Yasuní, la hora de la verdad – Periódico Hoy, Ecuador

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Luego de seis meses de un intenso trabajo, y de haber vencido todos los obstáculos imaginables, el colectivo Yasunidos presentará, este viernes, las firmas al Consejo Nacional Electoral (CNE), para que sean revisadas y calificadas por el organismo.

Será el primer paso formal para buscar la aprobación de una consulta popular que busca apoyo de la gente a fin de  salvar uno de los espacios de mayor megadiversidad del mundo, y que está en riesgo de ser destruido con la explotación del petróleo.

Para conseguir la convocatoria a una consulta popular se necesitan cerca de 600 000 firmas, esto es, el 5% del padrón electoral, según dice la Constitución vigente.

El objetivo de Yasunidos es alcanzar lo que no consiguió la iniciativa del Gobierno de Correa: dejar bajo tierra unos 850 millones de barriles de petróleo, que evitarían la emanación de 410 millones de CO2, causante del calentamiento global. Y para preservar un espacio que es reserva de la biósfera, un residuo del Pleistoceno de la era glaciar, y de un valor incuantificable para la humanidad

Extraer el petróleo de las entrañas de este suelo,  un lugar donde hay, entre otras, 100 000 especies de insectos por hectárea y es lugar donde habita la nacionalidad indígena huaorani, y grupos no contactados como los Tagaeri y Taromenane, pueblos en aislamiento voluntario, resulta no solo absurdo, sino que podría ser considerado un etnocidio.

El 25 de agosto de 2013, el presidente Correa anunció el fin de su propuesta de preservar para la humanidad el Yasuní, aduciendo  falta de compromiso internacional para compensar al país por los recursos que dejaría de recibir al no explotar el crudo de la zona. Dijo que no se logró que la comunidad internacional entregara $3 500 millones, la mitad de los $7 000 millones que se decía se lograría si se saca el crudo del Yasuní. A partir de allí,  se habla de que el petróleo generaría $18 000 millones.

La posta de la defensa de esa reserva del  mundo la tomó Yasunidos. Hoy se ha vuelto una objetivo nacional (alrededor de 80% apoya) según encuestas de meses atrás. Paradójicamente,  el oficialismo, propiciador de la iniciativa, se ha quedado fuera.

En estas circunstancias, el último intento para salvar del extractivismo la zona de mayor biodiversidad del mundo es la consulta popular. Para eso Yasunidos se lanzó al desafío de buscar las firmas requeridas. Y lo ha logrado. El otro gran desafío ha  sido la presión de otros dos sectores que también quieren una consulta popular, pero cpn otros fines Los unos para sacar todo el petróleo  y, el otro, para que no se toque nada de la naturaleza, según dice. Hoy, la suerte del Yasuní está en manos del CNE y la Corte Constitucional.

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