Confirman la muerte de “El Chayo”, líder del cártel Los Caballeros Templarios

El titular del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Monte Alejandro Rubido, acompañado del Comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán, Alfredo Castillo Cervantes, confirmó en la capital del país, la muerte de Nazario Moreno González, luego de las pruebas forenses practicadas al cadáver de “El Chayo”, máximo líder de “Los Caballeros Templarios”, abatido a tiros en la sierra michoacana por elementos de la Marina.

Lo tenían cercado

Desde hace una semana elementos de las fuerzas federales habían estado realizando búsquedas en diversos puntos de la Tierra Caliente en Michoacán.

Inclusive, integrantes de los grupos de autodefensa informaron que Nazario Moreno se encontraba cercado y su captura ocurriría en cualquier momento.

Durante la mañana de ayer domingo, una agencia internacional de noticias reportó insistentemente la versión sobre el abatimiento, y citaba como fuente de la información a “funcionarios de gobierno”.

Los cables noticiosos emitidos por esa agencia jamás pudieron ser confirmados por autoridades federales, ni estatales; hasta que al anochecer los medios nacionales fueron convocados a una conferencia de prensa en las instalaciones de la Secretaría de Gobernación en la Ciudad de México.

A diferencia del año 2010, en esta ocasión las autoridades fueron muy cuidadosas al informar en detalle las pruebas periciales que se le practicaron al cadáver de “El Chayo” y que permitieron determinar plenamente su identidad.

Los hechos donde perdió la vida el delincuente se registraron en la madrugada de este domingo durante un enfrentamiento entre una célula criminal y un grupo de soldados y marinos.

Hace tres años y tres meses, Nazario Moreno González fue declarado muerto durante el gobierno de Felipe Calderón.

En aquella ocasión, 10 de diciembre de 2010, el entonces vocero de seguridad nacional, Alejandro Poiré, hizo el anuncio oficial aunque en ningún momento fue presentado el cuerpo de “El Chayo”; el argumento fue que no se había podido recuperar el cadáver.

http://www.elfinanciero.com.mx/sociedad/confirman-la-muerte-de-el-chayo.html

 

LA HISTORIA DE “EL CHAYO”, EL DOS VECES MUERTO

La refriega trajo consigo el silencio salpicado de la voz metalizada a través de la radio. Los narcotraficantes michoacanos escucharon a los combatientes de las fuerzas especiales del Ejército Mexicano y de la Secretaría de Seguridad Pública preguntarse si en el enfrentamiento había muerto El Chayo. El ataque a Holanda, en el municipio michoacano de Apatzingán, había cesado. El asalto fue diseñado por el gobierno mexicano en conjunto con la DEA, presumiría el jefe de operaciones de entonces de la agencia antidrogas norteamericana, Thomas Harrigan. El funcionario relató ante el Senado de Estados Unidos cómo las detenciones y abatimientos de los capos mexicanos presumidos por la administración de Felipe Calderón como propias eran, en realidad, operaciones aprobadas por Washington. Y Harrigan aseguró que Nazario Moreno, El Chayo, estaba muerto, aunque nunca nadie vio su cuerpo. El día del abatimiento, 8 de diciembre de 2010, y cuando terminó el tableteo de los fusiles, El Chayo pegó la oreja en el aparato de intercepción de comunicaciones. Escuchó a los militares preguntarse si lo habían asesinado y él asintió. “Yo vi a Nazario”, son palabras repetidas por toda la Tierra Caliente michoacana. “Lo vi en una fiesta en Apatzingán”, detalla alguien que reclama la omisión de cualquier detalle de su persona. “Nos sentamos en la misma mesa. Me platicó que sus migrañas son por una placa de acero metálica que le pusieron en la cabeza. Yo sabía de esta condición y siempre pensé que había sido un tiro, pero no: la patearon la cabeza en una pelea campal durante un partido de futbol”. Desde entonces, Nazario Moreno es [o fue] un hombre que sufre [o sufrió] jaquecas como si dentro del cráneo tuviera un tren descarrilando. Quizá desde antes fuera excéntrico, locuaz, arrebatado, violento. Tal vez desde que se fue de mojado a Estados Unidos y, en el norte de California, pescara una adicción a las metanfetaminas que, en ese tiempo, principios de los 90, no significaban nada en el mercado de las drogas. Pero lo harían. Atrapado en el cristal, Nazario conoció un ministro de culto religioso o, al menos, tuvo contacto con su ministerio religioso. El pastor evangélico, John Eldredge, sería una de las mayores influencias religiosas del michoacano, quien volvería a México curado de las metanfetaminas y dispuesto a fabricarlas y a fundar un imperio que fue, al mismo tiempo, la promesa de una tierra sagrada. Desde 2008, los reportes de las agencias antinarcóticos de Estados Unidos reportaban la emersión y fortalecimiento de la banda de traficantes michoacanos proclives a comportarse al “estilo Robin Hood”. Los informes mexicanos los describían con tendencias “políticas anti neoliberales”. La organización, entonces plegada en un solo cártel, La Familia Michoacana, mostraba una atípica propensión por la propaganda y su difusión en los medios de comunicación y las escuelas rurales.

http://www.sinembargo.mx/10-03-2014/927030