Chile: después del retiro de la Ley Monsanto, organización lucha por nueva ley de semillas

Las organizaciones de la CLOC Vía Campesina Chile y grupos de la sociedad civil organizada están celebrando el retiro del Proyecto de Ley de Protección de Derechos de Obtentores Vegetales, que fue ampliamente conocida como ‘Ley Monsanto’. Después de una intensa reacción social este mes, la presidenta Michelle Bachelet garantizó el retiro del PL y aseguró el desarrollo de una nueva ley con la participación de los sectores afectados. El año pasado, Michelle ya había dado indicios de que no llevaría a votación el PL cuando admitió que el mismo impactaba negativamente la soberanía alimentaria y la biodiversidad.

La ley iba a facilitar la apropiación de semillas locales por parte de empresas, criminalizaría a los campesinos por el uso de semillas propias y permitiría que las empresas registrasen variedades de semillas y prohibiesen el uso de semillas parecidas a las suyas. CLOC-VC explica cómo las prácticas campesinas e indígenas de seleccionar, cuidar, guardar e intercambiar semillas serían criminalizadas y castigadas con la destrucción de sus cultivos y la confiscación de sus cosechas.

El Proyecto de Ley, propuesto por la propia presidente en 2009, sería usado para sustentar e implementar el UPOV 91, del cual Chile es signatario. El Convenio UPOV 91 tiende a regular la obtención de todas las semillas de nuevas variedades.

“Nos alienta haber contribuido para desarmar el conjunto de mitos que se difundían desde los aparatos de lobbistas de las empresas, de haber sido capaces de romper el cerco comunicacional y hacernos escuchar, aún cuando nuestra voz, inicialmente, fue bloqueada y saboteada en los debates parlamentarios y en el Tribunal Constitucional, mientras el empresariado era escuchado ampliamente”, celebran los campesinos.

Pero la lucha todavía no está ganada. Los campesinos necesitamos mantenernos alertas, dar continuidad a las campañas de información y promover debates con organizaciones, parlamentarios y la población en general, ofreciendo argumentos serios y de manera clara para que se consiga alejar definitivamente el fantasma de la “Ley Monsanto”. La lucha también debe ser fortalecida en el sentido de exigir la participación efectiva de organizaciones campesinas e indígenas en el debate de la nueva ley.

“Esta etapa fue ganada, pero está claro que las empresas interesadas en la aprobación de la ley continuarán articulándose, promoviendo campañas de desinformación y hasta cooptando a organizaciones que puedan difundir sus mitos, amenazas y mentiras”, alerta CLOC-VC.

Por eso, la entidad hace un llamado a todas las organizaciones sociales y especialmente a las del campo para que se unan y se involucren en los procesos de organización y movilización que comienzan a partir de ahora y apuntan a la creación de una propuesta alternativa, que no vulnerabilice el patrimonio genético del país y esté orientada al fortalecimiento de la producción agroecológica y de la agricultura familiar campesina.

La campaña “Yo no quiero transgénicos en Chile” ya tiene trazada una propuesta de una nueva Ley de Semillas, que sugiere: el establecimiento de programas de producción y distribución de semillas campesinas locales, no interferencia en los intercambios de semillas entre comunidades y organizaciones, permitiendo la comercialización de semillas locales, y el reconocimiento del papel y de la autonomía de las comunidades locales en la recuperación de semillas tradicionales para el campo y las huertas urbanas.

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