Comienza en Cuba el XX Congreso de la Central de Trabajadores

Desde este jueves la capital cubana no amanecerá igual. A la agitación común de la ciudad se unirán nuevos protagonistas. Trabajadores de todos los sectores y rincones del país llegarán a La Habana para tener un importante encuentro de debate, discusión y definición de conceptos y acciones concretas para fortalecer la organización sindical de los cubanos y su incidencia en el desarrollo presente y futuro del país.

Las sesiones del XX Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba resumirán un ciclo de intercambios y propuestas sobre el movimiento sindical cubano y sus aportes a la sociedad que queremos, construimos y debemos perfeccionar entre todos.

Por eso, a las puertas de esta importante cita, es menester volver a nuestra historia, reencontrarnos con las raíces y aprender de un proceso único y ascendente que nos ha permitido fortalecer los lazos, profundizar la relación decisiva y el apoyo de los trabajadores cubanos al proceso revolucionario.

EL CAMINO DE LA ORGANIZACIÓN SINDICAL EN CUBA

En fecha tan lejana como la segunda mitad del siglo XIX, ya los cubanos pretendían organizarse sindicalmente en una Federación, aunque lo que se conoce como el Primer Congreso Obrero en Cuba fue en realidad una serie de reuniones que transcurrieron entre los meses de agosto y noviembre de 1887.

Más de mil delegados de distintos sectores y poblaciones del país se reunieron entre los días  5 y 19 de enero de 1892, en el local del Centro Gallego de La Habana, para celebrar un Congreso Regional Obrero. Temas como la jornada de ocho horas, el derecho a la huelga, la necesidad de crear una organización proletaria centralizada y unitaria, la igualdad racial, el derecho de Cuba a luchar por su emancipación y la exaltación del socialismo revolucionario como ideología que convenía al movimiento obrero, centraron los debates de aquel encuentro.

En 1914 se celebra el Primer Congreso Nacional Obrero de la Cuba republicana, al que se suman temas como el reparto de la tierra, la regulación de las inmigraciones, la creación de casas y escuelas para los obreros, la importancia de una organización nacional del proletariado y de leyes protectoras de la mujer trabajadora. Esto sin embargo, solo quedó en el intento.

El primer Congreso Nacional obrero de alto valor político y revolucionario, se realiza entre el 14 y el 16 de abril de 1920. En este no solo se repudia al imperialismo yanqui y se declara la simpatía y solidaridad con la Rusia de los Soviet, sino también emergen figuras como Marcelo Salinas y Alfredo López.  Poco más de un año después se funda la Federación Obrera de La Habana, resumiendo así el pensamiento de los dirigentes sindicales más avanzados de la época y dando el paso inicial para la creación de la Confederación Nacional de Trabajadores.

El año 1925 marcó una pauta para el movimiento sindical cubano al celebrarse su segundo y tercer Congreso Nacional cuyos resultados más importantes fue la creación de la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC). La discusión de temas como la educación gradual de los obreros y la declaración de la lucha de clases centraron su atención, resaltando a Alfredo López como figura imprescindible del movimiento sindical cubano.

La CNOC tuvo una decisiva participación en la lucha contra la dictadura de Gerardo Machado y a pesar de existir poco más de 10 años, ya en 1934 tomó acuerdos en los que era evidente la influencia de ideas marxistas. Hasta fines de 1938 logró agrupar a más de 220 mil trabajadores en diferentes sindicatos y gremios de todo el país.

En 1939, con la disolución de la CNOC se crea la Confederación de Trabajadores de Cuba, descollando para ese entonces la figura de Lázaro Peña, electo como su secretario general.  La década del 40 se torna trascendental etapa en la batalla por el reconocimiento jurídico de la organización sindical de los obreros cubanos, el cese de los desalojos campesinos y otros males sociales, así como el fortalecimiento de la unidad. Tras la realización de varios congresos y su reconocimiento legal en abril de 1943, la organización obrera se manifestó por la solidaridad con causas justas como la del proletariado español contra el fascismo.

Los años 50 hicieron a la CTC partícipe de la tensa y difícil situación económica, política y social del país y se hizo hasta lo imposible por fragmentar a sus miembros, desviar el debate de los trabajadores de los problemas urgentes de la población y atacar al comunismo y sus principales dirigentes. Aún así, en 1958 surge el Frente Obrero Nacional Unido (FONU) por indicación de Fidel Castro desde la Sierra Maestra, logrando que el movimiento sindical apoyara la Huelga General que consolida el triunfo revolucionario de enero de 1959.

UNA REVOLUCIÓN DE LOS TRABAJADORES

Desde los primeros meses de 1959 se legaliza un Comité de Dirección Provisional de la CTC. Desde la realización del primer Consejo Nacional de la CTC revolucionaria, el entonces primer ministro Fidel Castro dialoga con los participantes, se llegan a acuerdos en términos de defensa y se dan importante orientaciones para la economía y el desarrollo del país.

En noviembre de 1959, luego de un proceso democrático de elección de delegados en todos los sindicatos del país, se realiza el X Congreso de las CTC, en el que se reafirma el respaldo a la Revolución y a su Comandante en Jefe, a la lucha contra el imperialismo y se acuerda la supresión de las huelgas y otras acciones obreras que pudieran afectar el avance de la Revolución, el aporte del 4% de los salarios para la industrialización del país, la creación de las milicias obreras, junto al Ejército Rebelde y se suprime la cuota sindical obligatoria.

En los años posteriores se darían pasos que poco a poco reforzarían el papel del movimiento sindical cubano y su apoyo a las medidas revolucionarias, entre ellos la aprobación de legislaciones como la Ley del Procedimiento Laboral, el aporte obrero a la industrialización del país y la creación de los Círculos Sociales Obreros con los que se eliminaban las supuestas “sociedades” que dividían a la población por cuestiones raciales o de otro tipo.

El desfile del pueblo trabajador junto a las milicias de campesinos y estudiantes encabezados por Fidel Castro el primero de mayo de 1959, significó el inicio de una nueva tradición: un día de celebración en el que los trabajadores se unirían a su líder para intercambiar, refrendar su apoyo al proceso, la solidaridad con los movimientos sindicales del mundo y la lucha por los derechos de los trabajadores, y rechazar toda injerencia extranjera.

En noviembre de 1961 se desarrolla el XI Congreso de la CTC y a su vez, el Primer Congreso Obrero luego del triunfo revolucionario, en el cual participaron delegaciones de varios países  y se realizaron  importantes intervenciones del presidente de la República, Osvaldo Dorticós, y otras figuras como Blas Roca Calderío, Armando Hart y Ernesto Che Guevara.

El cumplimiento del plan económico anual, la emulación nacional, el fortalecimiento de la alianza obrero campesina, las tareas de la educación entre los trabajadores y la elevación del nivel mínimo técnico, así como los nuevos estatutos de la CTC centraron los acuerdos principales del encuentro que eligió por unanimidad como secretario general a Lázaro Peña. .

El XII Congreso de la CTC tuvo lugar en 1966 y en él se revela el alto concepto del internacionalismo proletario para los cubanos, mientras que en noviembre de 1973 se desarrolla el XIII encuentro, en cuyo cierre Fidel anuncia la celebración del Primero Congreso del Partido Comunista de Cuba.

En diciembre de 1978 ocurre el XIV cónclave del movimiento sindical cubano, en 1984 el XV y en 1990 el XVI. En cada etapa las discusiones se centran en temas de interés económico, social, político y organizativo para los trabajadores; de ahí que durante el XVII Congreso de 1996 los acuerdos estén relacionados con el reordenamiento laboral que se realiza en el país, los salarios y la estimulación,  la eficiencia económica, la rentabilidad de las empresas y la consolidación de las nuevas formas de producción cooperativa. La defensa del Socialismo, la atención a la mujer y a los jóvenes trabajadores y la preservación de las conquistas y los valores de la Revolución han sido temas de análisis permanente de estos encuentros.

El XVIII Congreso, efectuado en 2001, tuvo como sello distintivo la discusión acerca del trabajo político ideológico y la preservación del movimiento sindical, la solidaridad y el internacionalismo, el perfeccionamiento empresarial, la atención a los trabajadores, el desarrollo cultural, la aplicación de la ciencia y la técnica, la prevención del medio ambiente y la globalización neoliberal, entre otros. En 2006 se celebra el XIX encuentro, por primera vez sin la presencia de Fidel Castro, pero contó con el General de Ejército Raúl Castro, quien reconoce el papel de los sindicatos en el socialismo.

LO QUE SE IMPONE

Nuevamente el protagonismo del movimiento sindical se hará sentir en las propuestas y acciones de los que asistan a este XX Congreso de la CTC, que se celebrará entre los días 20 y 22 próximos, luego de ser aplazado en una ocasión por las propias condiciones económicas del país y después de un largo proceso de debate en las secciones sindicales y organizaciones de base de todo el país. Un cónclave que ya se avizora crítico, autocritico, definitorio, en el que se resumirán y analizarán los planteamientos y preocupaciones realizadas por los trabajadores durante los meses que duró el proceso asambleario, poco después de haberse aprobado el Nuevo Código del Trabajo.

En declaraciones recientes a la prensa, el presidente de la Comisión Organizadora de este encuentro, Ulises Guilarte de Nacimiento, afirmó que este deberá ser un Congreso que reafirme el carácter clasista y unitario de la historia del movimiento sindical cubano, en el que no solo se reconozca su liderazgo como representante de los trabajadores, sino también como defensor de sus derechos y garante de la unidad en torno a la Revolución.

Y es que, con la misma fuerza con que los trabajadores cubanos han reconocido a la CTC como su central única, han reafirmado la importancia de la unidad y la posición antimperialista del movimiento obrero cubano, incluso desde antes de 1959, deberán traer a este Congreso nuevas ideas, aportes, argumentos que permitan fortalecer la vida sindical y su incidencia en los cambios necesarios por los que transita el modelo económico y social cubano, mas allá de la diversidad de criterios, los retos e imperfecciones que aún tenemos.

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