La guerra privada de Monsanto – Por Stanislaw Czaplicki

Las estrategias de Monsanto podrían inspirar la imaginación enloquecida de los cuentos fantásticos, donde el genuino progreso tecnológico alimenta las ambiciosas estrategias comerciales que parecen más estrategias militares de guerra de Clausewitz.

Monsanto es una empresa multinacional norteamericana, cuyos productos para la agricultura, en su mayoría herbicidas y semillas transgénicas, tienen una distribución mundial. Es una gran empresa que vale 44 billones de dólares y que produce 90 por ciento de los transgénicos y 23 por ciento de las semillas en el mundo (2007). Además, Monsanto es el propietario de Pfizer, la compañía de fármacos más grande del mundo, con alrededor del 8 por ciento del mercado. Entre sus productos más conocidos se encuentran el controversial herbicida Roundup y el maíz genéticamente modificado MON 810. Algunos de sus productos y su manera de proceder causan controversias en varios países del mundo debido a múltiples denuncias sobre perjuicios a la salud, impactos ambientales negativos y el temor acerca de los efectos que podría producir la alteración genética de los alimentos. El maíz genéticamente modificado está prohibido en la mayoría de los países de Europa por su efecto nocivo sobre las variedades locales.

El maíz genéticamente modificado, además de sus propios genes, contiene los genes artificialmente introducidos resistentes a algunas enfermedades o condiciones climáticas que amenazan al maíz. Sembrado en la vecindad de los campos de maíz local el maíz genéticamente modificado se autosiembra ‘contaminando’ el maíz local. Como el maíz genéticamente modificado hace objeto de un patente cuyo propietario es Monsanto, toda la cosecha es de pronto susceptible de pago de regalías. Al futuro las variedades locales del maíz se pierden en beneficio de la variedad genéticamente modificada, ‘más fuerte’. Es una operación comercial sin precedentes en agricultura y que ya se está dando en India y varios países de África, donde los agricultores caen en una dependencia absoluta de la productora de semillas, Monsanto. A parte de imponer el monopolio de las semillas parece que el maíz genéticamente modificado puede producir el cáncer en sus consumidores.

La oscura historia de Monsanto hace honor a su presente. Junto con otras empresas norteamericanas Monsanto fue el productor del ‘agente naranja’, un poderoso herbicida utilizado por el ejército americano en la guerra de Vietnam a fin de provocar la caída de las hojas de la jungla y así poner al descubierto a los guerrilleros vietnamitas y de paso destruir la capacidad de los campesinos locales de cultivar los productos agrícolas.

Desde su fundación en 1901 Monsanto ha producido varios productos comercialmente exitosos que a la larga se mostraron nocivos para el consumidor como edulcorantes espartamo y sacarina, PCB, un aceite químico utilizado durante más de 50 años como aislante en los transformadores eléctricos. Monsanto ocultó durante años la nocividad de este producto. Monsanto está estrechamente ligada al Gobierno norteamericano fascinado por el liderazgo tecnológico de la industria norteamericana capaz de influenciar la agricultura a nivel planetario.

Las inversiones de Monsanto son también inquietantes y plantean varias preguntas sin respuesta. Monsanto ha adquirido últimamente (la compra fue desmentida) la famosa empresa Blackwater, –que ahora responde al nombre de Academia– el mayor ejército privado del mundo, sin que el propósito de esta compra sea claramente definido.

La Fundación de Bill Gates, el hombre más rico del mundo, compró acciones de Monsanto por 23 millones de dólares. De nuevo no se sabe porqué una fundación caritativa quisiera ser copropietaria de una empresa de productos agrícolas tan controvertida.

Las estrategias de Monsanto pudieran inspirar la imaginación enloquecida de los cuentos fantásticos, donde el genuino progreso tecnológico alimenta las ambiciosas estrategias comerciales que parecen más estrategias militares de guerra de Clausewitz, quien define la guerra como: “un acto de fuerza que se lleva a cabo para obligar al adversario a acatar nuestra voluntad”.

http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20131217/la-guerra-privada-de-monsanto_238729_518628.html