El PAC rompió esquemas, sacudió la política y reta a un Liberación que se desplomó – Por Manuel Sancho

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región

 

En honor al reciente pasado, el Partido Acción Ciudadana (PAC) ya había roto el mapa electoral cuando en el 2002 destrozó el bipartidismo, se convirtió en la tercera fuerza política del país y más aún cuando en el 2006 Ottón Solís estuvo a 20 mil votos de derrotar a Óscar Arias, quién llegó al poder por sólo el 1% de diferencia. Pero fue este domingo cuando dio su golpe más fuerte.

Luis Guillermo Solís vino desde atrás, desde que fue electo candidato presidencial de su agrupación, el 29 de julio del 2013. En seis meses pasó de ser desconocido por muchos (su primer mensaje de campaña fue “usted y yo deberíamos conocernos”), a derrotar al que muchos daban por favorito desde que derrotó a Rodrigo Arias, sin siquiera ir a internas.

El analista político y abogado Víctor Ramírez es contundente en su apreciación y llama a lo que sucedió este domingo como el mayor viraje de la política moderna costarricense que transforma el paradigma político. Para Ramírez la elección demuestra que el tico cambió y los electores son más libres, informados e independientes en su decisión. El experto hace un énfasis en que la visión liberacionista de amarre a la tradición de 1948 quedó golpeada.

La politóloga Juany Guzman recuerda que el panorama estaba abierto, pues había muchos indecisos y una incertidumbre. Pero puntualiza en un detalle significativo. En las encuestas –pusieran al que fuera arriba – Luis Guillermo Solís tenía poca o ninguna opinión desfavorable, desde que saltó de ser desconocido por la masa.

Liberación y Libertario los grandes perdedores, Frente Amplio y PUSC los otros ganadores

Juany Guzmán afirma que Araya y el Movimiento Libertario son los grandes perdedores de la elección. Mientras que, detrás del PAC, el Frente Amplio e incluso la Unidad Social Cristiana salen victoriosos, este último por la figura de liderazgo que logró posicionar.Víctor Ramírez es más fuerte y considera que lo sucedido es el peor desplome de Liberación, en lo que considera la votación más “atípica, extraordinaria y fascinante”. En el 2010, el Partido Liberación Nacional (PLN) derrotó al PAC por amplia mayoría, en las siete provincias.

Los verdiblancos confirmaron un dominio en las provincias costeras, que no era puesto en duda desde 1998, cuando Abel Pacheco del PUSC arrasó a Rolando Araya en Limón y venció por amplio margen en Puntarenas y Guanacaste.

Ahora Liberación volvió a vencer en las tres, pero esta vez seguido por un Frente Amplio que llevó su crecimiento sobretodo a esas zonas, pues en la Pampa, el Puerto y el Caribe José María Villalta fue el segundo más votado. Ahí Frente Amplio se dejó miles de votos, que antes fueron verdiblancos.

Guzmán cree que más que mérito de Liberación es una construcción histórica de la estructura verdiblanca en el país. Algo que el PAC no ha logrado en 14 años y que es una deuda pendiente. Ahora es el FA quién demuestra una fuerza ahí. Este detalle ayudaría al PAC en la segunda ronda.

Víctor Ramírez asegura que PLN es un partido débil cuanti y cualitativamente. Esto porque perdió en las cuatro provincias centrales y ganó en las zonas con menos nivel educativo y socioeconómico.“Cuando usted basa su fuerza electoral en esos grupos sociales mayoritariamente y no en las clases medias que fueron el fuerte de Liberación durante mucho tiempo, los grupos más educados, es débil en cantidad y calidad”, dijo.

El crecimiento de Frente Amplio puede convertirse en vapor sino trabaja durante los próximos cuatro años, con nueve diputados, (el mayor crecimiento del Congreso, donde sólo tuvo uno).

Ramírez cree que se borraron las fronteras de izquierda y derecha, figuerismo y calderonismo y de ideologías, para tener un mundo más volátil.

Otto Guevara es la cara más angustiante de la elección. Pasa de nueve a tres diputados, lo que para Ramírez fuerza a una reestructuración e incluso prevé que sería muy difícil para el líder libertario luchar una quinta candidatura.

El 6 de abril el camino para ambos candidatos, Araya y Solís, finalizará, al menos en esta etapa. Uno busca consolidar su histórica victoria en una segunda parte que lo lleve a Zapote. Mientras que el otro necesita levantarse pronto y recuperar lo que perdió, en dos meses.