Índice de pobreza disminuye en la región, pero crecimiento económico se desacelera

El índice de pobreza en América Latina viene disminuyendo en los últimos 11 años. Datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en el documento “Pactos para la igualdad: hacia a un futuro sustentable”, indican que la tasa de pobreza fue del 27,9% de la población en 2013, frente al 43,9% registrada en 2002. El empleo fue el principal factor para el cambio de esta realidad.

La organización regional de las Naciones Unidas advierte, sin embargo, que después del período de bonanza económica concentrado en 2010 y 2011, las economías latinoamericanas y caribeñas se desaceleraron en 2012 y 2013, lo que puede anunciar escenarios futuros de menos crecimiento y, por lo tanto, menor dinamismo del mercado de trabajo. Según la Cepal, esto puede incidir en breve en el ritmo de la reducción de la pobreza y la desigualdad.

De acuerdo con proyecciones de la Comisión, los países de la región deberán crecer en promedio un 2,7% en 2014 debido a un delimitado dinamismo de las principales economías latinoamericanas. Este número es levemente superior al de 2013 (2,5%) e inferior al pronóstico de diciembre del año pasado (3,2%).

La Cepal explica que, en los últimos años, el crecimiento fue liderado por el consumo y no por la inversión. El incremento en el ingreso de los hogares permitió una clara expansión del consumo, que se traduce en mejoras en el bienestar de sectores tradicionalmente privados del acceso a bienes y servicios. Sin embargo, el patrón de consumo es altamente volátil e indica un desvío al consumo privado, estratificado de acuerdo con el ingreso.

El consumo privado per cápita en América Latina y el Caribe creció a una tasa anual promedio de 2,4% entre 1990 y 2012, índice superior al 1,7% del registrado en países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) relativo al período de 1990 a 2010.

En este contexto, la Cepal advierte sobre el desequilibrio entre el consumo privado y el público en la región y enfatiza la necesidad de que el Estado provea servicios públicos de calidad en materia de salud, educación, transporte, seguridad y medio ambiente. “Sobre la base de la universalización de la protección social y para un mayor bienestar”, señala.

La organización afirma también que el consumo privado de bienes importados comporta alta intensidad de gasto energético y contaminación ambiental, mientras que una solución pública con énfasis en alternativas compartidas podría generar menos emisiones y menor consumo de energía no renovable.

Pacto de responsabilidad

Para promover esa transformación, la Cepal propone un pacto para la sustentabilidad ambiental, que contemple la solidaridad con las generaciones futuras al imponer contaminación y consumo energético excesivo —por ejemplo, con cargas tributarias sobre combustibles fósiles— y que incluya políticas compensatorias sobre sectores de bajos ingresos para atenuar los efectos de las alzas de precios de esos combustibles.

Así, la Comisión hace un llamamiento a la comunidad internacional para sellar pactos que respeten el principio de responsabilidades comunes, pero diferenciadas, que superen ciertas asimetrías a nivel global y que eviten que personas o países más vulnerables asuman los mayores costos de vida en un escenario incierto y con mayor escasez de recursos naturales.

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