Alianza del Pacífico y un nuevo rumbo en América Latina – Diario La Tercera, Chile

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región

 

LA VII Cumbre de la Alianza del Pacífico celebrada ayer en Cartagena de Indias, Colombia, marca la consolidación definitiva de este bloque a nivel regional, al constituirse formalmente en la mayor área de libre comercio de la región, un logro significativo si se tiene en cuenta que su origen se remonta apenas a 2011, cuando se firmó la Declaración de Lima. Si bien por ahora esta Alianza tiene un cariz principalmente  comercial, no puede perderse de vista que los países fundadores -Chile, Perú, Colombia y México- se han comprometido con la promoción de economías abiertas y respetuosas de los principios básicos de una democracia participativa, lo que supone que el bloque está llamado a jugar en el futuro un papel relevante en el campo de la política internacional.

El protocolo comercial suscrito ayer por los cuatro mandatarios permitirá que el 92% de los productos comercializados al interior del bloque queden sin aranceles una vez que entre en vigencia, mientras que el porcentaje restante será objeto de una desgravación gradual. Si bien la mayoría de los países mantienen entre sí acuerdos de libre comercio, el que exista esta gran zona liberada de aranceles permitirá potenciar aún más los lazos comerciales, que por ahora son relativamente modestos si se considera que el intercambio comercial al interior de la Alianza ronda los US$ 40 mil millones; sin embargo, al concentrar unos 200 millones de habitantes, y representar más de la mitad de las exportaciones totales de la región, y con una proyección insuperable hacia el Asia Pacífico, el potencial que se abre es particularmente auspicioso, lo que a muy poco andar traerá beneficios muy tangibles para sus países miembros.

América Latina ha estado cruzada en las últimas décadas por el surgimiento de ideologías particularmente hostiles hacia la inversión extranjera y las políticas que promueven la apertura de los mercados. Venezuela ha hecho eje con varios países de la región mediante la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, o ALBA, en la cual abunda todo tipo de políticas populistas, y donde difícilmente los países podrán avanzar hacia el desarrollo económico.  Otras experiencias regionales como el Mercosur, o el ex Pacto Andino, no han logrado prosperar como referentes y no han hecho sino demostrar las grandes dificultades que ha encontrado la región para conformar acuerdos comerciales duraderos. La Alianza del Pacífico aparece entonces como una experiencia promisoria, con una clara voluntad de sus países firmantes en comprometerse con sus ideales, lo que debería marcar un nuevo rumbo en la región.

Es significativo que parte de los requisitos esenciales para pertenecer a este bloque sean la vigencia del estado de derecho, el respeto de  la democracia y del orden constitucional. Las experiencias a lo largo de la región donde abundan los ejemplos de debilidades institucionales deben llevar a que estos cuatro países -y los que se le sumen a futuro, donde Costa Rica y Panamá aparecen como seguros candidatos- hagan una defensa de estos principios en las distintas instancias regionales en las que participen.  Es llamativo que Ecuador no forme parte de la Alianza -el presidente Rafael Correa ha desestimado por completo su ingreso-, por lo que la tarea de persuasión debe ir por la vía de lograr resultados que hagan evidente las bondades de su pertenencia, evitando las intervenciones improcedentes, y promoviendo la integración duradera entre los países.

http://diario.latercera.com/2014/02/11/01/contenido/opinion/11-157644-9-alianza-del-pacifico-y-un-nuevo-rumbo-en-america-latina.shtml