Afectados por Chevron protestan en EEUU en reunión anual de accionistas

El desierto no calla a víctimas de Chevron

El Museo del Petróleo de Midland (EE.UU.) rechazó tres fotografías (tamaño póster) que les llevaron los representantes de los 30 mil indígenas y colonos de la Amazonía para ilustrar la contaminación ambiental dejada por Chevron. Por ese caso la justicia ecuatoriana ordenó el pago de $ 9.500 millones.

La fallida entrega formó parte de las actividades que efectuó un grupo de ecuatorianos que llegó a Midland, Texas, para protestar durante la reunión anual de accionistas de la transnacional, que se realizó ayer en el Museo del Petróleo de esta pequeña localidad estadounidense.

John Watson, presidente de la compañía, cambió la sede de la reunión a este remoto pueblo de Texas, como una estrategia para evitar las manifestaciones. Por más de una década el encuentro se realizó en su sede corporativa, ubicada cerca de San Francisco.

Humberto Piaguaje, de la nacionalidad Secoya, y Robinson Yumbo, de la nacionalidad Cofán, representantes de las comunidades amazónicas afectadas, se reunieron con el alcalde de Midland, Jerry Morales, a quien le contaron el desastre ambiental y las enfermedades y muertes ocasionadas por las piscinas tóxicas dejadas por Chevron.

Tras esa reunión, Morales no se comprometió a ayudarlos debido a que en ese estado (Texas) la economía y la política dependen exclusivamente de la industria petrolera.

En cuanto al gesto de entregar fotos, Piaguaje quería que su historia también formase parte del museo, del cual fueron desalojados los manifestantes pese a que se trata de un lugar público.

La máxima autoridad del museo, Kathy Shannon, se negó a aceptar la donación cuando se dio cuenta de que las fotos, entre ellas la de un niño en un columpio al lado de un barril de petróleo oxidado con el logotipo de Texaco, contenían imágenes de sitios contaminados.

“No queremos ser parte de esto”, manifestó.

Dentro de la oficina, los indígenas observaron que, en un stand, se exhibía una copia ampliada de un cheque de $ 500.000 emitido por Chevron a nombre del museo.

Pese al rechazo de la directiva del lugar, Piaguaje y otros ecuatorianos dejaron las fotos sobre la puerta principal del edificio.

“No importa a dónde vayan, vamos a estar ahí para hacer frente a la gestión y a los accionistas de la empresa hasta que se haga justicia y Chevron asuma la responsabilidad de lo que hizo en nuestra patria”, destacó el líder indígena.

El viaje de los representantes de los afectados incluyó varios medios para difundir por radio y televisión la conducta de Chevron, la cual se rehúsa a reconocer los daños ambientales y asegura ser víctima de un juicio fraudulento.

Luis Carlos Mendoza, de radio La Ley, indicó a los ecuatorianos que en Midland pronunciarse en contra de la industria petrolera es cometer un “suicidio político y económico”. Eso explicaría por qué ni el alcalde de esa ciudad ni el Museo quisieron ayudar a los ecuatorianos.

Finalmente, los afectados emitieron una carta a los accionistas de la transnacional, en la que explican su reclamo a la petrolera estadounidense y la responsabilidad que debe asumir el representante de la compañía, John Watson, por la fusión que se realizó con Texaco.

Los afectados acusan a la compañía de haber utilizado métodos de producción con estándares obsoletos e ilegales, con la intención de reducir los costos en Ecuador.

Actualmente el gobierno ecuatoriano promueve la campaña ‘La mano sucia de Chevron’ en la que invita a personalidades internacionales a la provincia de Sucumbíos, para que comprueben la contaminación que fue dejada por la petrolera en dicho lugar.

La semana pasada, en 60 ciudades del mundo, se llevó a cabo la convocatoria por el ‘Día anti-Chevron’, para concienciar a los accionistas sobre el daño causado.

Datos

El directorio de Chevron decidió hacer su reunión anual en medio del desierto (Museo del Petróleo) en Midland, zona de difícil acceso y donde la protesta es penada. Su objetivo era que los manifestantes no fueran escuchados y evitar que inversores conocieran los problemas que tiene la empresa por utilizar tecnología inapropiada para las personas y el ambiente.

“Hemos venido para decirle a los accionistas y al mundo, que las víctimas por la contaminación dejada por la petrolera existimos. Somos de carne y hueso y, sobre todo, queremos decirles que el juicio que tienen con nosotros en el Ecuador no ha acabado y vamos a luchar hasta que paguen hasta el último centavo para reparar los daños provocados”, dijo Humberto Piaguaje, indígena de la comunidad Secoya que lidera la Unión de Afectados por Texaco-Chevron.

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