Bolivia pierde 170 mil hectáreas de bosque por año por ampliación de frontera agrícola

En los últimos años, la superficie boscosa de Bolivia se ha visto gravemente afectada por la expansión de la frontera agrícola y ganadera. Según datos de expertos y ambientalistas, anualmente se deforesta un promedio de 170 mil hectáreas de bosques naturales y la cifra es confirmada por la Autoridad de Bosques y Tierras (ABT).

Las causas enumeradas por los especialistas son varias. El exsuperintendente Forestal, José Antonio Martínez, señala entre ellas a la insuficiente información sobre recursos forestales y su aprovechamiento sostenible, así como la falta de apoyo a comunidades indígenas dependientes del bosque.

Afirma que los megaproyectos de construcción de carreteras bioceánicas y gasoductos, “la cultura agrarista del siglo XVIII”, que tienen todos los gobiernos incluido el actual, son factores de depredación de bosques. “Estos gobernantes piensan que los árboles son estorbo para la agricultura y que teniendo campos deforestados tendremos mayor producción”, sostiene.

Entre otras causas, el representante del Foro Cochabambino del Medio Ambiente (Focomade), Jhon Zambrana, cita la insuficiente información sobre el manejo sostenible de recursos forestales entre comunidades campesinas e indígenas aledañas a los bosques naturales; el incumplimiento de normas forestales y los altos costos del manejo forestal sostenible.

Por su parte, el gerente general de la Cámara Forestal de Bolivia (CFB) Jorge Ávila Antelo, sostiene que la gran cantidad de bosque destruido se debe a la conversión de bosques naturales para usos agropecuarios en Santa Cruz, a la construcción de nuevas vías de transporte, al crecimiento de la mancha urbana y al uso de madera con fines energéticos.

Explica que en el proceso de deforestación “juegan un papel nefasto”, los colonos o asentamientos humanos en zonas cercanas a los bosques naturales.

“Generalmente los campesinos (colonos) ocupan espontáneamente y de manera ilegal las tierras fiscales. Sus ocupaciones, al margen de deforestar suelos que no son aptos para uso agrícola, transforman de manera definitiva y radical toda la estructura ecológica y la biodiversidad de esos bosques”, afirma.

El director de la ABT Cochabamba, David Guever, informa que la riqueza forestal de Bolivia, hasta 1993, comprendía una superficie de 53,5 millones de hectáreas, es decir 48,6 por ciento del territorio nacional. Para 2010, esa extensión decayó a 41,2 millones de hectáreas debido a la extracción indiscriminada de árboles y a los desmontes o “chaqueos” para ampliar la frontera agrícola, la ganadería y el contrabando de madera.

Explica que de ese total, 28,1 millones de hectáreas son de vocación forestal productiva; 2,3 millones poseen alguna restricción y 10,8 millones son consideradas áreas protegidas. La producción formal de madera, según la CFB alcanzó en 2013 aproximadamente a 1,45 millones de metros cúbicos.

Los bosques nativos, sujetos de tala indiscriminada, están localizados en los Yungas paceños, el Chapare cochabambino, el norte amazónico, los llanos de Beni y Santa Cruz, la Chiquitanía y el Chaco. Las 300 variedades de especies maderables existentes en Bolivia tienen un potencial productivo de 300 millones de pies cúbicos. De ellas, la mara, el roble y el cedro se hallan en proceso de extinción.

Según el gerente general de la CFB, de continuar la  actual tendencia, los bosques naturales en Bolivia desaparecerán y las áreas boscosas serán reemplazadas con pastos para ganadería, con cultivos agrícolas y de coca, entre otros. “El poder político y económico de estos sectores es muy grande”, advierte.

Agrega que desde la perspectiva técnica y económica, resulta costoso realizar un manejo sostenible de bosques porque la silvicultura es muy onerosa y compleja, al margen del alto valor de  la patente y la tarifa de regulación forestal. A esto hay que adicionar el hecho de que la industria maderera no goza de un régimen tributario especial, como el sector agropecuario (RAU).

La empresa maderera paga todos los impuestos del sistema tributario general (IVA, IT, IUE, entre otros).

Martínez y Ávila se muestran partidarios de una alianza estratégica con las comunidades indígenas de tierras bajas para desarrollar proyectos de aprovechamiento sustentable de bosques. Debido a que en esa zona está el 65 por ciento de los bosques de producción forestal que debe ser protegido por el Estado del avasallamiento de campesinos y empresarios agropecuarios.

En caso de no ejecutarse tareas urgentes, Martínez advierte que dentro de cinco años habrá más inundaciones, lluvias torrenciales, sequía,  temperaturas extremas y pérdida de valiosas fuentes de agua dulce (glaciares andinos, ríos, lagos y lagunas), en resumen, grandes y mayores desastres ocasionados por los humanos, aunque las autoridades y los medios de prensa sigan hablando de desastres “naturales”.

 

Producción de Madera

Entre 2010 y 2011, la oferta de madera para el mercado nacional y extranjero subió en casi 20 por ciento: de 1,8 a 2,2 millones de metros cúbicos de madera en troza, según estadísticas de la ABT.

De ese total,1,30 millones de metros cúbicos fueron ofertados por Santa Cruz; 346.681 por Pando; 310.129 por La Paz; 202.313 por Beni; 40.829 por Cochabamba; 8.402 por Tarija y 3.584 por Chuquisaca 3.584.

Las especies maderables, con mayor volumen, extraídas el año 2012 fueron el ochoó, con 314.110 metros cúbicos; el almendrillo, con 97.117 metros cúbicos; el tajibo, con 78.020; la mara macho, con 49.368; el mapajo,con 37.953; el roble, con 36.457; el curupau, con 35.324; el bibosi, con 35.175; el verdolago (33.064) y la hoja de yuca (32.287).

El director de la ABT Cochabamba, David Gueves, estima que antes de 2010 un 80 por ciento de la madera comercializada provenía de contrabando. Hoy, afirma, que ese porcentaje bajó a un 60 por ciento debido a un programa de control estatal que ese año decomisó un total de 61.429 metros cúbicos, equivalentes a 2.054 camiones y adicionalmente 3,2 millones de pies tablares de madera aserrada y 28.079 metros cúbicos de madera en troza, que equivalen a 1.123 camiones.

 

DEFORESTACIÓN EN COCHABAMBA

Al mes, 500 camiones de madera salen del trópico ilegalmente

En Cochabamba, cada mes, un promedio de 500 camiones y remolques de madera aserrada, cuartonada y en troncas salen de forma legal de las tierras fiscales aledañas a las Tierras Comunitarias de Origen (TCO) Yuracaré, Yuquisiri y Cocapata, Parque Nacional Isiboro Sécure y Mosetén, según registro de la ABT Cochabamba. Otra cantidad similar de camiones cargados de madera cuartón del trópico de Cochabamba salen ilegalmente por sendas o rutas clandestinas, burlando la fiscalización del Estado, sostiene el director departamental de la ABT, David Guever.

Guever señala que grupos de colonizadores y pequeñas empresas dedicadas a la producción agropecuaria en zonas periféricas de los cinco municipios del trópico y áreas boscosas, derriban miles de árboles de las especies en extinción (mara, cedro, roble y nogal) y los venden clandestinamente en mercados de Cochabamba, Beni y La Paz a grandes empresas dedicadas a la producción de muebles de exportación.

Guever afirma que sólo un 10 por ciento de los 1,15 millones de hectáreas de bosques naturales, que se encuentran en Cochabamba, tiene un plan de aprovechamiento sostenible. “El resto está disperso y susceptible a la explotación irracional, el robo, la tala indiscriminada, los chaqueos e incendios”, sostiene.

Entre enero y marzo de este año,  la ABT regional realizó más de 120 operativos a menor escala, debido al techo presupuestario limitado, en puntos estratégicos (sendas) de las carreteras a Cochabamba y Santa Cruz, habiéndose recuperado un volumen de 41.558 pies tablares y 68.04 metros cúbicos de madera en troza.

En el mismo periodo y amparada en la Ley 337 de apoyo a la producción, la ABT Cochabamba entregó un total de 12,9 metros cúbicos de madera en troza y 58.515 pies tablares de madera de diferentes especies al municipio de Tiquipaya, al Regimiento René Barrientos de Colomi y al Régimen Penitenciario de Cochabamba, para que mejoren su mobiliario y, en el caso de las cárceles, para que los internos aumenten sus ingresos económicos fabricando muebles. El valor comercial de todo el producto forestal entregado a las tres instituciones bordea los 300 mil bolivianos.

Guever informó que dando cumplimiento a normativas forestales, entre el jueves y sábado próximos, la ABT procederá al remate de 230.900 metros cúbicos de madera en troza y 30 pies tablares de madera aserrada, en ocasión de celebrarse esos días la I Feria Departamental de la Madera.

 

ENTREVISTA

Pedro Colanzi expresidente de la Cámara Forestal de Bolivia

“Una agresión irreparable a la naturaleza”

La deforestación en Bolivia, así como en cualquier parte del mundo, tiene el objetivo concreto de convertir suelos con cobertura boscosa en suelos para usos agrícolas y ganaderos.

Esto nos permite concluir que la principal  causa de la deforestación es la habilitación de tierras para usos agropecuarios. En menor medida, ocurre la deforestación con fines de construcción de vías de transporte, con intenciones energéticas, expansión de las ciudades, etc.

¿Es malo deforestar? Depende donde se lo haga. La producción de alimentos que se genera a partir de la actividad agropecuaria es indispensable para la vida de la humanidad. Los productores agropecuarios, sean estos campesinos o empresarios, juegan un rol positivo en indispensable en nuestra sociedad.

Quienes se dedican a la producción agropecuaria, y se ven en necesidad de deforestar, deben tener la responsabilidad de hacerlo en los suelos adecuados. Es decir, en suelos que soportan la carga de las actividades agrícolas o ganaderas.

Deforestar en suelos no aptos para las actividades agropecuarias es criminal pues se destruyen ecosistemas y recursos naturales de manera irreversible. Y lo que es peor, eso suelos no soportarán por mucho tiempo las actividades agropecuarias pues son muy pobres, poco fértiles y requerirán de mayores gastos en fertilizantes y nutrientes para que su producción sea exitosa.

Aquí radica el tema central de la deforestación, destruir bosques para habilitar suelos cuya vocación productiva  no es agropecuaria, sino maderera o de protección ecológica, es definitivamente criminal. Es una agresión irreparable a la naturaleza que, con seguridad nos pasará la factura en breve con desastres naturales.

El reto que tenemos los bolivianos que accedemos a cualquier recurso natural es ser responsables con las normas legales y técnicas, para desarrollar nuestras actividades respetando la capacidad de uso mayor o vocación natural de los suelos.

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