Entrevistas a los cinco candidatos para las presidenciales de este domingo

Zuluaga: “No estoy de acuerdo que se negocie la política antidrogas con el mayor cartel del mundo”

Después de Enrique Peñalosa, fue el candidato Óscar Iván Zuluaga por el Centro Democrático quien accedió a responderle a la alianza Las2orillas, Oxfam y el programa ‘La Controversia’ sobre el futuro de la Colombia rural y la paz.  Zuluaga dejó muy en claro que bajo ninguna circunstancia pedirá renegociación del TLC con los Estados Unidos pero fue enfático al decir “que no firmará nuevos tratados”. Expuso su estrategia para responder a la difícil competencia que tienen los pequeños productores colombianos frente a los productos altamente subsidiados que llegan de Estados Unidos y Europa y aseguró que estudiará caso por caso el asunto de las zonas de reservas campesinas. Finalmente y sobre la paz, dijo que en caso de llegar a la presidencia el próximo 7 de agosto haría una “suspensión provisional” del proceso de paz. Al finalizar la entrevista dijo no tener más tiempo para responder las preguntas del “hacker” Sepúlveda que hacía parte de su campaña.

El primer tema. Los tratados de libre comercio, estuvieron en las reivindicaciones de los campesinos de 2013 y están en las reivindicaciones de las dignidades campesinas, de la cumbre agraria ¿Cuál es el futuro del tratado de libre comercio con los Estados Unidos si usted llega a ser elegido?

Primero, hay que decir que Colombia ha firmado en los últimos años doce tratados de libre comercio. Me parece que eso consolida una apertura de mercados muy importante para el país. Yo he dicho que los que están firmados no es viable su renegociación, pero no voy a firmar nuevos tratados. Mi propuesta es dedicarnos a perfeccionar los que hemos firmado y a preparar el sector productivo a que pueda enfrentar de manera exitosa esa competencia.

Entonces Usted va a seguir adelante a pesar de las cifras comprobadas y contundentes que el TLC está empobreciendo aun más el campo. En especial los pequeños productores. ¿No lo va a renegociar y por lo que entiendo, tampoco a demandar?

Hay cosas que no son ciertas. Aquí llega mucho contrabando de Ecuador, de Venezuela, de Perú que no tienen nada que ver con el tratado. El problema de los costos de la energía eléctrica, que son más altos que en otros países, nada tiene que ver con el TLC. Tener tasas de intereses altas, costos de insumos, de medicamentos altos, nada tiene que ver con el TLC.

Candidato, pero no nos salgamos del tema. Una cosa es el contrabando y otra el TLC. Por primera vez Colombia está importando mucho más de lo que exporta a Estados Unidos. ¿Va usted a seguir con este tratado de libre comercio?

Le reitero mi respuesta, no son renegociables estos tratados. Se deben mantener. Mi política va con mucha claridad en cómo apoyar la transformación y la mejora de los sectores particulares que se afectan con eso. Por ejemplo, recuerdo la negociación para el sector avícola. Se decía que iba a ser la muerte de él porque Colombia se iba a inundar de cuartos traseros de pollo. Se negoció una cuantía de cuotas, 25.000 toneladas se importaron y me dicen los productores avícolas hoy que ellos pueden ser exportadores. La realidad les ha mostrad una cosa completamente distinta, hablando de las cosas difíciles, negativas. Si nos afecta, pero no todo es como dicen que va a acabar. Si no hacemos una política clara, por supuesto que sí…

¿Y cómo va a responder usted a los subsidios de los productos agrícolas de la Unión Europea y Estados Unidos que están compitiendo con nuestros pequeños productores?

Mire por ejemplo cuatro acciones concretas que discutidas con los agricultores, con el sector agropecuario en sí. Si hacemos eso, damos una vuelta. Primero, bajas tasas de interés. Yo estoy proponiendo treinta mil pesos de intereses al año por cada millón de pesos. Dos, reducir en un cincuenta por ciento el costo de los insumos y fertilizantes. Tres, quitarle el iva a la maquinaria del sector agropecuario. Cuarto, reducir el costo de la energía. Cinco, mejorar las vías.

Si hay una política de fortalecimiento agropecuario, Colombia si podría competir y ser exportador de yogur, de leche en polvo, de carne…

Sí, claro, pero los productores de la carne en Colombia son los grandes terratenientes, ganaderos y grandes familias que tienen las mejores tierras del país y por eso le quiero hablar de los baldíos…

Por ejemplo, yo le digo que estuve hablando con campesinos pequeños de la costa. Me dicen ellos “es que una vaca en la costa da tres litros de leche al día” y jamás se puede competir. Ellos necesitan una vaca que les dé quince o veinte litros de leche al día. La política debe estar orientada a que puedan tener esa vaca que produzca quince o veinte litros de leche diarios para que así si puedan competir. Si con una vaca en vez de tres litros, me produce veinte, claro que puedo competir. Ese es el enfoque.

¿Y si usted comprueba que hay productos con dumping, demandaría ese dumping?

Ahí si se aplican todas las normas que dicen los mismos tratados para la competencia desleal. La ventaja de los tratados es que no le cierra la puerta a la aplicación de medidas. La lucha contra el contrabando y la competencia desleal está por encima de los TLC. Eso son normas de la Organización Internacional del Comercio. El gobierno siempre tiene la facultad para poder definir, hay formas de regular el ingreso de productos al mercado.

En los acuerdos que tenemos con los Estados Unidos dice que se le debe dar el mismo trato a los colombianos y a los extranjeros en términos de obtención de propiedad de tierra. Que una pre compra ya no puede ser revertida ¿Usted sería capaz de revertir esos títulos?

Una pre compra no significa una acción transaccional. Es una simple expresión de voluntad y lo que legaliza la compra es la transacción, la transferencia de la propiedad.

¿Usted piensa que se le debe dar el mismo tratamiento a los extranjeros cuando se trata de adquirir tierras en Colombia?

Tiene que haber leyes que permitan regular la inversión de extranjeros en tierra colombiana. Las leyes colombianas pueden definir en qué términos, qué condiciones se debe dar esto.

Río Paila, Carguille cometieron irregularidades demostradas en la obtención de tierras. ¿Cómo revertiría usted el daño que se le hizo a los pequeños campesinos que deberían ser los dueños de esas tierras?

Lo primero es la justicia, aquí tiene que haber justicia en todo nivel. Este es un país dónde hay propiedad privada y tiene que haber una ley que asuma normas claras y toda actuación ilegal debe enfrentar la justicia y la ley permite esa reversión de títulos si se demuestran actuaciones fraudulentas.

Más claramente ¿Usted enfrentaría a los abogados de estas grandes empresas?

Hay que respetar la ley. Yo no puedo agredir a nadie sin que sea basado en decisiones judiciales. Para eso es una democracia, para que las instituciones funcionen.

Quiero hablarle de un tema fundamental. Bajo el gobierno de Álvaro Uribe y bajo este gobierno se han hecho unas concesiones a empresas mineras y gasíferas internacionales que son tema en La Habana. ¿Se va a poner una línea roja a esas concesiones dadas a extranjeros?

Lo primero que voy a decir es que la política de minería de mi gobierno no se va a definir con las FARC. Esa debe ser una decisión de Colombia. Yo creo que Colombia tiene que hacer una definición en el uso de su suelo pensando en el tema medio ambiental y la protección del agro. Debe ser específicamente clara en qué zonas pueden ser usadas para la explotación de recursos naturales y el desarrollo agropecuario. Es la forma lógica cómo un país debe potencializar y definir qué quiere hacer con su territorio y en eso creo que hay cabida para todas las actividades desde que estén bien definidas. Esas son decisiones políticas que debe tomar la sociedad.

¿Qué va a pasar en su gobierno con las zonas de reserva campesina que están contempladas en la constitución?

Hoy hay ocho reconocidas. Son válidas, pero yo no estoy de acuerdo de que el centro de una negociación en La Habana sea reconocer la reserva campesina.

Pero usted dice que está de acuerdo con la ley y eso está establecido…

Pues… Por ejemplo, encuentro que hay unas que se han objetado con argumentos jurídicos. La última del catatumbo, yo no estoy de acuerdo con el catatumbo ¿Por qué vamos a hacer una reserva campesina en una zona dónde las FARC han tenido cultivos ilícitos, dónde buscan consolidar un corredor de movilidad con Venezuela. Hay intereses de soberanía.

Pero de alguna manera, hay muchos campesinos en zonas que podrían ser establecidas estas reservas, que están pidiendo que se apliquen como está establecido en la constitución ¿Usted lo respetaría, sí o no?

Cada caso será particular, pero por principio, la aspiración de la zona de reserva campesina coincide con los intereses de las FARC.

Las FARC, estamos hablando de por lo menos ocho mil hombres en armas y tres mil simpatizantes de la base social ¿Con ellos usted qué piensa hacer si no piensa negociar?

Pues ellos tienen que demostrar que si quieren negociar, hacer la paz. Tienen que hacer un cese a las actividades terroristas, porque son el principal cartel del narcotráfico en el mundo. Controlan las actividades de la coca en alianza con el cartel de Sinaloa en México. Eso es lo que son las FARC y no han dejado de serlo un solo día y eso es lo que conocemos los colombianos.

Pero como ha sucedido en muchos lados del mundo, con organizaciones subersivas que han cometido incluso actos terroristas, se ha negociado.

No financiadas por el narcotráfico.

Pero financiadas por la amapola, por el lavado de activos… Yo vengo de cubrir África del Norte dónde está Al Qaeda y con todos esos grupos se está negociando

La propuesta nuestra es muy clara. Las FARC son una organización terrorista y son el principal cartel del narcotráfico en el mundo y tienen que supender toda acción terrorista contra los colombianos de bien y esa es mi propuesta y a eso es a lo que aspiro porque aspiro a ganar la presidencia y ese es mi compromiso político con los colombianos.

¿Pero entonces cual es su propuesta?

Adelantar una paz negociada bajo unos términos que no sean convenientes solo para las FARC. Es que Colombia no puede hacer una negociación en favor de las FARC. Debe hacer un negociación para fortalecer la justicia, para fortalecer la memoria de las víctimas, para fortalecer las instituciones democráticas. Eso es lo que demanda un proceso de una paz negociada en nuestra concepción política, que es la que le hemos planteado al país.

Entiendo que se tiene que ir. Se quedan preguntas por responer sobre Hacker contratados por su campaña intentando infiltrar información falsa a los medido de comunicación. Si quiere decir algo al respecto, adelante, sino, muchas gracias por su entrevista.

http://www.las2orillas.co/no-estoy-de-acuerdo-que-se-negocie-la-politica-antidrogas-con-el-mayor-cartel-del-mundo-zuluaga/

 

Peñalosa: “Por supuesto que respetaremos lo que se negocie en La Habana”

Oxfam, organización internacional de lucha contra la pobreza, el Portal Las2orillas y el programa “La Controversia” que se emite por Canal Capital, bajo la dirección del analista León Valencia, le preguntan a los candidatos presidenciales sobre dos temas fundamentales y decisivos para el futuro próximo del País: La Colombia rural y agraria y el futuro de los acuerdos de paz. El primer entrevistado fue el candidato por el Partido Verde, Enrique Peñalosa. En esta entrevista con la periodista de LAS2ORILLAS Natalia Orozco, Peñalosa presenta su visión sobre el futuro del campo, sus estrategias para “ayudar a los campesinos”, la ausencia del tema de la mujer rural en su agenda y su compromiso con los diálogos de paz. Según el candidato Peñalosa en caso de ser elegido no sólo ratificaría la comisión negociadora en la habana, “una comisión seria y responsable” sino que respetaría “lo que se acuerde en entre las delegaciones del gobierno y las FARC”. Peñalosa ratificó que “no negociará el TLC con los EEUU” pero que no dejaría a su suerte a campesinos que tienen que luchar contra productos subsidiados que se importan.

A partir de hoy y durante toda la semana, nosotros le daremos la palabra a los candidatos para que usted analice, evalúe y elija.

Se va a ratificar por estos días el tratado de libre comercio con Corea del Sur, que, dicen los expertos, va a acabar con la industria automotriz en Colombia. El tratado de comercio ratificado con la Unión Europea está acabando con la industria lechera y ni hablar del tratado de libre comercio con los Estados Unidos. Por primera vez Colombia está importando mucho más de lo que está exportando ¿Va usted a asumir el costo político de decir “Esto hay que renegociarlo”?

Como usted dice, tiene toda la razón, curiosamente desde que se firmó el tratado de libre comercio hace cuatro años, comenzó casi de inmediato a caer las exportaciones colombianas a Estados Unidos, en lugar de aumentar. Ahora bien, sin embargo el tratado de libre comercio con los Estados Unidos es de los mejores. En cambio, respecto a el tratado con Corea, yo le envié un mensaje a la comisión segunda de la cámara, le he pedido respetuosamente que no firmen, que no aprueben ese tratado de libre comercio con Corea porque no vamos a exportar nada nuevo a Corea. Yo estuve encargado de las relaciones con Corea en una época, cuando fui Secretario Económico del Presidente Barco y ellos tienen un agradecimiento muy especial con Colombia porque Colombia envió muchos soldados que murieron ayudándole a Corea, en la Guerra de Corea… Entonces, no hay ningún producto colombiano que vaya a aumentar sus exportaciones por cuenta de este tratado con Corea.

Doctor Peñalosa. Usted no respondió mi pregunta: ¿Va usted a pedir que se renegocie, sí o no, el tratado de comercio con los Estados Unidos?

No. De ninguna manera. El tratado de libre comercio con los Estados Unidos es precisamente uno donde podemos tener unas ventajas interesantes. Mire, nosotros desde la Costa Atlántica estamos más cerca del principal mercado del mundo, que es el noreste de la costa de los Estados Unidos. Estamos más cerca desde Barranquilla o Cartagena, que México. Entonces el potencial es muy interesante y además se afectarían muchas exportaciones de textiles si vamos a renegociar. Ese sí claramente no es uno para renegociar.

Lo que sí debemos tener claro es lo siguiente: Nosotros no vamos a abandonar a nuestros campesinos a que se desaparezcan frente a unas importaciones internacionales, muchas veces subsidiadas, por muchas razones, pero una de ellas es que nuestros campesinos han sido los únicos que llevan cincuenta años sometidos a la violencia, entonces obviamente no se han podido hacer las inversiones ni los aumentos en productividad que se han hecho en otros países como Costa Rica o Chile que no han tenido este problema de la violencia rural.

Quiero hablar del tema de los baldíos. Se ha demostrado que empresas como Rio Paila, Cargill y otras grandes empresas, nacionales o internacionales, han cometido irregularidades concretas y demostradas en este asunto ¿Cómo sancionaría usted esto?

La ley contempla cómo se debe llevar a cabo este tipo de sanción. Yo no entro a decir nada distinto a lo que se debe cumplir con la ley. Ahora bien, yo sí creo que debemos crear condiciones para que las empresas grandes inviertan, especialmente, en la altillanura, porque es una agricultura empresarial que requiere unas inversiones enormes y que realmente no es especialmente apta para la agricultura campesina, entonces también se ayuda al campo si tenemos buenos empleos.

Dígame de dónde va a sacar el presupuesto porque tenemos un déficit…

No, porque estamos hablando simplemente de que hay que organizar las posibilidades de que estas empresas puedan invertir.

Pero casi todos los candidatos y muchos presidentes han intentado profesionalizar el trabajo en el campo.

Estamos hablando primero del tema de los baldíos, en la altillanura. Entonces, lo que creo es que muy importante que se aclare el problema de los títulos y de la propiedad de los baldíos. Yo creo que es muy fácil decir que qué horror, que estas grandes empresas… Pero a mí me parece que es muy importante fomentar la posibilidad de que hayan desarrollos empresariales que generen empleos en zonas donde no puede haber un desarrollo campesino.

¿Estaría usted de acuerdo con que se presente un nuevo proyecto relacionado a este tema de baldíos para enderezar todas esas irregularidades frente al congreso?

Claro, por supuesto. Casi la mitad de la propiedad agropecuaria en Colombia hoy, no tiene títulos en regla y es necesario hacer que se regularicen. Aquí se ha hablado mucho de que hay quinientas hectáreas que se le van a quitar a los narcos, paras y demás, que fueron adquiridas ilegalmente pero no se ha producido nada. Ojalá que avancemos en este tema porque aparte, son de las mejores tierras del país.

Yo quisiera escuchar ¿Cómo lo ha va hacer?

El gobierno tiene que tener todos sus equipos de abogados para que busquen al máximo si es posible lograr eso. Pero lo que yo digo es de una manera o de otra, necesitamos regularizar la propiedad en Colombia. Por ejemplo, usted hablaba de los baldíos, claramente hay muchos avivatos que terminaron apropiándose de tierras que le pertenecen al estado colombiano. Pero lo que sí tenemos que lograr es que haya una regularización de la propiedad en Colombia, para que los campesinos tengan los títulos de propiedad que hoy no tienen.

Pero después de haber tenido un ministro, que muchos califican como un gran Ministro de Agricultura, como Juan Camilo Restrepo ¿Usted por qué cree que esto no se hizo?

Bueno, hay una serie de trabas legales, porque obviamente esto no es sencillo. Digamos si una persona le compró a otra y a otra y a otra, de pronto hay un comprador de buena fe, diez compras después, que nada tiene que ver con el delito. Precisamente como en Colombia se ha venido comprando tierra durante cientos de años sin que haya títulos en regla. Por eso es que no es fácil.

Estaría de acuerdo con que se implementaran las muchas zonas de reservas campesinas que están suscritas, pero no se han implementado por una cantidad de razones que ha alegado el gobierno…

Bueno, sobre la reserva campesina aquí hay muchas interpretaciones. Una zona de reserva campesina no es una república independiente dónde no entra la policía, el ejército, los jueces… Eso no es lo que dice la ley que es una reserva campesina y en la etapa inicial del proceso de paz, las FARC se refirieron a la reserva campesina de esta manera.

Discúlpeme candidato pero precisamente por estos días yo entrevisté a Pablo Catatumbo e Iván Márquez y me dijeron que ellos no estaban pidiendo repúblicas independientes, sino que se aplique lo que dice la ley…

Bueno, si es lo que dice la ley no hay ningún problema. Básicamente se trata de proteger a los campesinos del capitalismo, los avivatos y demás que puedan desplazarlos de sus tierras.

… Y de las grandes concesiones mineras otorgadas por los ex presidentes y algunos otros políticos a numerosas empresas.

El tema de las concesiones mineras es distinto. Lo que pasa es que la legislación minera colombiana si ha sido bastante brutal, no solamente afectando a los campesinos. A los grandes terratenientes les pasa lo mismo. Por ejemplo, para hacer una exploración petrolera, se le da una concesión a una empresa, colombiana o extranjera y el propietario no puede hacer nada al respecto para impedir que se le…

Pero es diferente si usted tiene mil cabezas de ganado a si usted tiene cuatro vacas y una hectárea…

Por eso, claramente. Pero igual es un problema porque la ley dice que así el propietario no quiera, se puede llevar a cabo esta exploración petrolera en su predio.

¿Usted cómo va a hacer que converja este compromiso que usted habla con el campo, con ese tema que muchos políticos hablan de que hay que impulsar la locomotora minera, la locomotora industrial en el campo?

Las minas tienen que pagar todos los impuestos, los más altos posibles. Por eso hay que hacer una revisión de la legislación en Colombia, comparándola con la que hay en países mineros desarrollados, para asegurarnos que si se paguen unos impuestos al mismo nivel de los demás del mundo.

¿Usted estaría dispuesto a hacerle frente a los lobbies de estas empresas, no solamente en el congreso colombiano, sino por ejemplo, en el congreso de los Estados Unidos para que se paguen impuestos más altos, para que rindan cuentas a Colombia?

Es que mire, lo que es importante tener claro es que no solamente en Colombia hay carbón, lo hay en todas partes del mundo e inclusive, las perspectivas son bastante malas, de que en unos cuarenta años el carbón será reemplazado por otras fuentes energéticas. Colombia no es el único país del mundo que tiene minas…

Pero ofrece unas condiciones bastante favorables…

No necesariamente. Lo que yo creo es que tenemos que cobrar todo lo que podamos, los impuestos más altos, las regalías… Pero también tenemos que tener claro que estamos compitiendo con otros países del mundo y no podemos dejar que esas inversiones se pierdan.

Doctor Peñalosa, usted hablaba de la precarización del trabajo en el campo y a muchos se nos viene la pregunta ¿Por qué usted no ha abordado el tema de la mujer en el campo?

Es que la situación de la mujer, de los niños y de todos en el campo, es una situación grave.

Pero es que si usted mira algunos estudios, notará que la mujer en el campo se encuentra en una situación especialmente crítica, por encima de la ciudad. No hemos sentido ni en su propuesta, ni en la de ningún otro candidato el tema de la mujer en el campo…

Sí, es cierto. Nosotros no hemos hablado de la mujer pero sí hemos hablado de la prioridad que tienen los campesinos y por eso hemos dicho que vamos a crear el Ministerio del Bienestar Campesino el cual tiene que ver con el mejoramiento de las condiciones de los campesinos. Tiene que ver con que haya nutrición, el peor problema de Colombia lo sufren unos ocho a diez millones de campesinos. Ahí es donde a la gente a veces le parece que porque vemos un par de gallinas corriendo alrededor de una casa, entonces no hay hambre. A veces ni se las pueden comer, las tienen que vender para poder comer algo mejor.

Candidato, somos muchos los que no hemos podido entender si usted en realidad está comprometido o no con el proceso de paz en La Habana. ¿Si usted es presidente, va a respetar sí o no, los tratados que se firmen allá?

Soy el que más costos políticos ha tenido que asumir por defender el proceso de La Habana. Para mí sería muy fácil, teniendo en cuenta que el 70% de los colombianos están en desacuerdo con la manera como se están llevando a cabo las negociaciones. Siete de cada diez colombianos están en desacuerdo con la manera en que se llevan a cabo esas negociaciones…

Pero va a respetarlo ¿Sí o no?

Por supuesto. Vamos incluso a ratificar al equipo negociador.

Pero es que usted puede ratificar al equipo negociador pero con instrucciones diferentes…

No, no, no. Por supuesto que respetamos lo que se acuerde. Vuelvo a insistir, soy el que más costos políticos ha tenido que asumir por respaldar este proceso. Para mí, lo que me produciría mayor número de votos sería poner toda clase de peros y de condiciones a este tratado, que es lo que están haciendo los demás candidatos.

Ahora, bien. Eso tampoco significa, de ninguna manera, que yo esté de acuerdo con los crímenes de las FARC o que tenga alguna simpatía o que piense que hay que debilitar a las Fuerzas Armadas Colombianas.

Hay una frase suya que es difícil de entender. “Proceso de paz con generosidad pero sin impunidad”. ¿Usted cree que estos comandantes que están sentados allá en La Habana, que han luchado por una causa justa o no, con métodos que nos gusten o no… están dispuestos a pasar sus últimos días en la cárcel? Cuéntenos qué quiere decir su frase.

Quiere decir algo muy sencillo. Que ya existen normas internacionales que permiten llegar a unos acuerdos, siempre y cuando se cumplan unos principios de verdad, de justicia, es decir algún tipo de sanción.

¿Cárcel?

No, yo hablo de lo que se acuerde. Precisamente ahí es dónde no podemos hacer política los candidatos. Yo respeto lo que se acuerde. A mí me interesa incluso más que las sanciones, las garantías de no repetición.

http://www.las2orillas.co/por-supuesto-que-respetaremos-lo-que-se-negocie-en-la-habana-enrique-penalosa/

 

Ramírez: “Lo mínimo que debe tener un proceso de paz con las Farc son los estándares de justicia aplicados a los paramilitares”

En entrevista con Las2Orillas, Oxfam y “La Controversia”, la candidata por el partido conservador, Marta Lucía Ramirez aceptó que el TLC con los Estados Unidos tiene grandes falencias pero le parece populista decir que “se debe renegociar”. Critica que el gobierno actual no utiliza los remedios comerciales que proporcionan los tratados para proteger a los pequeños productores de la competencias subsidiada que llega de Estados Unidos y Europa y asegura que “en Colombia no habrá seguridad mientras el campo siga empobrecido”.

Exministra de Defensa y de comercio, Marta Lucía Ramirez rechaza el TCL con Corea y aun más aun el fututro TLC con China .

Sobre el tema de los baldíos la candidata “no se los vendería a nadie, ni nacional ni extranjero. Ni se las regalaría a los campesinos. A los campesinos se las entregaría en un comodato, prestadas, sin cobrar nada y al sector privado a todos se las alquilaría a precios costosos”

Finalmente, no se compromete a respetar lo que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos esta negociando con las FARC en la Habana “hasta no conocer los detalles de los acuerdos”. Finalmente dice que en los acuerdos de paz, deben haber los mismo estándares de justicia transicional que se el aplicaron a los paramilitares para los miembros de las FARC, del ELN e incluso las fuerzas militares que hayan cometido delitos. Rechaza de forma radical la reelección, incluso si ella fuera elegida presidente.

No son pocos los estudios que dicen que el TLC con Estados Unidos está hecho de una manera asimétrica que puede hacerle mucho daño sobretodo a los pequeños productores. ¿Cuál es su posición frente al tratado?

Pues lo primero es señalar como durante nuestro programa y campaña hemos venido insistiendo en que la salida de Colombia y sobretodo la paz verdadera de nuestro país, tiene que articular cinco elementos fundamentales: un pacto por la seguridad por la ediccion por la salud por la justicia y por el pleno empleo. Y dentro de este ultimo esta la reindustralización del agro. Para mi es prioritario el sector agrícola no solo desde el sector comercial. También desde la seguridad. y tengo clarísimo que hay una relación entre la seguridad de los colombianos y el campo. No puede haber seguridad con un campo empobrecido.

Yo voy a ir a puntos muy concretos. ¿A usted le parece, sí o no, que el tratado de comercio con los Estados Unidos es un buen tratado?

Si se trata de decir sí o no, no. Yo hubiera negociado muchas cosas distintas. Pero esto no es tan simple en el mundo como sí o no. Se trata de sopesar las consecuencias de decir no al tartado y de evaluar las consecuencias que tendría para Colombia afrontar las demandas de los diferentes países. El país tiene que sopesar para ver si se decide a meterle la mano al campo, que es lo que yo haré durante nuestro gobierno y meter a fondo una política agrícola que fortalezca el agro colombiano o si prefiere gastarse la plata en una serie de multas y dejar quebrar la agricultura. Porque no basta con que usted trate de echar para atrás los acuerdos comerciales para poder recuperar la agricultura.

¿Estaría usted dispuesta a, si se comprueba que hay dumping, a demandar ese dumping en esos productos?

Pero por supuesto, por supuesto. Es que eso es una pregunta que es hecha por una persona muy conocedora de los temas y sabe que lo absurdo de este gobierno es no utilizar los remedios comerciales que proporcionan los tratados. Pero fíjese que estamos hablando de dos cosas distintas. Una es si usted, sí o no, va a sostener el tratado y la otra es si usted va a utilizar los remedios comerciales del tratado. Claro que eso hay que utilizarlo.

¿Entonces usted está diciendo que es mejor sostener este tratado, que irse con los que sostienen que se debe renegociar o demandarlo?

Es que yo realmente creo que lo que se debe hacer es una política agrícola que de verdad le dé el apoyo necesario al campo. El tratado, de todas maneras hay que sostenerlo, sí o sí. Lo que me parece totalmente inaceptable es la falta de una política agrícola seria en Colombia.

Hablemos del tratado de libre comercio con Corea.

Fíjese usted lo curioso. Ese fue un tratado que yo critiqué durante los últimos tres años que era consultora. Dije que era una equivocación, que el de Turquía era un error, que el de China era inaceptable. ¿Qué salió? La propia sociedad agricultora salió a defender el tratado con Corea.

¿Y si usted es presidenta, qué va a hacer?

Pero por supuesto no voy a negociar ninguno de esos tratados. Por ningún motivo. Si yo lo tuviera en mis manos no lo negociaría. Cuando usted todavía no lo ha convertido en una ley, todavía tiene un margencito para hacerle ajustes al tratado, el de Corea todavía tiene alguna oportunidad. Si yo fuera presidenta hoy, no lo sometería a aprobación.

¿Asumiría usted el costo político de decirle a Estados Unidos o “O se renegocia o demando”?

Es que es muy populista, muy fácil decir “denunciémoslo” porque a la gente le gusta decir girar cheque en blanco contra las generaciones futuras. Eso es una irresponsabilidad y yo no lo pienso hacer. Voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para proteger el agro colombiano, para darle competitividad, para generar cadenas de valor que permitan tener alimentos procesados que sean competitivos, que podamos exportar, que puedan aprovechar el mercado interno en lugar de estarnos llenando de importaciones y hay un espacio inmenso para mejorar las condiciones del agro, sin que sea el recurso del sí o no al tratado, de lo que dependamos.

¿Cree usted que se debería de presentar un nuevo proyecto al congreso respecto al tema de los baldíos?

¿Quiere que le diga yo que haría con los baldíos? No se los vendería a nadie, ni nacional ni extranjero. Ni se las regalaría a los campesinos. A los campesinos se las entregaría en un comodato, prestadas, sin cobrar nada y al sector privado a todos se las alquilaría a precios costosos, a largo plazo, porque usted lo que tiene que garantizar realmente, es tener la tierra, hacerla productiva, generar producciones que sean competitivas y eficientes. Yo no se la vendería por ejemplo, a la inversión extranjera y soy la única persona que en este país cuestionó el tema de vender la tierra a la inversión extranjera hace dos años y le hice presentar un proyecto de ley al partido conservador. Proyecto que después el mininistro Restrepo le pareció que no era. Pero aquí lo que tenemos nosotros que entender es que aquí lo que está de por medio es lograr que el campo colombiano produzca, genere ingresos al campesino, que le haga atractivo al campesino permanecer en el campo y sobretodo, a la gente joven.

¿Con usted como presidente cuál va a ser el futuro de las zonas de reserva campesina?

Pues mire, yo realmente, creo que la legislación actual, en materia de zonas de reservas campesinas, buscaba algo distinto. Creo que esto se ha ido deformando en el concepto que existe. Si usted mira la ley y lo que están pretendiendo algunos, no hay ningún problema. El problema está en lo que se está pretendiendo. Creo que acá en ningún territorio puede haber ningún tipo de autonomía. Lo que quería las FARC, que lo planteó al inicio de las negociaciones, fue lo que dio lugar a que el entonces ministro de agricultura dijera “¡Aquí republiquetas no, aquí republiquetas ninguna!”

Pero por esos días yo viajé a La Habana a entrevistar a Pablo Catatumbo y a Iván Márquez y les pregunté si eso era lo que querían y me dijeron que no, que ellos solamente pedían que fuera lo que dice la ley…

Yo tengo pocos acuerdos con las FARC, pero en lo único que estoy totalmente de acuerdo es que aquí hay una institucionalidad, mientras las leyes estén vigentes, esas son las leyes que hay que cumplir. Mientras esa ley de la reserva campesina esté vigente, esa ley hay que cumplirla, pero sin que el estado caiga en la actitud bobalicona que a veces creen algunos de pensar que entregando más autonomías es que vamos a lograr la paz de Colombia.

¿Marta Lucía Ramírez, presidenta de Colombia, respetaría lo que sea que haya acordado el gobierno con las FARC en La Habana?

No, lo que sea que sea haya acordad no. Yo creo que el país merece conocer lo que se ha acordado. Por eso le insistí tanto al Presidente Santos que hiciera un proceso transparente. Si uno encontrara que en la negociación hay algo que es absurdo, y con tanta especulación se ha dicho tanta cosa absurda, pues uno tiene que decir a tiempo “a esto no le jalo”.

Doctora Ramírez, hay un tema que a mi personalmente me ha inquietado y es la timidez con relación al asunto de la mujer. Usted ha sido la única de los candidatos que ha hablado del tema de la mujer en el campo, aunque un tanto tímida…

¡No, cero tímida! Al contrario. He dicho que tenemos que empoderarla, educarla, capacitarla, voy a llevar aulas virtuales a las zonas rurales de Colombia para darle capacitación a la mujer. Para darle a ella autonomía económica, enseñándoles a ser empresarias, para que sean parte del procesamiento que necesitan los alimentos, volviendo al tema del TLC.

¿Sustitución o erradicación de cultivos?

Para mí, erradicación de cultivos con sustitución. Es que usted tiene que arrancar la mata y sustituirla. Yo la quiero sustituir por alimentos, total política de sustitución. La fumigación no me gusta pero quiero que realmente haya una política a fondo, de erradicación y sustitución.

¿Anularía usted la fumigación?

Quiero meterle a fondo a la sustitución para tratar de eliminarla.

Vamos a hablar ahora sí, directamente, del tema de la paz. A mi me ha sorprendido la manera como usted ha sido crítica con este proceso con las FARC, pero no sucedió lo mismo con los acuerdos que se trataron de hacer con el ELN…

No, yo he sido igual de crítica con los dos, lo que pasa es que con el ELN no conocíamos nada. Yo he dicho que con cualquiera de los grupos armados que se pretenda llegar a un acuerdo debe haber una serie de condiciones. Mis críticas son idénticas con el uno y el otro y mi voluntad de llegar a una negociación que sirva sería idéntica con el uno y el otro si cumplen las condiciones.

Pero la vemos, o la vimos a usted, más silenciosa cuando el expresidente Uribe estaba negociando con los grupos paramilitares…

¡Noo! No, no, no. Perdóneme pero yo puedo admitir que tenga una memoria selectiva. Lo que pasa es que tal vez usted como vivía en el exterior, no sabe que yo en ese momento era congresista, en el 2006 y tuve la valentía de pararme como muy poquitos, contra el tema del paramilitarismo y en contra de la posición de algunos congresistas que olímpicamente querían evadir la acción de la corte y querían entonces que los investigara la fiscalía. Tuve el carácter de decir que aquí nosotros tenemos que exigir responsabilidades políticas, empezando por los presidentes de los partidos, y tuve yo la iniciativa de proponer la silla vacía en la reforma…

¿Entonces estaría usted de acuerdo con una justicia transicional, como la que se aplicó a los paramilitares bajo el gobierno de Álvaro Uribe?

Claro que sí, porque es que en lugar de señalar, uno lo que tiene que hacer es que leer completo lo que las personas dicen. Lo que yo siempre he dicho es que estoy completamente de acuerdo con la justicia transicional y que lo mínimo que debería tener un acuerdo con las FARC y el ELN, es el mismo estándar que hubo con el paramilitarismo. Lo que tampoco aceptaría yo es que pretendan llegar a la política, no los líderes de esta organización. Que haya el día de mañana un partido político de las FARC ¡Claro que sí! Si se logran hacer elegir.

Pero si al final aquí hay un acuerdo que le dé beneficios y exenciones judiciales a los miembros de las FARC, lo mínimo que hay que darle a los miembros de la fuerza pública es igual.

…Porque es mucho más grave que un exceso lo cometa una persona que está sujeta a la ley a que…

Yo creo que es difícil categorizar. A mi me parece que es igual de grave cuando usted comete un atentado terrorista a sabiendas, si mata a un pobre campesino como hicieron las FARC en noviembre en Pradera y sale el Presidente de la República y nos dice a nosotros que si llega a haber algún magnicidio contra alguien importante eso si levanta la mesa de negociación. ¡Por favor! Es que acá tanto las FARC como el ELN se han ensañado contra la gente más pobre de este país, por eso me parece que es execrable y por supuesto, cualquier exceso de un militar tiene que tener la misma drasticidad en la aplicación de la ley.

La sentimos menos reivindicativa cuando se hablaba de la reelección de Álvaro Uribe que con la de Juan Manuel Santos…

Usted debería saber muy bien que yo estuve en contra de la reelección. Me costó un distanciamiento con el uribismo, renuncié al congreso por eso.

¿Entonces es por esos mismos principios?

Es por esos mismos principios ¿Sabe usted cual es la diferencia mía con mucha gente de oportunidad? Es la coherencia. Es que hay gente de oportunidad que se monta en los temas. Yo he tenido coherencia, por eso nunca he sido tan simpática para el periodismo, de pronto nunca he sido tan interesante para los analistas, porque les he parecido ladrilluda. En este país de pronto la coherencia es ladrilluda, pero yo he preferido siempre estar por la coherencia y no por el aplauso mediático y de corto plazo.

Entonces no a la reelección, así sea usted la presidenta…

La quiero eliminar el primer día que llegue…

¿Pero cómo lo va a hacer con una bancada y un partido conservador ausente?

Para eso se necesita hacerles entender que la labor de ellos en el congreso no es ver como estar feríandose el estado ni como estar recibiendo cuotas de poder como ha sucedido con el Presidente Santos, que les ha entregado porciones enteras del estado para poder satisfacer ese apetito y poder cumplir con su aspiración a la reelección. Cuando usted no aspira a reelección puede centrarse en lo que el país necesita.

Por eso yo voy a convocar, no solo al conservatismo, sino a todas las bancadas del congreso. Porque con proyectos que sean sensatos, que de verdad estén animados por un espíritu real de transformación de esta sociedad. Por ejemplo, usted no menciona un tema que es mi bandera, la corrupción. Este es un país dónde la corrupción le ha servido a todos…

Ayer estuve sentada con Enrique Peñalosa. Todos hablan contra la mermelada y la corrupción…

¡No, no, no, perdóneme! No me ponga el ejemplo de un candidato que nos está hablando de politiquería en las cuñas. Más bien mire cual es el tema de presencia y de propuestas y de talante frente a la corrupción.

Pero es que es imposible hacer política sin algunas concesiones…

¡No, mi querida! Eso no es imposible. Vea, yo llegué al congreso y no he comprado un voto, y jamás lo compraré. Yo llegué al congreso y saqué adelante proyectos de ley muy importantes y son leyes de la república y jamás le pedí un puesto al gobierno de turno.

¿Usted piensa que Álvaro Uribe le entregó a Colombia un país mejor del que recibió?

En materia de seguridad, de confianza en el país, de esperanza, infinitamente mejor. Hay miles de cosas dónde hubo errores y además lo señalé en mi tiempo. La invito a que pida el material de hora veinte de hace siete años, cuando manejaba Néstor Morales… Y hace siente años invitaba panelistas, yo era uno de los panelistas que iba con frecuencia. Busque usted el material que hay allí sobre las posiciones mías frente al gobierno. Fui muy crítica de varias cosas del gobierno del Presidente Uribe. Fui muy crítica frente al manejo que algunos miembros de su bancada le daban a las relaciones en el estado, fui muy crítica también de que hubiera metido a Chávez y a Piedad Córdoba en el acuerdo humanitario. Es que esa es la ventaja Natalia, cuando usted en la vida lo que tiene de capital no son los apellidos ni es el que le hayan entregado un patrimonio político, ni que le hayan hecho ser la cuota de nadie, sino su capital es la seriedad y la coherencia. ¿Usted cree que yo lo voy a dilapidar tan fácilmente?

http://www.las2orillas.co/lo-minimo-que-debe-tener-un-proceso-de-paz-con-las-farc-son-los-estandares-de-justicia-aplicados-a-los-paramilitares/

 

Santos: “Esta elección es entre la paz y la guerra”

SEMANA: ¿Qué puede decirles a los colombianos respecto de las denuncias que comprometen a dos asesores suyos, J. J. Rendón y Germán Chica?

JUAN MANUEL SANTOS: Ellos han dicho que no recibieron ni un peso. Pidieron que se investigara y yo también pido que se les investigue, pero que no se equipare a las dos campañas. Porque una cosa son unas denuncias temerarias sin pruebas y otra es una acción donde ya hay presos y hay delitos. Sobre estos dos asesores yo no tengo por qué no creerles que ellos no recibieron ni un peso. Si llegaron a recibir un peso, que se pudran en la cárcel, pero de todas formas el proceder del presidente de la República fue absolutamente legal, claro, transparente y correcto. Eso que quede totalmente claro para que no equiparen a las dos campañas.

SEMANA: El escándalo de la campaña del Centro Democrático involucra intercepciones ilícitas al proceso de paz.

J. M. S.: Es evidente que hay unos enemigos del proceso de paz que harían lo imposible por sabotearlo y eso es lo que el país tiene que entender. Esto es un atentado contra la esperanza de los colombianos de poder vivir en paz. Eso es lo que está claro, y eso ya está en la Fiscalía con evidencia.

SEMANA: La Fiscalía llamó al expresidente Álvaro Uribe a ampliar unas acusaciones que hizo sobre ingreso de dineros a su campaña. ¿Qué piensa de la actitud de Uribe de no ir a ampliar la denuncia?

J. M. S.: El país ya conoce el proceder del presidente Uribe, que tira la piedra y esconde la mano. Esas acusaciones temerarias dice que fueron rumores o conjeturas y cuando lo tratan de concretar no se presenta. Más claro no canta un gallo.

SEMANA: Usted le decía ayer a su contendor, Óscar Iván Zuluaga, que dé la cara…

J. M. S.: Dar la cara ante la responsabilidad de su campaña involucrada en delitos claros. Que por qué no sale a explicar por qué su jefe de debate fue a tratar de hacer guerra sucia contra mi campaña. Aquí tiene que haber algo muy claro: hay una diferencia entre guerra sucia y política negativa y es la verdad. En el caso de mi campaña no hemos atacado a nadie, hemos dicho toda la verdad. Por eso me pareció que la revista SEMANA no fue objetiva al tratar de equiparar las dos campañas. Que el señor Óscar Iván Zuluaga salga a responder por esos delitos.

SEMANA: ¿Cree usted que va a ganar en la primera vuelta?

J. M. S.: Todos los candidatos aspiramos a ganar en la primera vuelta.

SEMANA: ¿Por qué no va a los debates?

J. M. S.: Nunca me he negado a debatir cualquier tema. Lo que pasa es que esos debates con cinco personas en realidad son pronunciamientos muy cortos. Sin embargo, yo no he cerrado la opción de ir a los debates en la primera vuelta.

SEMANA: ¿Asistirá a un debate en segunda vuelta?

J. M. S.: Ahí no hay ninguna razón para no asistir.

SEMANA: ¿Con cuál de los candidatos que hoy compiten contra usted no haría una alianza en segunda vuelta?

J. M. S.: Cualquiera de ellos sería bienvenido si está apoyando la paz.

SEMANA: Hay algunos respaldos políticos que ha recibido que han sido muy controversiales, como los de senadores conocidos por sus prácticas clientelistas: Bernardo Elías y Musa Besaile. ¿Se montaría a una tarima con ellos?

J. M. S.: ¿Han cometido algún delito?

SEMANA: No que se haya probado…

J. M. S.: Entonces ¿por qué los estigmatizan de esa forma? Estoy recibiendo apoyo de todas partes. Recibí un apoyo que me pareció muy importante y significativo porque fue mi adversario en las últimas elecciones: Antanas Mockus. Recibí el apoyo de la ASI, de la Asociación Social ahora Independiente, antes Indígena. Estoy recibiendo apoyos de muchos verdes e independientes. Entonces aquí se está armando una gran coalición todo en torno a la paz. Esta elección en el fondo es, damos un salto hacia adelante, hacia la modernidad y la paz, o damos un salto hacia atrás, al oscurantismo y la guerra que es lo que hemos vivido y sufrido durante tantos años.

SEMANA: Parte de ese argumento de una gran coalición por la paz llevó al alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, a hacer un acuerdo a favor de su reelección. Pero hace un par de semanas usted tuvo unas frases muy críticas hacia él. No le parece incoherente…

J. M. S: Y él fue duro conmigo, pero la paz está por encima de cualquier cosa y eso es lo que nos debe unir a todos los colombianos.

SEMANA: ¿En qué va el proceso en La Habana?

J.M.S.: Va, como dirían los marinos, viento en popa. Este proceso no fue improvisado. Ha sido cuidadosamente planeado y ejecutado. Tenemos un equipo de negociadores que inspiran total confianza al país. Inclusive otros rivales han dicho que dejarían este equipo. Por eso a mí sí me sorprende mucho que un puñado de voceros de una extrema derecha siga insistiendo en sabotear esta posibilidad, y sobre todo usando todo tipo de métodos, inclusive delictivos. Eso para mí ha sido muy difícil de entender. Pero el proceso va, yo diría que con los obstáculos normales.

SEMANA: Una de las críticas al proceso es la falta de transparencia. Porque el colombiano del común no ve claridad y se siente un poco desconectado con el proceso. ¿Está de acuerdo con ese diagnóstico?

J. M. S.: Con lo que estoy de acuerdo es en que los colombianos no deberían creer esas mentiras que los enemigos de la paz están sembrando. Que vamos a reducir el Ejército a su mínima expresión si ni siquiera está ese tema en la agenda. ¿A quién se le puede ocurrir semejante estupidez? Todo eso y muchísimo más para envenenar el proceso. Por eso Mandela daba un consejo: “Por favor, no escuchen nada de lo que se dice por fuera de la mesa. Lo único importante es lo que se negocia en la mesa”.

SEMANA: Si gana, ¿pondrá un plazo perentorio a las FARC para avanzar en la paz?

J. M. S.: Yo nunca he puesto una fecha fatal ni un plazo perentorio porque eso en cualquier proceso resulta totalmente contraproducente. Pero es que una guerra de 50 años no se resuelve en 50 semanas. No voy a anticiparme a decir si pongo plazos perentorios o no.

SEMANA: ¿Se considera usted indispensable para la paz? ¿Es la paz de Santos la única opción?

J. M. S.: Esta paz no es de Santos sino de todos los colombianos. He logrado en estos cuatro años hacer muchísimas cosas positivas que serían para mí motivo suficiente para no buscar la reelección. Tenemos la economía más sólida de nuestra historia y el crecimiento más alto para América Latina, estamos creando más empleo que cualquier otro país de América Latina, tenemos la inflación más baja del continente. Hemos reducido la pobreza como nunca antes, la pobreza extrema también. Pero yo me sentí en la obligación de terminar lo más importante que le puede pasar a este país, que es el proceso de paz, porque eso no se improvisa.

SEMANA: ¿A qué atribuye esa brecha entre el país de los resultados económicos que la prensa internacional elogia y la realidad de muchos colombianos que protestan?

J. M. S.: Un pobre está resignado a ser pobre. Usted lo saca de la pobreza y él quiere progresar más y se le abren las oportunidades. Esas protestas obedecen a eso que llaman la revolución de las expectativas crecientes. Obvio que la gente quiera más y siempre habrá una diferencia entre la capacidad de un Estado de dar satisfacción a todas esas necesidades y las necesidades mismas. Cuando los niños crecen, les duelen los huesos. Cuando los países crecen con justicia, se genera todo un fenómeno de mayor demanda. Qué bueno que la gente esté aspirando a más, eso es algo que fortalece nuestra democracia.

SEMANA: ¿En un segundo mandato suyo va a atender la reforma educativa? ¿Queda pendiente esa tarea?

J. M. S.: Cuando nos dimos cuenta de que era mejor generar un consenso en torno a una reforma tan importante, iniciamos un proceso que se ha venido dando en estos últimos dos años, que ha avanzado casi de 7 a 10 puntos que han sido acordados. Estamos en este momento fortaleciendo el presupuesto de las universidades públicas como nunca antes. Cerca de 330.000 muchachos ya están beneficiándose de esas becas crédito con cero interés real. Estamos fortaleciendo como nunca antes el Sena y la educación técnica y tecnológica y rompiendo ese cuello de botella que existía entre la educación media y la educación superior. Tenemos previsto para los próximos cuatro años aumentar en 400.000 el número de cupos en las universidades.

SEMANA: ¿Por qué defiende la mermelada?

J. M. S.: Es que antes, las regalías estaban concentradas en pocos departamentos y pocos municipios. Esa reforma histórica lo que hizo fue justicia.Váyase de municipio en municipio y le dirán que nunca habían recibido tantos recursos y nunca habían podido hacer tantos proyectos de beneficio de las comunidades como lo han hecho en este gobierno. Eso ha sido posible porque la economía ha venido creciendo y porque hemos aumentado el recaudo tributario. Si alguien se llega a robar un centavo, también que se pudra en la cárcel.

SEMANA: ¿Se siente usted contento con ese balance del tema de la restitución de tierras?

J. M. S.: Llevamos 360.000 víctimas reparadas en dos años, ¿le parece poco? En restitución de tierras nos tocó inclusive capacitar jueces porque aquí se les había olvidado lo que era la ley agraria. Entonces creamos toda la institucionalidad. Esos fallos se están dando, tienen unos tiempos. El sistema está operando, como todo sistema nuevo hay que ir calibrándolo para que sea cada vez más eficiente y dé mejores resultados. En materia de la seguridad de algunos reclamantes de tierra se creó también en la Policía, inclusive con un general a cargo de eso, para que los reclamantes tuvieran protección. Yo creo que eso va marchando a buen ritmo, como preveíamos que iba a marchar y con los problemas que sabíamos que se iban a presentar.

SEMANA: Tres razones por las cuales los colombianos deberían reelegirlo…

J. M. S.: Experiencia. Capacidad demostrada de dar resultados. Y tercero, tenemos una real oportunidad de lograr esa paz que tanto añora el pueblo colombiano. Imagínese usted lo que sería este país en paz. Desaprovechar esa oportunidad sería el peor error que puede cometer el pueblo colombiano y por eso creo que las definiciones en esta elección están siendo cada vez más claras: entre un salto hacia adelante a la paz y la modernidad o hacia atrás con la guerra y el oscurantismo.

http://www.semana.com/nacion/elecciones-2014/articulo/santos-esta-eleccion-es-entre-la-paz-la-guerra/387985-3

 

Clara López: “La paz no depende de la reelección de Santos”

Contrario a los dicho por los otros candidatos presidenciales, Clara Lopez por el Polo Democrático, asegura que la una renegociación del TLC esta a la orden del día. Dice incluso que es “del interés nacional de Colombia y de los Estados Unidos” pues no le conviene tener como socio “a un país con una economía agraria quebrada”. López se opone a erradicación de cultivos ilícitos asegura que “tiene que ser una sustitución pero dentro de programas de participación con los cultivadores para que los nuevos cultivos puedan prosperar”. Cree en la necesidad de implementar nuevas zonas de Reserva campesina, no piensa que los comandantes guerrilleros vayan a aspirar a la política, le haría cambios a la forma como se esta negociando la paz. Se dice convencida que el presidente- candidato Juan Manuel Santos y su equipo, no están en capacidad de estructurar las reformas que el país necesita para hacer sostenible un proceso de paz” y si es elegida presidente, integraría personas de todas las corrientes de pensamiento pues para Clara Lopez “llego el momento para que en Colombia remen en la misma Dirección”.

Empecemos por los tratados de libre comercio. Queremos saber si usted, si llega a ser elegida presidente asumiría ese costo político y económico de renegociar o demandar el tratado de libre comercio con los Estados Unidos, por ejemplo.

Yo pienso que más que un costo es una necesidad y si logramos renegociar y generar condiciones de protección a nuestro campesinado, a nuestros empresarios agrícolas, con garantías de que no haya una competencia desleal con tanta importación que está echando al traste al campo colombiano, que está disminuyendo la seguridad del pueblo colombiano y la calidad de vida en el campo, más que un costo va a haber un beneficio tanto económico como político para el país.

Desde la realidad, Doctora López ¿Qué cree usted que pueda hacer Colombia, frente a un tratado que se ha ido consolidando según usted en desfavor de los campesinos y los pequeños productores?

Creo que una renegociación de los TLC´s está a la orden del día. Mire, Estados Unidos ha pedido renegociar algunas clausulas del TLC con México y Canadá. Es del interés nacional de Colombia buscar esa renegociación y es del interés de los Estados Unidos también. Ellos no quieren tener aquí unas economías quebradas sino un aparato productivo nacional que pueda darle sostenibilidad a un eventual acuerdo de paz. Entonces, fíjese. Estados Unidos está apoyando el proceso de paz de La Habana. Me parece que oponerse a renegociar un tratado de libre comercio para hacer viable al campo colombiano, no estaría en el concepto incluso de los Estados Unidos.

Quiero pasar al tema de los baldíos. Se ha comprobado que empresas como Río Paila, Cargille, han cometido irregularidades que han sido comprobadas en estos temas ¿Cómo enfrentaría usted, desde la realidad conociendo los lobbies que tienen estas empresas, los recursos que tienen para comprar congresistas…

El tema de los baldíos es un tema demasiado sensible porque son las únicas tierras que quedan de reforma agraria en el país, yo creo que aquí lo que se tiene que buscar es creativamente, una solución muy certera y realista a la necesidad que el campo colombiano tenga dos políticas dentro de una sola. Una política seria, dirigida a los campesinos con poca tierra, a los campesinos pobres, a los campesinos pequeños que tiene una especificidad, que incluye tierra, reforma agraria. Hay otra agricultura, la comercial, que necesita otros apoyos del estado.

Usted me está diciendo entonces que estaría de acuerdo con que se presente sobre el tema de los baldíos, un nuevo proyecto, ya que el otro se archivó, …

Un país no puede avanzar si no tiene un proceso mediante el cual todos los interesados tengan voz en el diseño de la política. No es solamente llevar al congreso leyes. Ese ha sido el gran error de este y de todos los gobiernos que piensan con que aprobar una ley hacen milagros y se les olvida que ni ejecutan la ley, ni la ley escrita refleja la realidad del país.

Doctora López, hay una pregunta, un tema, que uno se imaginaría que usted iba a llevar a su agenda de una forma más decidida. Es el tema de la mujer en el campo. No han hablado, ni usted ni muchos de los otros candidatos, sobre el tema específico de la mujer rural ¿Por qué?

Es que el tema de la mujer no debe ser un capítulo aparte. Es un tema que debe estar presente en todas las políticas públicas. La especificidad. Entonces, usted en materia de políticas públicas tiene que tener especificidad de mujer y género, pues obvio, en la política agraria también. ¿Nosotros que hemos planteado ahí? Ahí hay un tema de fondo que es el de la propiedad. Si usted va a repartir títulos agrarios…

No les titulan a las mujeres…

Tienen que titularle a las mujeres. En segundo lugar usted tiene que generar unas condiciones de participación amplia. Entonces, tenemos que tener una política pero firme y seria de reducción de violencia de toda índole contra la mujer. Tenemos que tener una política firme y seria para eliminar la discriminación. En el campo el tema de la propiedad de tierra es fundamental, vamos a titularle a las mujeres.

¿Sustitución o erradicación de cultivos?

Erradicación no. Tiene que ser una sustitución sí, pero dentro de programas de participación con los cultivadores para que los nuevos cultivos puedan prosperar, esto de voluntarismo hasta en la sustitución de cultivos tiene que acabarse, esto es un proceso que se tiene que adelantar con la gente, de la mano de la gente y con el apoyo del estado.

Doctora López, las zonas de reserva campesina, usted las mencionó ¿Qué pasaría dentro de su mandato con estas zonas de reserva campesina que aun no han sido implementadas?

Nosotros sí pensamos que se tienen implementar las zonas de reserva campesina, desde luego, dentro de lo que dije al comienzo de un proceso de formulación de política pública y aprobación, previa discusión en el seno yo diría que de un… Nosotros lo hemos planteado como una gran comisión de concertación y de diálogo social dentro de la cual tenemos que tener las perspectivas de los distintos sectores que tienen un interés en el agro o en la industria. Cada uno en su especificidad para sacar adelante estas políticas. Yo no percibo el ejercicio de gobierno imponiendo. Yo lo percibo generando, a través del diálogo y de la discusión, concesos.

Usted mencionaba el proceso de paz. Dígame muy rápidamente, ¿Sí o no está usted de acuerdo con el proceso de paz, tal y cómo se está llevando en La Habana?

Sí pero yo le introduciría una serie de modificaciones que creo que lo mejorarían.

Pero yo lo pregunto es porque la hemos visto a usted en un dilema que no debe ser fácil. Es apoyando el proceso de paz de una manera muy decidida, pero siendo muy dura y muy crítica con Juan Manuel Santos…

Es que yo estoy convencida de que la paz no pasa por la reelección del Presidente Juan Manuel Santos. Todo lo contrario, ellos no están en capacidad de estructurar las reformas que el país necesita para hacer sostenible un proceso de paz y nosotros si estamos convencidos que uno puede hacer un proceso de paz montando en el barco a todo el país, que es lo que no ha hecho Juan Manuel Santos que convirtió una política de estado en una bandera partidista de reelección y ese ha sido su más grave error. Eso es lo que tiene en peligro el proceso de paz, no que nosotros no estemos con Juan Manuel Santos ni mucho menos, es que él ha querido apropiarse a título de bandera de reelección de lo que tiene que ser una política de estado Y yo le quiero decir que yo de Presidenta de la República, negociando con Óscar Iván Zuluaga, llegamos a acuerdos sobre el proceso de paz. Esto es un tema que lo han querido volver electoral y lo que es, es una necesidad estratégica del país de la cual estoy segura que podemos llegar a acuerdos con todos los interesados.

Pero hablemos desde la real política, usted ha dicho que no cree en las encuestas…

Claro que no creo en las encuestas porque es que las encuestas depende de cómo las hagan.

En segunda vuelta, aparecen en ocasiones el señor Peñalosa y en una que otra encuesta el señor Zuluaga y el Presidente…

¡Y en una que otra encuesta Clara López! También la debes mencionar, una que mencionó el director de La República que no salió jamás publicada.

¿Cuál fue esa encuesta?

Una encuesta que él anunció en Hora Veinte en la que yo tenía el diecinueve por ciento de la intención de voto y estaba de segundas en la preferencia electoral.

Bueno, pero entonces supongamos que a la segunda vuelta pasan, como cree mucha gente, el señor Zuluaga y el señor Juan Manuel Santos ¿Qué harán Ustedes?

En Panamá acaba de suceder una elección. Las encuestas no mencionaban como opción presidencial a quien ganó las elecciones, por una razón muy sencilla. Aquí los medios de comunicación y todos los periodistas quieren hacer parecer que las encuestas predicen los resultados electorales. Cualquier encuestador le dice a usted que eso no es cierto.

¿Qué está pasando con la izquierda? ¿Por qué no llegaron más unidos, con más fuerza? ¿Porqué perdieron esta oportunidad histórica?

Toda la izquierda está unida detrás de mi nombre. Hay sectores que la gente percibía de izquierda que han tomado otros caminos, pero toda la izquierda está en nuestro proyecto y no solamente la izquierda. A la gente la quieren encajonar. Yo quiero decirle que hay un amplísimo sector, sectores liberales que nos están apoyando y muérase, conservadores también. Yo no sé por qué aquí está todo el mundo como erizado y asustado, nosotros somos una izquierda responsable, representamos posiciones incluso de la social democracia que también representamos.

Hay gente que le daría miedo su candidatura porque no sabría cual sería el trato y la justicia que se le aplicaría a los comandantes guerrilleros que están en La Habana o que están en la selva aun disparando, en ocasiones, contra poblaciones civiles ¿Cuál es su posición?

Bueno, le quiero decir que usted misma usa la palabra miedo en su pregunta. Eso genera miedo. Yo quiero decirle que en mi presidencia vamos a tener un respeto absoluto a la constitución y el marco jurídico para la paz, que ya está aprobado y que hace parte de nuestra constitución, prevé una justicia transicional. Eso no es una propuesta de ningún candidato, eso es algo que ya prevé nuestra constitución y yo estoy totalmente de acuerdo.

Es decir, usted ve a Iván Márquez, a Timochenco, a Pablo Catatumbo, sentados en el congreso antes de pagar cárcel?

Yo creo que ellos no van a aspirar al Congreso de La República.

¿Y si lo hicieran?

Bueno, hay que ver. Es que de eso se tratan las negociaciones. En El Salvador, por ejemplo, ninguno de los jefes guerrilleros aspiró a ningún cargo público durante veinte años. Es que aquí todo es blanco y negro, y resulta que la vida no es así. La realidad tiene muchos tonos de gris que son en los cuales tiene que moverse una sociedad para poder salir adelante.

Doctora López ¿Usted cree que para que el pueblo refrende lo que sea que se esté negociando en La Habana, debe haber una constituyente o un referendo?

Cualquiera de esos dos mecanismos puede funcionar. El que nos pongamos de acuerdo todos los colombianos. Le vuelvo a repetir, esto no es de imposición. Esto es de consensuar una salida política negociada al conflicto armado y las reformas estructurales que el pueblo colombiano tiene que sacar adelante para que la paz sea sostenible en Colombia.

Hay uno de los temas que están, como dicen los negociadores, tanto de las FARC como del gobierno, en el congelador, ellos hablan de un “freezer”. Es el tema de las concesiones mineras y gasíferas de Colombia. Hay quienes dicen que eso no ha podido avanzar en La Habana porque el país ya está entregado a potencias o a economías extranjeras. ¿Cómo va usted a revertir eso?

Tenemos que adecuar toda la explotación minera y eso lo hemos dicho a lo largo de la campaña que hemos dicho “minería sí, pero no así”. Uno tiene que respetar los derechos de las comunidades, los de la naturaleza y los de todos los colombianos que pagan impuestos.

Doctora Clara López, perdóneme pero con esto voy a terminar. Yo me uno a los colombianos que dicen “Es que yo ya no le creo nada a los políticos” ¿Por qué hay que creerle a usted?

Hombre, porque no todos los políticos son iguales.

Pero el país, para muchos, no va mejor que antes.

Pero cómo va a ir mejor que antes si aquí solo ha gobernado la misma clase política con los mismos intereses que en muchos casos han apartado su proyecto de vida personal del futuro del país. Entonces nosotros hemos venido de toda una vida en una lucha por cambiar el modelo de desarrollo, por limpiar la política, una lucha que nos ha llevado al exilio, que nos ha generado enormes costos porque aquí yo no hago alarde, pero también soy víctima de la violencia en este país y hemos tenido que pagar muy caro toda esta intolerancia a la que han sometido los políticos tradicionales a Colombia. Nosotros somos de otra especie, nosotros tenemos la voluntad política y la autoridad moral para decirlo.

Muchísimas gracias Doctora Clara López, también Colombia tiene unos sectores y una derecha fuerte que se oponen, pero son muchos los colombianos que esperan también ver una opción. Muchísimas gracias.

Pero discúlpeme, no se puede decir que a la derecha la vamos a excluir de los procesos de los diálogos. Es fundamental que todos aprendamos a remar en la misma dirección.

Muchas gracias.

http://www.las2orillas.co/la-paz-no-depende-de-la-reeleccion-de-santos-clara-lopez/