Mercosur y los tratados regionales – Diario La República, Uruguay

“Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región”

 

El Mercosur llegó para quedarse, ya sea para apoyarse en él o para criticarlo. Pero no se va, porque para un país no es sencillo mudarse de “barrio”, aunque alguno de los vecinos sea potente y uno de ellos pequeñito y envejecido, por lo menos en la edad de su población.

El nacimiento del Mercosur no fue un parto sencillo y estuvo rodeado de especulaciones, debates y reflexiones. Es que Brasil y Argentina querían un gran pacto sin tener en cuenta a Uruguay y Paraguay.

Hay que reconocerlo: fue el gobierno del Partido Nacional el que supo abrirse camino en medio de esas dos potencias vecinas, para que aquel pacto bilateral incorporara a los dos países más pequeños del vecindario.

El presidente Luis Alberto Lacalle y los ministros Ignacio de Posadas y Sergio Abreu fueron los grandes protagonistas. Desde el Frente Amplio el “apoyo crítico” surgió de los senadores Danilo Astori y Leopoldo Bruera (PCU), quienes acompañaron a los blancos en esta cruzada integracionista. El Partido Colorado no quería nada, pero nada.

Pasaron los años, cambiaron los gobiernos, el progresismo latinoamericano ganó espacios y la derecha blanca y colorada se puso nerviosa. El Mercosur se transformó en un referente, lo que puso nerviosa a la derecha uruguaya cuyo único objetivo fue y es desintegrar el tratado del sur de Latinoamérica.

En la izquierda los contrarios al Mercosur, cosa que muchos ocultan, se volvieron fanáticos del Tratado de Asunción, como se le conoció en su origen al Mercosur.

Pero la vida siguió dando vueltas, fue y vino, y en la izquierda predomina la idea de que hay que seguir con el Mercosur, pero sin negarse a otros alineamientos como puede ser la Alianza del Pacífico, en tanto es la gran puerta hacia los países asiáticos que aspiran a dominar el comercio mundial. Por eso el gobierno de José Mujica hace una gran apuesta a China y Corea del Sur,

Los años transcurridos muestran que no se puede licuar el Mercosur, pero que tampoco hay que negarse a otros acuerdos como puede ser con la Unión Europea. Es que el capitalismo en crisis cierra y abre a la vez distintas puertas y ventanas que hay que enfrentarlas con inteligencia y racionalidad, sabiendo de qué se trata en el momento de firmar tratados. Todo indica que hay que tener una pata adentro y otra afuera en materia de cada iniciativa regional de integración, más cuando somos un país pequeño que no puede llevarse a los ponchazos a los más grandes.

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