Emotivo homenaje y ofrenda floral en la despedida del trovador Santiago Feliú

Palabras para Santiago Feliú: Silvio, Amaury, Vicente, José María, Casaus y Fito Páez

Vicente Feliú

A los cincuenta por lo general los infartos del miocardio son implacables. Si además estás sobradamente feliz con los últimos trabajos, feliz porque tu hijo que vivía en Barcelona está contigo, y feliz porque con tu nueva compañera, encantadora, vas a tener otra descendencia en un mes, la emoción puede ser fatal. Eso debe de haberle ocurrido al Santi en esta madrugada, cuando le explotó el corazón. La ventaja –para él- es que se fue sin sufrimiento. El sufrimiento como alud nos cae a quienes nos quedamos, los que tendremos que aprender a vivir sin su gaguera, sin sus canciones nuevas, sin su despiste permanente, sin su roja visión personalísima de Cuba.

Fito Páez

Santiago Feliú fue uno de mis mas divertidos compañeros en la noche habanera durante casi 30 años. Fueron noches de música, alegría, excesos y amistad. Recuerdo su carromato blanco que parecía una caja de pandora donde convivían sillas rotas, tarros de pintura, guitarras, cables eléctricos, equipos de música, alfombras, etc, y el auto de Chitty Chitty Bang Bang de Dick van Dycke, por donde nos sacaba a Juanpin, a Alejandro Avalis y a mí por los piringundines y antros habaneros en busca de nuevas aventuras.

Nos peleábamos y entreverábamos mucho entre la revolución cubana, los efectos del ron, la indecencia capitalista a la que yo oponía la nuestra propia y sus delirantes posiciones de acordes en esa endiablada guitarra zurda de la que él hizo florecer varias de las mejores canciones de la música popular americana de los últimos años. Y su constante tartamudeo. Yo le decía: “Habla bien cabrón, no tengo mucho mas tiempo”- mientras señalaba con mi dedo índice hacia mi muñeca a un reloj invisible en señal de apuro e incomodidad. Y él entre el ataque de risa propio, el de la concurrencia y su adorable gaguez tardaba en responder. Y cuando lo hacía lo hacía con esa ternura que despiertan los niños.

Amaba y amo mucho a Santi por su testarudez ideológica, aunque muchas veces no acordara con él y tuviéramos diferencias irreconciliables tanto en aspectos políticos como musicales a veces, o sobre la piel de alguna mujer o la importancia del agua en la navegación. Nada que no pudiera desarmar una buena Hatuey de 12 grados helada recién salida de algún refrigerador cubano. Amo a Santi por su lirismo inconmensurable. Por su autenticidad y su quijotismo contra viento y marea de todas las formas impuestas por los cánones de la música popular del mundo.

Él escribió sus gemas al borde del mundo. En un castillo de cristal. Estaba y no estaba con nosotros. Cuando lo veías y escuchabas con sus grupos en La Habana durante tantos años, en tantísimos escenarios, si lo mirabas atentamente podías ver a un hombre niño poseído, en trance bajo algún efecto narcótico de sus visiones del mundo. De un mundo que podía a veces no estar frente a él. Pero es que de eso se trata todo. A veces no estamos allí o sobre eso sobre lo que cantamos no está allí. Eso vive en otras dimensiones.

Y eso que vive en otras dimensiones se percibe en soledad, bajo las estrellas o dentro de un opiadero en Marrakesh, o después de un polvazo con una mulata desconocida en Bogotá, o dentro de los ojos de tus hijos, o en una soledad acompañada de muchísma gente en una discoteca. Eso que él percibió y expresó del mundo fue y será absolutamente genuino y original. Grave y agudo. Hizo su vida y sus canciones sin pedirle permiso a nadie. Como debe ser.

Absolutamente incorrecto, como los grandes artistas. Y tenía ese exquisito sentido del humor para desacralizar todo lo fatuo. Era un hombre del rock and roll, sin haberlo escuchado mucho. Sin miedos ni normalidades absurdas. Él era un anormal en todo el sentido enorme de la palabra. Sus músicas y sus palabras representaban “la diferencia”. Él era lo diferente.

Santi era de esos que asustaba a los progresistas correctos, defensores de las diferencias. Miserables, decíamos. Sé que a Santi le hubiera gustado mucho este último párrafo. Puedo decir que conocí a un hombre noble y sin ninguna duda, de haber ido a la guerra, lo hubiera querido tener a mi lado porque sé que hubiera cuidado mis espaldas como yo las de él. Santi, te vamos a extrañar porque fuiste uno de los mejores. Fuiste uno de mis grandes e incondicionales amigos y habernos conocido se lo debemos a Pablo Milanés, en el festival de Varadero 87.

Me cuentan que ya te cremaron.

Edgar Allan Poe narra en uno de sus cuentos que no se muere hasta terminar de morirse la última célula o sea que sentiste al fin las llamas del fuego sobre ti!…

 ¿Habrán sido tan sagradas y hermosas como las de tu corazón?

 José María Vitier

Dicen que ha sido una muerte repentina. Pero tu obra nos dice otra cosa….Tu obra fue un estado de gracia y agonía. Cierto heroísmo trágico recorrió siempre tus canciones. Ahora siento que algo se ha roto dentro de nosotros. Pero ese algo ya estaba dentro de tu voz.

– Santiaguito, confio, creo, tengo que creer, que allá en el Reino de los Cantores, donde has amanecido, incrédulo todavía, seguirás siendo el joven desesperadamente libre, apasionadamente hereje, invencible príncipe y mendigo, herido de Patria, cantor estremecido.

Amaury Pérez

Me levanté muy temprano como es habitual y recordé que hoy, día doce, se cumplía un aniversario más de la muerte de Julio Cortázar. Cinco minutos después me llamaron que se nos había escapado el Santy. Mi primera reacción fue la negación y luego una tristeza inconsolable. Me ayudará el pensar que desde que lo conocí, siendo apenas un niño en la casa de su hermano Vicente, me llamó la atención su intensidad. La que lo seguirá acompañando cuando el tiempo ponga las cosas en su sitio y la eternidad haga su labor.

Ahora llorarlo es lo que me toca. Abrazos Santy.

Aquí las palabras de Silvio Rodríguez y de Víctor Casaus que hemos publicado ayer en Cubadebate.

Una poética de ideales

Amigos y colegas despidieron este miércoles a Santiago Feliú con un emotivo concierto

Yelanys Hernández Fusté – Juventud Rebelde.- Un Santiago Feliú rebelde, sincero, sensible y eternamente revolucionario fue evocado por amigos y colegas este miércoles en el jardín del Instituto Cubano de la Música (ICM). Todos, sencillamente, recordaron al autor de Para Bárbara y Un bolero para ti con mensajes llenos de poesía o interpretando sus canciones.

La Trovada devino homenaje melódico al cantautor, fallecido en la madrugada de ayer a causa de una falla en el corazón. Allí confluyeron cultores de los más diversos géneros musicales para decir adiós a quien supo «ganarse el cariño y el respeto de todos», como explicó el maestro Frank Fernández.

Canciones y palabras dibujaron la velada, donde estuvieron presentes Gerardo Alfonso, Frank Delgado, Augusto Blanca, Pepe Ordás, Miguel Núñez, Jorge Gómez, Ángel Quintero y muchos otros que igualmente desde el público le rindieron tributo.

«Ha sido un golpe bajo de la muerte», dijo a Juventud Rebelde Abel Prieto, asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Para Abel, Santiago era un hombre inmenso, «muy comprometido con su país y con las mejores causas del mundo».

Se recibieron ofrendas florales del Presidente Raúl Castro, del ministro de Cultura, Rafael Bernal; del cantautor Pablo Milanés, y de entidades como el ICM y el Centro Nacional de la Música de Concierto.

Nacido el 29 de marzo de 1962 en La Habana, Santy, como le conocían sus amigos y seguidores, formó parte de una generación que continuó con los conceptos estilísticos y estéticos de la Nueva Trova. Sus obras están llenas de un gran lirismo y del compromiso con los ideales que defendió.

http://www.cubainformacion.tv/index.php/en-portada/54796-palabras-para-santiago-feliu-silvio-amaury-vicente-jose-maria-casaus-y-fito-paez

 

Ofrenda de Raúl a fallecido cantautor Santiago Feliú

Ofrendas florales del General de Ejército Raúl Castro, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y de Rafael Bernal, titular de Cultura, rindieron homenaje hoy al desaparecido cantautor Santiago Feliú.

Importantes figuras del mundo de la cultura nacional, se dieron cita esta tarde en la sede del Instituto Cubano de la Música, para honrar la memoria del trovador, quien falleciera víctima de un infarto.
Un concierto le ofrecieron varios de sus queridos amigos, entre los que se encontraban los músicos Gerardo Alfonso, Augusto Blanca, Ángel Quintero, Polito Ibáñez, Frank Delgado, y el repentista Alexis Díaz-Pimienta.

De especial significado resultó el tributo que le brindara el pianista Frank Fernández, al interpretar el Ave María de Schubert.
Santiago Feliú fue uno de los trovadores más activos de los últimos 30 años, nacido en La Habana, el 29 de marzo de 1962, formó parte de los movimientos de la Nueva y la Novísima Trova.
Autor de canciones memorables como Para Bárbara, Vida y Ay, la vida, compartió escena con grandes de la música como Noel Nicola, Frank Delgado, Luis Eduardo Aute, Luis Pastor, León Gieco, Silvio Rodríguez, y su hermano Vicente Feliú, entre otros.

http://www.ain.cu/cultura/1604-ofrenda-de-raul-a-fallecido-cantautor-santiago-feliu