Derechos Humanos: México cierra los ojos – Periódico Sinembargo, México

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

En el tema de los derechos humanos, el Presidente Enrique Peña Nieto está cometiendo errores que ponen en entredicho a su gobierno “reformador”.

Primero, se ha empecinado en mantener mecanismos heredados de su antecesor, el panista Felipe Calderón Hinojosa, que no sólo han mostrado su ineficiencia –como la figura del arraigo– sino que, dicho por organizaciones nacionales y extranjeras, colocan a México como un país donde se violan los derechos humanos e incluso se incumplen los acuerdos internacionales firmados por el propio gobierno federal.

Segundo, insiste en un discurso triunfalista en el que destaca un “avance innegable” en la promoción y la mejora de los derechos humanos, cuando los estudios a nivel mundial (sean de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), de Amnistía Internacional (AI), de Human Rights Watch (HRW) o la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), entre muchas otras entidades) destacan la degradación que el país sostiene en el tema desde hace siete años y que está ligada a la corrupción e impunidad que domina el sistema de justicia mexicano.

Por supuesto, están ahí los invaluables estudios de las organizaciones civiles mexicanas, a las que el gobierno les hace aún menos caso. Como ejemplo, está el llamado que, el martes pasado, hicieron las organizaciones civiles que conforman el Observatorio Ciudadano del Sistema de Justicia Penal (OCSJ) para que, a través de la CIDH, se presionara al gobierno de México a cumplir con los compromisos de la reforma penal que, luego de cinco años de ser aprobada, no ha tenido avances.

Tercero, cierra los ojos ante su responsabilidad y frente a una realidad que ya no esconden los discursos optimistas ni la publicidad en la prensa.

La sociedad civil, en cambio, ha asumido el compromiso para trabajar, investigar, documentar, defender legalmente y divulgar los miles y miles de casos de mexicanos que, a diario, sufren agravios a sus libertades y facultades como seres humanos.

Esos errores se evidencian en la postura que ayer defendió la ex panista Lía Limón García, subsecretaria de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación (Segob), quien –en una audiencia ante la CIDH– presumió el “innegable” avance de las políticas implementadas por el gobierno de Peña Nieto en esta materia.

“Es innegable que el Estado mexicano registra avances concretos en la promoción y respeto de los derechos humanos, aún cuando quedan retos”, aseguró Limón García, quien el 29 de mayo de 2012 se unió a la campaña del entonces candidato priista a la Presidencia, Enrique Peña Nieto, luego de acusar que el Partido Acción Nacional (PAN) estaba “secuestrado por una pandilla de cuatreros”.

La funcionaria prometió que en la próxima presentación del Programa Nacional de Derechos Humanos para 2014-2018 –que no dijo cuándo se hará público– se contempla “la participación permanente de la sociedad civil”, y se tendrán “mecanismos para implementar las decisiones” de agencias de la ONU o del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, al que pertenece la CIDH.

De nuevo: muchas promesas, pero poca acción en asuntos que, no ahora sino hace años, se han postergado por necedad y, en particular, por falta de voluntad política y de solidaridad humana. Si el gobierno de Peña Nieto quiere ser recordado como “reformador”, como el que puso nuevo cimientos para el crecimiento y el bienestar en la sociedad mexicana, debe comenzar por reconocer que las cosas están mal en este tema y que es urgente aplicar una política que combata los efectos contra los derechos humanos producto de la guerra contra el crimen organizado pero que, además, proteja a indígenas, mujeres, migrantes y a todas las minorías que hoy el Estado mexicano tiene en el abandono.

http://www.sinembargo.mx/opinion/28-03-2014/22719