El Senado argentino aprueba el ascenso del jefe del Ejército, acusado por vínculos con la dictadura

En un extenso y duro debate que dividió aguas entre oficialistas y opositores, el Senado aprobó por 39 votos a favor y 30 en contra el pliego de ascenso a teniente general del jefe del Ejército, César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani. El kirchnerismo basó su argumentación en la decisión de la Presidenta, como jefa de las Fuerzas Armadas, de nombrar a los superiores de las respectivas fuerzas y en la presunción de inocencia de Milani sobre las causas en las que se investiga su supuesta participación en delitos de lesa humanidad durante la dictadura, mientras la Justicia determine otra cosa. Las distintas bancadas de la oposición se abroquelaron detrás del informe del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que ayer volvió a ratificar la impugnación del ascenso del jefe del Ejército por la causa donde está acusado de haber participado en la represión ilegal. El resto de los ascensos de las Fuerzas Armadas que no habían sido impugnados fueron aprobados por unanimidad.

Durante seis horas, más de una veintena de senadores se dividió en el recinto entre criticar y defender al jefe del Ejército. Entre los fundamentos centrales del rechazo, se encontraba la nota enviada ayer por el CELS, donde amplió los fundamentos de su impugnación a partir de un “descargo” solicitado por el propio Milani. “Las respuestas no disipan el cuestionamiento anterior, por el contrario, agregan elementos que hacen inconveniente su ascenso y su permanencia como jefe de Estado Mayor del Ejército”, señaló el CELS en el comunicado. Según el organismo, las declaraciones del general son “contradictorias con fallos de la Justicia” y la normativa vigente en aquella época, por lo que “su pretendida ingenuidad es inverosímil”.

El miembro informante del oficialismo, Marcelo Guinle, abrió el debate con un repaso rápido de los antecedentes del militar. Recordó que en otras tres oportunidades no hubo objeciones a los ascensos del ahora jefe del Ejército “ni del CELS ni de la oposición” y que muchas de las que surgieron se originaron “luego de su designación”. Luego avaló la decisión del oficialismo de promover el ascenso de Milani a teniente general. El radicalismo encabezó el rechazo. “¿Por qué el Gobierno apoya políticamente a un represor? ¿Por qué abandona la lucha por la verdad y la justicia?”, se preguntó el jujeño Gerardo Morales, que luego cuestionó la “doble actividad” de Milani en el Ejército, abrió las sospechas sobre la realización de “inteligencia interna” y acusó al Gobierno de pretender cambiar el rol de las Fuerzas Armadas violando las leyes de Defensa y de Seguridad Interior.

“La capacidad creativa suya ha sido importante durante todo el discurso”, lo interrumpió el jefe del bloque del Frente para la Victoria, Miguel Pichetto. “La ley de Seguridad Interior y ley de Defensa, que votó este Congreso, establecen que el Ejército no puede intervenir en cuestiones internas. Son suposiciones apocalípticas suyas”, agregó el senador rionegrino.

“Le están dando el rango del general (José de) San Martín a un asesino. Milani es un represor, nada puede justificar que se apruebe el pliego”, dijo el cordobés Luis Juez (FAP), quien advirtió que Milani “no pasa la prueba de la blancura”. “Lo único que no es Milani es un muchacho ingenuo, porque está formado en la inteligencia militar”, se sumó el flamante senador Fernando “Pino” Solanas, que justificó su rechazo por considerarse un hombre que viene “de la causa nacional y popular y del peronismo”. “Tengo el orgullo de haber entrevistado al general Perón y acabo de hablar por más de una hora de los problemas argentinos con el papa Francisco”, detalló Solanas.

La cordobesa Norma Morandini (FAP) afirmó que no se podía justificar el ascenso de Milani en la “presunción de inocencia” y que hay que “continuar con los juicios, que este gobierno ha impulsado”. Y agregó que después de 37 años tuvo que testificar en la megacausa ESMA por Ernesto y Cristina, sus dos hermanos “desaparecidos y arrojados al mar”. “La verdad todavía se está construyendo”, sentenció.

La debutante senadora macrista Gabriela Michetti se preguntó si por “el nivel de sospechas, polémicas, controversias, Milani está en condiciones del ser el jefe del Ejército argentino”. Michetti siguió con sus preguntas: “¿Por qué tanto empecinamiento? ¿Es el único tipo con capacidad de ser el jefe del Ejército?”, dijo para luego responderse: “Necesitamos una persona idónea, con autoridad para ese lugar”.

La intervención de la senadora PRO provocó la reacción de Aníbal Fernández. “Tenemos al jefe del Gobierno de la Ciudad procesado por pegarles a los pobres y por las escuchas ilegales. ¿Ese es el ejemplo? Chicanas como ésas no las banco”, le replicó y luego recordó que el gobierno nacional no tuvo problemas en pasar a retiro a los ex jefes del Ejército Roberto Bendini y de la Armada Jorge Godoy. “De ninguna manera obstruimos el accionar de la Justicia ni el conocimiento de la verdad”, concluyó.

“Dicen que (Milani) tenía el cargo de inteligencia como subteniente. Mentira. Se entra en el cargo como teniente primero o capitán. No saben nada, tienen una gran ignorancia sobre el tema. Es un absurdo, una estupidez”, bramó Pichetto sobre los argumentos opositores, a quienes les reprochó que cuando fueron gobierno no decían lo mismo: “Resolvieron los momentos históricos de la manera en que los pudieron resolver”, dijo mirando a la bancada radical. Sin embargo, agregó que el gobierno de (Raúl) Alfonsín “era débil” ante “la asonada del partido militar”, que “se terminó con la represión armada al alzamiento de (Mohamed Alí) Seineldín y la eliminación del servicio militar, realizados por otro gobierno peronista”.

“Les preocupa que diga que acompaña el proyecto nacional”, insistió Pichetto dirigiéndose a la oposición. “¿Qué quieren que acompañe, el de Brasil, de Farabundo Martí o los intereses de Repsol?”, se preguntó en el cierre del debate. El ascenso de Milani ya estaba asegurado.

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