El control del nuevo Congreso se repartirá entre cuatro partidos

Este domingo 2 de febrero no solo arroja una clara segunda ronda, sino también una Asamblea Legislativa multicolor, donde probablemente, el candidato ganador tendrá menos diputados que el segundo aspirante y con una población que representa a nueve partidos políticos.

En ese panorama, las mayorías partidarias pasan a segundo plano y la posibilidad que planteaban algunos de volver al bipartidismo tendrá que esperar otros cuatro años más.

De acuerdo con los resultados preliminares, el Congreso quedó conformado por 15 diputados del Partido Acción Ciudadana (PAC), 14 de Liberación Nacional (PLN), nueve del Frente Amplio, cuatro del Movimiento Libertario, dos de Renovación Costarricense, dos de Restauración Nacional, nueve de la Unidad Social Cristiana, uno del Partido Accesibilidad sin Exclusión y el nuevo es el de Alianza Democrática Cristiana que sacó un diputado en Cartago.

Entonces, si las divisiones de la actual Asamblea causaron serios problemas en la aprobación de proyectos de ley y mantuvo entrabada la discusión en temas relevantes como Fertilización in Vitro, Reforma Fiscal y Ley de Investigación Biomédica, es probable que la actual genere un ambiente similar.

A partir de mayo la negociación no sera una necesidad, será una exigencia y, si no se consigue, simple y sencillamente no se logrará avanzar. Si conseguir 29 votos va a ser una odisea, alcanzar los 38 será como un “cruce de astros”.

A esto hay que sumarle que dos fracciones legislativas llegan heridas y con un aparente diputado menos. Se trata de la fracción del PAC, que desterró a Víctor Morales de sus filas y quien ahora resultó electo y del Frente Amplio, quien también le pidió la renuncia a Jorge Arguedas.

Ambos diputados se negaron a renunciar a sus diputaciones pese a que las Asambleas de sus Partidos se los pidieron. Comprometieron y pusieron en tela de duda el liderazgo de sus candidatos a la presidencia.

La Asamblea y los dioses del Olimpo

El proceso no será fácil. Más aun si pensamos en que hay cinco diputados con atestados políticos superiores a los otros mucho más inexpertos que podrán jugar de dos maneras: o lideran las discusiones y alcanzan los acuerdos, o se colocan como los dioses del Olimpo legislativo y dejan a los otro 52 como simples mortales diputados.

Ottón Solís y Epsy Campbell en el PAC, Otto Guevara en el Movimiento Libertario, Antonio Álvarez Desanti en Liberación Nacional y Patricia Mora en el Frente Amplio son, sin duda, las cabecillas del nuevo Congreso y los veremos jugar de diferentes maneras; facilitando o entrabando.

Hay que agregar que por las deficiencias del Reglamento Legislativo, un solo diputado puede ejercer tanto control que incluso llega a alcanzar mayor margen de maniobra que una fracción de cinco o seis diputados.

El analista Luis Emilio Jiménez lo explica poniendo como ejemplo el caso de José María Villalta en este periodo, sus decisiones eran colegiadas lo que le evitaba las confrontaciones y jugó un papel de opositor al oficialismo que es común en las fracciones unipersonales y que le valió llegar a ser uno de los mejores diputados del periodo, repitiendo la historia de Otto Guevara en el 98.

El país no tiene nada seguro, más que Otto Guevara y José María Villalta se quedaron atrás en la carrera y ahora la pelea es solo entre Luis Guillermo Solís y Johnny Araya. Ambos no solo tendrán el reto de gobernar a un país herido y dividido, sino el de buscar consensos para que la Asamblea Legislativa no se les traiga todo el trabajo al piso.

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