“Un presidente que era empresario chileno ha entrado con patrimonio de 1.000 millones de dólares y acaba su gobierno con 2.500 millones de dólares…sospechoso”. Evo Morales, presidente de Bolivia

Lleva ocho años en el poder. Evo Morales fue entrevistado por Séptimo Día de EL DEBER para hacer un balance de las luces y sombras de su Gobierno. Nos recibió en una sala del Grupo Aéreo 32, inmediatamente después de la primera reunión con el alcalde y con el secretario de relaciones de la Gobernación para coordinar la realización de la cumbre de 133 países del G77 más China. El presidente llegó en su avión poco después de las 10:00. Un par de horas más tarde se habilitaba una pequeña sala para el diálogo, que duró poco más de una hora. Si para el encuentro con las autoridades lució uno de sus habituales trajes, para la entrevista apareció con un pantalón de mezclilla y una camisa de manga corta, sonriente y dispuesto a responder. Cuando habla de su Gobierno, asegura que está satisfecho con los cambios realizados, pero admite que tuvo debilidades y que aprendió de ellas. La persona más cercana que tiene es el vicepresidente, con quien dice que incluso comparte temas sentimentales. Defiende a los hombres más cuestionados de su Gobierno y critica a los que se fueron de su entorno y que ahora hablan mal de él. Consultado sobre su patrimonio, sugirió consultar a la Contraloría General. Lo hicimos: sus bienes ascienden a Bs 3.051.325; declara una deuda de Bs 194.317 y un patrimonio de Bs 2.857.008.

¿Se imaginó cumplir ocho años como presidente cuando era dirigente cocalero?
Yo llegué a Chapare para mejorar la situación económica de la familia. Tenía muchos deseos de plantar productos agrícolas, volver a la ciudad para estudiar; sin embargo, mi padre me dejó muy pronto y ahí empezó la lucha sindical. Nos comprometimos para defender derechos humanos.
Nunca pensé ser diputado ni menos estar ocho años de presidente. Nunca calculamos, nunca ambicionamos ni soñamos. Habría que investigar por qué se presentó esta situación. Por mi parte, es un compromiso social con mi pueblo. La mejor escuela que tuve para entender la situación social, económica, política, ideológica ha sido el sindicalismo. Para mí sigue siendo un sueño. Yo mismo a veces no creo que ya estoy ocho años. Así es la vida.

¿Cuál es el balance de las luces de su Gobierno, lo que más valora?
Primero, estoy muy contento con los resultados. Todos los datos que tenemos son récords históricos desde la fundación de la República. A veces yo solito festejo botando lágrimas. Ha sido un trabajo conjunto.

Ocho años con muchos resultados: el primero, la nacionalización. Antes, los opositores decían que no iba a haber inversión. Todo lo contrario en los resultados: en 2005 hubo $us 200 millones de inversión, este año es de $us 3.000 millones. Hemos nacionalizado. Ahora las empresas no son patrones, no son dueños, son socios. La mayoría presta servicios.
Sobre eso vienen los resultados económicos sorprendentes. La renta petrolera en 2005 era de $us 300 millones. El año pasado cerramos con más de $us 5.500 millones. ¡Cuánta planta hemos perdido con el modelo neoliberal!

Segundo acierto, la refundación de Bolivia. Pasar de un Estado colonial a un estado plurinacional. Imperaban los intereses de grupos y no del pueblo. Ha costado, ha sido importante la paciencia y, sobre todo, el compromiso con una meta del movimiento indígena campesinos de cambiar y se logró un cambio en democracia.
Tercer acierto, la redistribución de la economía, que es un derecho colectivo. Antes, poca plata se privatizaba; ahora la riqueza se socializa para reducir la pobreza. Se lo hace mediante transferencias a las alcaldías y gobernaciones, mediante bonos, rentas y obras. En ese camino ha sido importante la austeridad.
Otro resultado es el satélite de comunicación. Cuando lo anunciamos, algunos pequeños grupos decían que eso no era para los bolivianos. Yo no sé esa mentalidad de ver siempre nuestro país como atrasado, pequeño. Hay algunos bolivianos que tienen ese complejo. Yo aprendí del sindicalismo que siempre hay que ir adelante, siempre optimista.
Otro resultado es la reducción de la pobreza. La estabilidad económica, política y social. Siempre hay problemas, pero convulsión hasta querer cambiar presidente, no hay argumentos. La estabilidad económica no solo es para los bolivianos, sino que levanta la imagen del país.

¿Y qué hay de los errores?
Algunos contratos que no se han cumplido. El Mutún es una debilidad. Las empresas no han respetado la fe del Estado. Algunas solo quieren contratos para mejorar su imagen en los bancos. Pero también, bajo presión de algún sector social, sin muchos argumentos técnicos se acuerda y no hay resultados. Lamentablemente se tuvo que cancelar con la Jindal. Errando se aprende, vamos a continuar con mayor experiencia. Como Estado vamos a relanzar este tema.
La forma de plantear la liberación del precio del combustible. Está bien que subvencionemos en el país, pero se lo hace mediante contrabando a países vecinos y esta subvención es cáncer para nuestra economía. Debimos difundir, tal vez adelantar algunas políticas sociales. Fue un error la forma en que hemos planteado. Las encuestas muestran que más del 50% de la población acepta la nivelación de los precios del combustible, pero (hubo) un mal planteamiento. Error, pero hemos respetado la decisión del pueblo y hemos retrocedido.
También la falta de información sobre el Tipnis. No me he equivocado en decir que hemos pasado de la media luna política a la media luna indígena. Fue un error que primero no se haya informado para después plantear el tema. Tenía confianza en que algunos dirigentes y ecologistas fundamentalistas no iban a tener mucha influencia. Paramos, entendimos, pero esto ha sido por más razones políticas que por reivindicaciones de la zona.
Otro tema… ¿Qué otra debilidad? Quién sabe, uno de los errores que hay que debatir en el futuro, por ahora, es la elección de las autoridades del Poder Judicial. Se pueden cometer errores, hay que debatir.

A veces las mismas empresas privadas no ejecutan las obras y alcalde, gobernador, presidente y gabinete quedan mal.
Otra debilidad ha sido haber informado los datos preliminares del censo. Debimos esperar los datos finales.
¿Corrupción, narcotráfico?
En el tema de corrupción si bien no hemos arrancado, hemos avanzado. Antes Bolivia era subcampeón mundial, ahora no nos acusan de eso. En tema de lucha contra el narcotráfico no veo como debilidad, porque Bolivia tiene su propio modelo, reconocido a escala internacional.
El tema de la burocracia. Alcaldes y gobernadores me piden flexibilizar para ejecutar algunas obras y vamos a hacerlo. No solo gobernar obedeciendo al pueblo, sino también a las autoridades.

¿Ha cambiado su relación con Santa Cruz?
Evo no ha cambiado frente a Santa Cruz. Desde el primer momento he reconocido el liderazgo productivo de Santa Cruz. Lamento mucho que algunos hermanos, usando los medios de comunicación, hicieron tanto rechazo. Cuando yo llegaba a trabajar a Santa Cruz tenía dos grupos de recepción: los compañeros y los petardazos, y los periodistas controlando.
Sin embargo, va cambiando. Ya hemos mejorado. Con trabajo nos hemos ganado la confianza del pueblo cruceño.  Convocando a los alcaldes con el programa Bolivia Cambia, ellos han visto que el presidente llegaba con la plata y no tenían que ir a buscarla al Palacio.
Yo no busqué mejorar la imagen o que me apoyen, sino servir al pueblo. Ese pensamiento sigue vigente. Un sector empresarial se ha dado cuenta.

¿Cuál ha sido el punto de inflexión en relación con los empresarios que lo rechazaban y que ahora trabajan con su Gobierno?
En todas partes del mundo hay diferencias ideológicas, programáticas, sociales, culturales. Se respeta eso. Un sector empresarial sabe que si quieren hacer política, es con servicio. Si quieren hacer empresa, es hacer economía. Tienen derecho. Pero si hay empresarios que usan la política solo para mejorar su empresa, se equivocan. Esa es la diferencia que tengo con algunos empresarios que quieren hacer política.

Por ejemplo, un presidente que era empresario chileno ha entrado con patrimonio de 1.000 millones de dólares y acaba su gobierno con 2.500 millones de dólares…sospechoso. Estoy repitiendo lo que está en los medios de comunicación. ¿Cómo se entiende eso? Y en el pasado teníamos eso. Nunca se pensaba en la patria, sino en la plata para su familia.
Eso es algo que hemos dignificado, la política es servicio. La política ahora no es negocio. Saben los ministros, si quieren hacer plata tienen derecho. Algunos dirigentes sindicales han hecho su empresita constructora y están ahí apoyando. Si quieren hacer política, sirvan al pueblo. Si quieren hacer empresa, hagan para hacer plata, tienen derecho, está garantizado. Cuando se mezcla la política y la empresa, hay dificultades. Creo que ahí se ha dividido el tema. Se han decidido a trabajar.
Más bien, los empresarios son enanos frente a las necesidades del pueblo. Cuando hay licitaciones internacionales, los bolivianos ni se presentan. Yo quisiera que nuestros empresarios, aunque hagan su sindicato, se junten y hagan estas grandes obras.

¿Cree, como el vicepresidente, que los empresarios deben hacer empresa y no política?
Es un derecho de cualquier ser humano hacer política, pero no pensando como empresario en hacer grande a su empresa. Generalmente, el empresario que hace política, lo hace con miras a agrandar su empresa.

Volviendo a Santa Cruz, ¿cree que el MAS ya ha enamorado a los cruceños?
Cualquier candidato siempre tiene el deseo de ganar. Tengo mucha confianza en el pueblo cruceño. Quiero ganar. No me siento ganador. Quiero aportar más. En esta experiencia he aprendido bastante. Nuestros cargos son prestados por tiempo limitado. No tengo ningún interés económico y esa ha sido mi gran fortaleza.

¿Siguen siendo sus adversarios los medios de comunicación?
Antes en coro cuestionaban, no aceptaban, basados en la mentira, muchos medios de comunicación, los que trataban de desgastar y derrotar a Evo en especial. Es cuando el pueblo se levantó. A esos opositores los tuvimos que defender con la Policía.
Algunos, con razón, nos critican. Es como un control social. Acepto cuando tienen razón, pero a veces sabiendo que es una mentira y a base de la mentira. Ahora, casi no hay eso, porque sabe el pueblo boliviano. Los medios se prestaban a perjudicar. Pero como tanto debatimos, siento que ya algunos reflexionan y otros aportan. El problema es que tenían mandatos internos y externos, eso deben reconocer los medios de comunicación.
Ahora nuestros medios (del Estado) se han fortalecido. La tarea es que sean mejor que los privados.
Algunos sectores prefieren comprar Cambio que otros periódicos. Cuando yo era dirigente, prefería comprar los medios que hablaban mal del movimiento campesino para ver qué decían.

¿Le molestan las críticas?
No pues, si hacen críticas a base de razones, bienvenidas, eso permite corregir. Pero si son críticas a base de la mentira… Ojalá que hablen. Mejor, porque el pueblo sabe. A ver, han hecho aparecer un hijo de 37 años… Algunos medios, muy pocos, qué estarán preparando con los opositores. Felizmente el pueblo no cree.

¿Cree que Bolivia debe tener una ley de medios, como Ecuador?
Tal vez por cuestión de la verdad, que el medio sea educativo, reflexivo. Pero ahora no necesito una nueva ley para educar a supuestos educadores a través de los medios. Esos no son periodistas, sino empresarios que prefieren hacer política a través de sus medios.

¿Cuál es el entorno de mayor confianza del presidente?
El gabinete de confianza. Es un ambiente político, por supuesto, todos son de confianza. En los movimientos sociales, por supuesto la mayor confianza está en el pacto de unidad; con el trópico, por supuesto, a cualquier hora nos reunimos y eso va creciendo a otros sectores.
Siempre trato de construir confianza, pero para eso es importante la sinceridad. Con el compañero Álvaro somos una yunta, compañeros de trabajo. Nunca en la vida ha habido presidente y vicepresidente que se lleven bien. Ahora, por qué esta confianza. Cuando uno no tiene ambición política ni económica, hay confianza. A veces hasta temas sentimentales nos comentamos.

¿Y los que eran su entorno cercano y que se fueron, como Filemón Escóbar o Álex Contreras?
Sin levantar nombres, casi todos ellos, (los) escucho hablar contra Evo. Después mandan mensajes de que quieren prestar servicios al proceso de cambio. Es cuestión de pegas. Si ahorita los llamaría para que sean ministros, se volverían grandes defensores. Tal vez en algún sector de la clase media hay este tema. Reivindico al movimiento campesino, indígena -sobre todo- que tienen principios y valores. Ahora es sencillo, si quieres figurar en los medios, contra quien hablas, contra Evo Morales. Algunos resentidos usan el nombre de Evo para figurar.
En cambio, usted ha sido defensor de otras personas que han recibido muchas críticas, como Sacha Llorenti o Juan Ramón Quintana …
Con este tema del Tipnis es cuestión mediática y política de algunos opositores. No había intención de ninguna intervención. Era domingo y nos ha sorprendido. Alguna gente quiere perjudicarnos.

El ministro Quintana, en su primera gestión, era cuestionado por algunos dirigentes. Claro, cada uno tiene su carácter. A qué conclusión llego, como ha visto tanto maltrato del imperio a su institución, renunció. Cuando se habla contra el imperio es el más radical. Eso le gusta a la gente.
Son parte del equipo, de mucha confianza. A veces hay diferencia. Lo más importante es que hay coincidencias ideológicas y en valores. El ministro Quintana en valores, es uno de los compañeros más honestos.
Ahora, parte de los chismes, me llegan mensajitos, pero no sé. A veces alguna empresa que pierde alguna adjudicación dice que hay corrupción, extorsión, pero no dan sus nombres.

¿Qué hará para que haya más control en las obras del programa Bolivia Cambia?
Son muy pocas (obras no concluidas). Cuando están lejos de la ciudad, la empresa se adjudica y abandona. Algunas solo quieren proyectos al lado de las ciudades. A veces hay alcaldes de oposición que intencionalmente no han terminado. En otros casos ni siquiera se han saneado tierras, como en Warnes con el viaducto.
¿Creció su patrimonio en estos ocho años de Gobierno?
Ahí están mis declaraciones. La ventaja es que no gasto en combustibles ni la comida, eso me ayuda. Cuando era diputado gastaba de mi sueldo. La gente sabe que trabajamos.
Además, este zapato, este pantalón, esta camisa son regalados. Solo dos zapatos he comprado desde que he entrado. La mayor parte de los trajes estilo Evo, esos sí hice hacer con mi plata.

¿Y son caros?
No, Sillerico es racional. Siento que más bien es buena imagen para su empresa. Pero cuando estoy con bluyín y camisa, me siento Evo Morales.
En cambio, hay críticas a la compra de aviones de lujo
Tal vez algunos piensan que (Bolivia) debe ser un Estado desarmado para el trabajo, mal visto. Algunos, como Sánchez de Lozada, alquilaban su propio avión. Eso era una vergüenza. Avión y helicóptero son herramientas de trabajo y optimizan el tiempo y hasta los recursos.

En el MAS no se ve un sucesor político de Evo Morales
Ese es el miedo que tengo. A veces culpo a algunos dirigentes del MAS. Por culpa de ellos crece el evismo y no el masismo. Quisiera que crezca el masismo con todos los dirigentes. Es un tema de debate interno que tenemos.
Estoy convencido de que algunos compañeros serán para la ruta y otros para la meta. Algunos apuestan por la meta. Un compañero ha sido dirigente de su comunidad durante un año. Dice que está feliz y contento porque un año ha aportado al proceso. No tiene otras expectativas. Ese es el verdadero militante, porque el mismo pueblo es el poder.
Y en lo personal, ¿cómo hace para aguantar el ritmo de trabajo?
Primero, es un compromiso y un esfuerzo. El deporte ayuda bastante, pero también es cuestión de voluntad. ¿Cuál es mi secreto para aguantar? Aprovecho el viaje. En este vuelo dormí 15 minutos. Dormir 10 minutos es como si hubieran sido ocho horas. No sé si también ayuda la alimentación de la niñez. Me he criado a base de tostado, quinua. No conocí fruta en la niñez.

¿Seguirá soltero el presidente?
Estoy casado hace tiempo con Bolivia. ¿Pero cuántas Bolivia habrá? (risas). En algún momento comenté que cuando fui dirigente sindical fui detenido y procesado. Mis hermanos fueron detenidos por ayudar a bloquear. Estos temas no me permiten que me case. Por ahora estoy más pensando en Bolivia.
Por ahora este compromiso es no perder confianza ante el pueblo. Yo pienso que si un dirigente sindical administra mal al pueblo, nunca más el pueblo va a confiar en un dirigente sindical. Que importa el tiempo, lo que importa es el resultado

 

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