En los últimos 30 años Uruguay redujo cantidad y presupuesto a militares

Aunque en su declaración constitutiva de 1971 el Frente Amplio (FA) menciona a las Fuerzas Armadas (FF.AA.) en su rol histórico de “defensa de la soberanía” y “integridad territorial”, y lejos está de plantear recortes o una disolución paulatina de las tropas, hubo siempre en la izquierda voces que fantasearon con desterrar a los militares del país. Sin embargo, cuando el FA llegó al gobierno no solo ignoró esos reclamos marginales, sino que acompañó la evolución tanto de la asignación presupuestal como de las vacantes generadas de forma permanente. La naciente campaña electoral, en la que la izquierda se juega la permanencia en el poder, trajo renovados planteos para retacear recursos a las FF.AA. con el objetivo de inyectar más dinero en la educación, con la senadora y precandidata oficialista Constanza Moreira como abanderada.

“Hace muchos años cuando yo era jovencito, hubo en una América Latina una revolución que se ufanaba de transformar los cuarteles en escuelas. Era gente que soñaba en pila. Unos años después, calladitos la boca, tuvieron que hacer unos cuarteles que les volaba la bata”, dijo el presidente José Mujica cuando El Observador le preguntó el sábado 1º de febrero por la polémica instalada entre gobernantes y dirigentes de izquierda sobre posibles recortes a las FF.AA. “Probablemente necesitan rectificación”, dijo de todos modos el mandatario sobre el punto, aunque sin abundar en su posición.

Con su particular tono de confrontación, el ministro de Defensa Nacional, Eleuterio Fernández Huidobro, había criticado con dureza el reclamo de Moreira y los grupos que la apoyan en su campaña (Ir y el Partido por la Victoria del Pueblo). “Ignorancia supina”, llegó a decir el secretario de Estado sobre las consideraciones de la senadora frenteamplista.

El cruce a la interna de la izquierda planteó algunas preguntas que cada tanto vuelven ante la opinión pública: ¿Necesita Uruguay tener Fuerzas Armadas?, ¿Para qué sirven?, ¿Qué objetivos tiene si no hay hipótesis realistas de conflictos bélicos?, ¿Hay muchos militares?, ¿Cuánto se gasta en Defensa?

Una definición de cassette aparece en la nueva ley marco de Defensa, aprobada a comienzos de 2010. “La Defensa Nacional comprende el conjunto de actividades civiles y militares dirigidas a preservar la soberanía y la independencia de nuestro país, a conservar la integridad del territorio y de sus recursos estratégicos, así como la paz de la República, en el marco de la Constitución y las leyes; contribuyendo a generar las condiciones para el bienestar social, presente y futuro de la población”.

Pero la realidad marca que los militares en Uruguay tienen al menos cuatro objetivos prácticos, habiendo despejado hipótesis de conflictos posibles desde la guerra civil a principios de siglo, y sin nombrar el uso de las tropas para enfrentar a la guerrilla entre los 60 y 70: Empleo, educación, asistencia social y apoyo a la política de relaciones exteriores.

El primero tiene un impacto muy extendido en todo el territorio. Según datos de la Oficina Nacional de Servicio Civil, son 29.710 los funcionarios destinados a la Defensa Nacional a 2010, 1.628 menos que en 2009. En 1984, el último año de dictadura, el personal militar superaba los 40 mil. Pero en 1960 existían alrededor de 12.800 efectivos.

El gasto también ha bajado de forma constante desde los 80, con algunos picos de recuperación, que de todos modos nunca lograron equiparar el presupuesto de los años 70, por ejemplo

Si se toma en cuenta la totalidad de la población con empleo en Uruguay, los militares representan 1,8%. Hay batallones del Ejército en todos los puntos del país, de Artigas a Montevideo.

La carrera militar permite a esas miles de personas, además, recibir una formación que en otras condiciones difícilmente la reciban. En el interior, sobre todo, jóvenes que no saben leer ni escribir, o que carecen de modales o costumbres básicas para la convivencia, se suman al personal del Ejército y reciben esa educación, además de la disciplina propia de la tarea militar. Hay pueblos del interior donde las oportunidades de trabajo se limitan a zafras del sector agropecuario o reclutarse en un cuartel. Las diferentes armas militares ofrecen, además, carreras terciarias y todo tipo de capacitación para sus integrantes.

El tercer objetivo realista se nota cuando en el país suceden eventos climáticos extremos, con las inundaciones de esta semana en Durazno y otros puntos del país. Tan es así que el personal está a lo que dispone el Sistema Nacional de Emergencias. También se apela a los militares cuando se necesitan realizar rescates en el mar, por ejemplo.

Las misiones de paz, sobre todo las vinculadas a la Organización de Naciones Unidas (ONU), son experiencias prácticas que a la vez reditúan económicamente a los efectivos, muchos de los cuales solventan sus viviendas con esos ingresos. Pero también representan acciones diplomáticas del país, que de esa forma mantiene participación en organizaciones internacionales.

A ello se debe sumar, además, otros objetivos en tiempos de paz. La Armada Nacional, por ejemplo, tiene la tarea de patrullar 1.400 kilómetros de costa, y custodiar la zona económica exclusiva del país en el mar, que totaliza una superficie de 142.000 kilómetros cuadrados, lo que representa 82% del territorio nacional. Todo ello con 4.740 funcionarios, 14 barcos  (con 40 años de antigüedad promedio) y demás recursos materiales que, según dicen sus autoridades, alcanzan para cumplir con la tarea, aunque no de forma satisfactoria. La importancia de la custodia de los puertos se refleja, por ejemplo, en que las empresas aseguradoras aumentan sus tarifas a los transportes en caso que exista una Armada débil o directamente no haya una policía naval. Ello cuando 75% del comercio exterior del país entra y sale por el mar. En las costas, por otra parte, son responsables de disuadir y reprimir todo tipo de delitos.

A todo eso se suman desafíos que también los tiene la Fuerza Aérea, en su jurisdicción. El Ministerio de Defensa negocia la adquisición de tres patrullas de altamar, de 9 metros de largo, a un costo superior a los US$ 40 millones cada una, con el objetivo de cumplir con las tareas de control del espacio donde empresas extranjeras realizan prospecciones de hidrocarbudos (petróleo) en la plataforma uruguaya. Algo similar, aunque no necesariamente con inversión en material, deberá hacerse para cumplir tareas vinculadas al funcionamiento de la planta regasificadora, a instalarse en Puntas de Sayago.

Un estudio de la Red de Seguridad y Defensa de América Latina (Resdal), que siguen con atención en el Ministerio de Defensa, en base a datos de las últimas décadas, indica que en Uruguay 64% del dinero destinado a la Defensa se utiliza para pagar salarios; 29% al funcionamiento; y el resto en inversiones.

En su presupuesto de 2013, Uruguay destinó 0,668% de su Producto Interno Bruto (PIB) para la Defensa Nacional, cuando el promedio de América Latina es 1,32%. Fueron $ 7.582 millones, que se repartieron en $ 4.079,4 millones para el Ejército; $ 1.571,7 millones la Armada; $ 1.089,7 millones la Fuerza Aérea; $ 770,3 millones la Secretaría del Ministerio de Defensa; y $ 65,6 millones la Dirección de inteligencia de Estado.

Servicio Civil identificó que en los últimos años las altas de los vínculos con funcionarios públicos se dan principalmente en los gobiernos departamentales (37%), defensa (22%) y seguridad (11%).

Otro punto recurrente en el debate es el régimen de retiro de los militares. “Quizás podríamos sostener que el estrés laboral de los maestros, trabajadores de la salud y policías amerite a regímenes de pensión especiales. Pero el Ministro de Defensa Nacional sabe que el régimen de pensiones y jubilaciones militares es antiguo y pensado para la eventualidad de una guerra y que debe ser reemplazado”, escribió la senadora Moreira.

Los militares pueden retirarse con 20 años de servicio, con un tercio de su salario de actividad, monto que aumenta con cada año extra de trabajo y hasta un tope de 30 años de carrera.

http://www.elobservador.com.uy/noticia/270974/fuerzas-armadas-menos-y-mas-baratas/