marcado la pauta de los últimos días de campaña, como los dichos del ministro Cristián Larroulet, quien advirtió que la debilidad de la inversión se debe a las propuestas de Bachelet. Matthei trató de ser menos categórica, dijo que había otros factores externos relacionados al escenario internacional que estaban produciendo la desaceleración de la economía, pero que “las debilidades de la inversión son en parte causa del programa” de la candidata de la Nueva Mayoría.

Bachelet retrucó, señalando que entre noviembre y enero el crecimiento fue en torno al 5,8 (Imacec) y que entre febrero y marzo había sido del 3,9, “yo ni siquiera había posado mis pies en este país. No había sido candidata, no es correcto. Un ministro de gobierno tiene que siempre cuidar la economía”, concluyó.

Matthei recurrió al caballito de batalla del oficialismo, las responsabilidades del 27/F, una estrategia que –está probado en las urnas– no le ha rendido frutos a la derecha y ante la cual Bachelet parece inmune electoralmente. Matthei apuntó a los liderazgos, cuestionó la falta de reacción de su parte, “se veía que se venían los saqueos y te demoraste dos o tres días más en sacar las Fuerzas Armadas”.

Bachelet señaló que no era efectivo y que había delegado la responsabilidad a las Fuerzas Armadas. “No hay gobierno perfecto”, aseguró, y precisó que se tomaron las decisiones “que la información que teníamos a mano nos permitió tomar. Todas esas situaciones en que vimos errores en el Estado se han superado. Espero que cuando llegue al gobierno el sistema de emergencia se encuentre en las mejores condiciones”.

Pero Matthei insistió y dijo que daba “la impresión de que no querían enviar a las Fuerzas Armadas”. Bachelet le respondió: “Eso no es efectivo. Di la instrucción y volviendo a Santiago dimos la instrucción a distintas Fuerzas y llevaron gente del norte y se demoraron lo que se demoraron en desplazar toda esa gente del norte” y precisó, para cerrar el punto, que “los liderazgos no son liderazgos en que uno habla fuerte”.

Otra de las interpelaciones fue el tema religioso, en el cual Matthei ha puesto acento durante las últimas semanas. “Me llama la atención que en un país que se declara 80% cristiano, ustedes hayan planteando que piensan suprimir de las leyes cualquier alusión en todo poder del Estado a poder jurar y cualquier posibilidad de poner libros o imágenes religiosas”, señaló, agregando que “cuando se estaba discutiendo la ley de TV digital, se permite dar canales comunitarios a clubes deportivos, juntas de vecinos. Sin embargo, los parlamentarios de la Concertación pusieron que no se podría dar a ninguna institución religiosa. ¿Por qué tanta hostilidad?”, culminó.

La candidata de la Nueva Mayoría precisó que en su programa apunta a “asegurar libertad e igualdad religiosa. Por eso creo que un Estado laico tiene que garantizarlo. No queremos uno que pueda ser mal influido por una religión versus otra. Asegurar que no haya una sola religión que predomine”. Recordó el caso de los jóvenes del Ejército de Chile que fallecieron en Antuco en 2005. “El Ejército fue y colocó una cruz y símbolos católicos. El 80% de esos chiquillos eran evangélicos”, señaló, descartando que se esté llevando a cabo una “campaña de terror” y que su objetivo es  que “todas las religiones tengan igualdad de trato”.

Ante esto, la candidata de la Alianza insistió, señalando que “lo que (Bachelet) dice no es compatible con la actitud de los parlamentarios de los Concertación”. Frente a ello, finalmente Bachelet terminó señalando que desconocía los motivos del actuar de los parlamentarios y asegurando que “he estado en radios comunitarias religiosas, en enorme cantidad de canales de televisión religiosos, y me parece que deben existir. En mi gobierno (…) seguiré haciendo todo para que las religiones tengan los mismos derechos”.