Se levantó el acuartelamiento policial que dejó un muerto y más de 200 heridos

Un joven asesinado y unos 200 heridos fue el saldo dramático de los saqueos. “Motochoros” y ladrones de a pie dejaron mil locales destruidos. Con la vuelta del CAP, la Capital regresaba a su rutina. Vecinos, sin embargo, dormían armados anoche por precaución.

Luego de la furiosa y dramática noche que se sufrió en la ciudad de Córdoba y que dejó el saldo trágico de un joven asesinado de un disparo, unos 200 heridos (entre baleados, apuñalados y golpeados) y unos mil comercios robados y destruidos a causa del paro policial, la Capital volvía anoche a recobrar su normalidad de forma lenta.

Tras el acuerdo firmado por el gobernador José Manuel de la Sota, ayer a la mañana, con los representantes de los policías acuartelados, los uniformados volvieron a patrullar las calles en forma progresiva. Recién anoche, el trabajo del CAP ya era una realidad en varios puntos de la Capital. Los móviles patrullaban con sus balizas encendidas, custodiaban grandes centros comerciales y bancos, como así también en los puentes.

Sin embargo, varios vecinos se quejaban de que la Policía no entraba a los barrios. Se espera que hoy sea normal del todo. Al cierre de esta edición, no había reportes sobre nuevos saqueos a comercios ni robos a mansalva. Tampoco se oían tiros.

Sin embargo, el temor por nuevos incidentes y desbordes delictivos se patentizaban en aquellos vecinos y comerciantes que sufrieron en carne propia el ataque de hordas de “motochorros” que se encargaron de robar y destruir comercios, aprovechando la ausencia total de hombres de azul.

Mientras los móviles policiales comenzaban a hacerse ver ayer, cientos de vecinos salían a limpiar los vestigios de la locura de la noche y madrugada anterior. Por caso, vidrios, estantes y aberturas destruidas tras el paso de delincuentes (tantos hombres y mujeres); como así también las improvisadas barricadas que muchos frentistas desesperados montaron en avenidas y calles para frenar a los “motochorros”.

Fuentes policiales estimaron en unos 100 los detenidos. Cuatro fiscales se repartirán el trabajo investigativo, tanto por el crimen como por los daños.

Vecinos atrincherados

Pese a la lenta normalidad, muchos vecinos y comerciantes saqueados y otros que se salvaron permanecían anoche armados, y lo iban a hacer esta madrugada, atrincherados en sus negocios. “En esta cuadra, nos quedaremos a dormir en los negocios por temor a que vuelvan a robar. Si vuelven, hay balas para todos”, contaba la dueña de un comercio de barrio San Vicente. A pocos metros, aún humeaba una improvisada barricada montada por vecinos y dueños de negocios como ella. Metros más allá, también aún ardían los restos de una moto utilizada por un ladrón, cuya suerte se desconoce.

A pocas cuadras de allí, en un supermercado de Altamira, los vecinos no podían creer que además de saquear el local, los delincuentes habían robado un cajero electrónico.

El saldo trágico

Javier Alejandro Rodríguez (20) fue el joven ultimado de un balazo en el tórax en medio de incidentes que se registraban en Ciudad Evita. El caso es investigado por Homicidios y hasta anoche no estaban claras las circunstancias de su muerte.

Mientras algunos pesquisas sospechan que habría sido ultimado por un vecino que lo tomó como un “motochoro”, sus familiares declararon que el joven no era ningún ladrón y que “sólo miraba lo que pasaba”. Se sabe que fue baleado cuando unos vecinos querían saquear comercios en Ciudad Evita y sus dueños resistían a los tiros.

En el hospital de Urgencias, de los 200 heridos, sobresalía una decena de baleados y uno de ellos permanecía internado en estado delicado.

Normalidad

Bastaba ayer realizar una recorrida por las principales avenidas de la Capital para comprobar que la normalidad había vuelto a algunas zonas. Bares, pizzerías, heladerías, confiterías, estaban atestadas de clientes. En las plazas, horas antes, decenas de padres con sus hijos habían estado tomando aire para mitigar la calurosa tarde. Mientras, eran pocos los supermercados que se atrevían a abrir. Eso sí, los que lo hacían, tenían custodia policial. Los hipermercados y shoppings permanecieron cerrados. La madrugada avanzaba con cierta tranquilidad. En otros sectores, algunos jóvenes daban vueltas y vueltas con sus motos.

Había calma. Pero aún hay muchos con armas cargadas.

 

http://www.lavoz.com.ar/politica/tras-la-furia-lenta-vuelta-la-normalidad

 

La negociación salarial que le costó la paz social a miles de cordobeses

Tras intensas horas y varias reuniones, los policías obtuvieron una conquista que subirá el sueldo básico en un 320 por ciento.

Cinco horas de negociaciones fueron necesarias para encontrar una solución, en el marco de las más de 30 horas en que parte de la Policía de Córdoba se autocuarteló y la Capital se convirtió en tierra de nadie.
La llegada del gobernador José Manuel de la Sota en la madrugada de ayer, en medio de una situación de caos en las calles, permitió encontrar la tardía respuesta al reclamo salarial de la fuerza. Fue él, que primero negó cualquier posibilidad de incremento, el que finalmente resolvió cerrar la negociación y así prevalecer la restauración del orden.
El acuerdo permite llevar el salario básico de un agente policial a 8 mil pesos al mes de febrero de 2014, además de lograr un monto adicional para el uniforme, mejoras en los adicionales y otros aspectos, incluidos en el petitorio de catorce puntos presentados en medio de las negociaciones.
Fue un “triunfo” para los uniformados que “festejaron” con aplausos y sirenazos, parecidos a los que recibió De la Sota cuando realizaba el anuncio del acuerdo, al mismo tiempo que cientos de comerciantes lloraban por las pérdidas millonarias en distintos puntos de la ciudad ante la irracional actitud de grupos de malvivientes que arrasaron con lo que encontraron en su paso.

Intensas horas
La rúbrica del acuerdo -en el que participaron un grupo de esposas de policías, el abogado Miguel Ortiz Pellegrini, el jefe policial comisario general César Almada y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva- llegó 24 horas después que los policías autocuartelados elaboraron el petitorio de catorce puntos.
El reclamo fue presentado, poco después de las 2 de la tarde del martes, durante una reunión en la subcomisaría del Parque de Las Tejas. Tras el encuentro, ambas partes coincidieron que el 90 por ciento de los ítems estaban acordados. El punto principal que se había logrado, por entonces, era la no aplicación de sanciones para el personal autoacuartelado. Sin embargo, el aspecto salarial -donde los policías reclamaban 13 mil pesos de básico- estaba muy lejos de cualquier arreglo.
Alrededor de las 7 de la tarde el jefe de Gabinete, Oscar González, se comunicó con Ortiz Pellegrini, donde le informó que la mejor oferta de la Provincia eran mil pesos no remunerativos, en diciembre y enero, para sentarse a dialogar las paritarias que se aplicarían desde el mes de febrero de 2014. La respuesta negativa de los autoconvocados fue contundente.
Allí la negociación ingresó en una meseta, hasta la llegada del gobernador, tras su frustrado viaje a Colombia. A pesar que todo el mundo pensaba que De la Sota llegaría con su continuo discurso del diálogo, en sus primeras declaraciones descartó cualquier suba salarial y habló de sanciones para los revoltosos. “No se trabaja de policía, sino se es policía siempre”, dijo el gobernador.
El caótico panorama, en el que la justicia por mano propia y la desidia se adueñaban de las calles, De la Sota se reunió con Ortiz Pellegrini en la madrugada de ayer en El Panal, y se abrió la chance de un acercamiento entre las partes.
Las próximas horas, entre tires y aflojes, fueron claves para finalmente llegar a una solución, quizás la misma que De la Sota habría podido tener en mano, quince días antes, cuando las esposas de los uniformados comenzaron a manifestarse en las calles de la ciudad.

 

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