Para organizaciones LGBT argentinas, el Papa no expresa cambios reales en el tratamiento de la diversidad sexual

Contrariando una expectativa general de cambio por parte de sectores de la sociedad civil organizada, organizaciones LGBT argentinas no creen que el Papa Francisco dé señales de cambios concretos de la Iglesia Católica ante los derechos humanos de gays, lésbicas, bisexuales y trans. Ellos ven a un pontífice apoyado en el “marketing” y distante de las reales transformaciones en la mirada del Vaticano. Las evaluaciones de las entidades fueron publicadas en el sitio web de la International Lesbian, Gay, Bisexual, Trans and Intersex Asociation (Asociación Internacional de Lésbicas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersexuales).

La Comunidad Homosexual Argentina (CHA) declara que el primer año de Jorge Bergoglio como sumo pontífice habría sido básicamente de “mucho marketing y ningún cambio para nuestra comunidad”. Según la organización, el Vaticano seguiría con lo que serían posturas discriminatorias. “Definen la homosexualidad como un desvío de la naturaleza, se oponen al matrimonio igualitario (haciendo ‘lobby’ en todo el mundo para que no se aprueben las leyes), continúan con complicidad ante el abuso de menores, con campañas contra el aborto, contra la educación sexual integral y contra el uso del preservativo”, justifica.

Coordinador jurídico de la organización, Pedro Paradiso Sottile agrega que la CHA prosigue con las mismas denuncias al Vaticano. “Se tiene que acabar la discriminación por orientación sexual y de identidad de género, con el encubrimiento y el silencio de los sacerdotes abusadores, con la transferencia de responsabilidades, ausencia de denuncias y de acciones que, históricamente, han llevado a la impunidad a esos/as abusadores”, defiende.

Por su parte, la Federación Argentina de Lésbicas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT) opina que Bergoglio sigue en deuda con la diversidad sexual. “Durante el año transcurrido, los pretendidos cambios que Francisco había sugerido impulsar referentes a la diversidad sexual no pasaron de gestos totalmente insuficientes, demostrando la continuidad de la política vaticana para lésbicas, gays, bisexuales y trans”, afirma.

La organización atribuye además una deuda del Papa Francisco con el colectivo LGBT en lo que se refiere a la persecución y a la violencia practicada crecientemente contra el segmento en países de África y Asia. “Como lo han evidenciado recientemente las leyes antigay de Uganda, Rusia, India y Nigeria, entre otras naciones, que motivan la movilización y el repudio por parte de la comunidad internacional”, señala.

Para el presidente de la FALGBT, Esteban Paulón, a pesar de haber sugerido alguna transformación, el líder principal de la Iglesia Católica en el mundo estaría manteniendo una línea de “desprecio y negación” de las variadas orientaciones sexuales y no demostraría disposición para contribuir en la ley del Matrimonio Igualitario en Argentina, su país de origen. Más grave aún, según Paulón, sería el avance de leyes en diversos países que criminalizan la diversidad sexual, imponiendo penas de prisión y hasta de muerte, en algunos casos. “No se ven allí vestigios de la fingida ‘misericordia’ que despilfarran en declaraciones después del Encuentro (Jornada) Mundial de la Juventud”, critica el presidente de la organización.

Lo que propaga el Papa

Durante la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), realizada en julio de 2013, cuando el sumo pontífice visitó la ciudad de Río de Janeiro, Brasil, varias manifestaciones de organizaciones LGBT y feministas estuvieron presentes, con debates y actos simbólicos como un “besazo gay” frente a una iglesia católica, protestas de participantes de la Marcha de las Putas, por el fin del prejuicio contra homosexuales y de la violencia contra mujeres, y por la legalización del aborto.

En la ocasión, el Papa Francisco no enfatizó la moral sexual de la Iglesia Católica en sus pronunciamientos. Indagado por periodistas, Bergoglio respondió que los jóvenes ya conocían la doctrina de la Iglesia sobre esos temas y no había necesidad de volver a ellos. Sin embargo, cuando fue cuestionado sobre revelaciones de que un asesor cercano sería homosexual, el pontífice declaró que los gays “no deben ser marginados, sino integrados a la sociedad” y que no se sentía en condición de juzgarlos, evitando mayores declaraciones.

En marzo de este año, Francisco declaró que reconocía un cambio en la estructura familiar en la actualidad y que habría necesidad de “enseñar sobre Cristo a una generación en transformación”. Él convocó a la asamblea general de obispos para 2015, a fin de discutir la posición de la Iglesia en relación con la familia, en la que deberá debatirse la cuestión de los divorciados que vuelven a casarse e hijos de padres separados. Desde el punto de vista de la diversidad sexual, se limitó a afirmar que los casamientos homosexuales “nos lanzan desafíos que a veces comprendemos mal”.

 

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