Lecciones aprendidas en la forma de enfrentar catástrofes – Periódico La Tercera, Chile

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

El manejo del gobierno y la ciudadanía frente al terremoto que afectó al norte del país demuestra que se corrigieron los errores cometidos en 2010.

EL TERREMOTO de 8,2 grados en la escala de Richter y la posterior salida del mar que se registró la noche del martes en el extremo norte del país es un recordatorio de la frecuencia con que suceden estos fenómenos de la naturaleza en nuestro país y una demostración de lo fundamental que resulta contar con un sistema permanente, moderno y eficiente de prevención y de respuesta frente a emergencias.

Si bien aún está en desarrollo un catastro más global de las consecuencias del terremoto que afectó a las regiones de Arica y Parinacota y Tarapacá -se informó de seis personas fallecidas-, lo observado hasta ahora permite concluir que el país aprendió en gran medida las lecciones dejadas por la catástrofe del 27 de febrero de 2010 y los errores que se cometieron en esa oportunidad por la tardanza en alertar a la población del maremoto que provocó la muerte y desaparición de decenas de personas. Favorablemente, en esta ocasión las autoridades centrales y regionales, así como los organismos de emergencia, actuaron con oportuna rapidez en la activación de las alarmas y la puesta en marcha del plan de protección civil para resguardar a la ciudadanía que habita en las localidades afectadas. Esto permitió que la evacuación de las personas que estaban ubicadas en sectores inundables hacia las zonas de seguridad se realizara con relativa normalidad, salvo en Arica, donde no funcionaron las sirenas de alerta, y debido a la congestión vehicular que se observó en algunas localidades, provocada por quienes se desplazaron en auto. Ambas situaciones deben ser evaluadas y corregidas para que a futuro no se repitan.

El desarrollo de una serie de protocolos a partir del terremoto de 2010 probó ser exitoso, y la actuación del gobierno es otro aspecto destacable, no sólo por haberse apegado a dichos protocolos, sino porque la administración Bachelet corrigió varias deficiencias cometidas hace cuatro años, decretando la inmediata evacuación preventiva en todo el borde costero del país, estableciendo zona de catástrofe en las regiones dañadas a las pocas horas de ocurrido el hecho y convocando a las Fuerzas Armadas para que asumieran -junto a las policías- el control del orden público, evitando así el riesgo de saqueos y resguardando los bienes de la comunidad. En este sentido, se deben extremar las precauciones para evitar que la evacuación de reos derive en fugas, como ocurrió en la cárcel de Iquique. La coordinación mostrada por las autoridades del Ejecutivo responsables del manejo de la emergencia y el cuidado tratamiento de las vocerías para informar a la población sin que existiera un afán de protagonismo, como el que se observó hace cuatro años, es también un punto que cabe resaltar positivamente. Asimismo, el comportamiento que tuvo la ciudadanía en el cumplimiento del plan de evacuación estipulado -que se había ensayado previamente mediante simulacros- es una muestra de que los chilenos tienen hoy mayor conciencia sobre estos fenómenos.

En materia de infraestructura y equipamiento, se pudo apreciar un avance sustantivo, ya que las comunicaciones funcionaron con relativa normalidad, el sistema eléctrico se ha restablecido con rapidez y las construcciones resistieron sin mayores problemas el fuerte sismo. No obstante, se debe seguir avanzando en el perfeccionamiento de los sistemas de emergencia y especialmente en la modernización de la Onemi, cuyo proyecto de ley se encuentra actualmente en el Congreso.

 

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