Esta es Colombia, usted decide cómo estará en 4 años por Sergio A. Naranjo M.

Una mirada al país en lo económico, social y político. Una herramienta para votar a conciencia en las presidenciales del próximo 25 de mayo o en la segunda vuelta de junio.

El 25 de mayo o máximo el 15 de junio, los colombianos elegirán Presidente de la República. En la baraja aparecen cuatro opciones de cambio y una quinta carta de continuidad con el actual Primer Mandatario. Cifras económicas, balances sociales, encuestas, proyectos, megaproyectos, reformas constitucionales dan cuenta del país que tenemos y que usted podría transformar o mantener si vota a conciencia.

Se trata de una fotografía de lo que es y no es Colombia, con énfasis en Antioquia, para tener en cuenta antes de votar, ya que la decisión de quién esté de “jefe” por cuatro años, definirá el rumbo de esta lluvia de cifras.

La primera de las categorías que se presenta en el gráfico es la social, la que tiene que ver con la situación en salud, educación, vivienda, pobreza y demás indicadores del panorama que afecta de manera más directa y diaria a cada uno de los más de 46 millones de colombianos.

También está la mirada a la seguridad, al efecto que en el territorio tienen temas como los cultivos ilícitos y las bandas criminales. El comercio exterior y la economía están después, a través de las cifras de importaciones y exportaciones; así como la presentación de servicios públicos en los hogares, en los más de 13 millones que hay hoy en el país. Allí entra el tema de las regalías, de esos recursos que por explotación de los recursos naturales el Estado le debe dar a cada departamento, a cada municipio.

Las variables analizadas son la base para la toma de decisiones en las presidenciales. Conocer los aciertos y desaciertos de Colombia y confrontándolos con las propuestas de los candidatos en contienda se puede tener claridad sobre cuál sería la mejor opción para el futuro del país y el suyo propio.

El optimismo es un tema transversal cuando se ven estas fotografías de Colombia, pues se espera que en cuatro años, al hacerse el mismo ejercicio, todo lo bueno suba y lo malo baje. Así que échele un vistazo al gráfico, pensando en lo que propone su candidato y en lo que espera que Colombia sea en el 2018.

ANÁLISIS
La paz: estrategia simplista de campaña
IVÁN GARZÓN VALLEJO
Director Ciencias Políticas, Univesidad de la Sabana

La posibilidad de la paz con las guerrillas ha sido un tema recurrente a lo largo de las campañas presidenciales de los últimos años. En 1998, era lógico que así fuese porque las Farc estaban en su apogeo militar. Pero el hecho de que lo siga siendo hoy en día es muestra del agotamiento discursivo de la “prosperidad” y de las “locomotoras” del Gobierno del presidente Juan Manuel Santos.

Por ello es que han puesto en el centro de la agenda un problema real, pero que hoy es, en parte, una ilusión. Por un lado, porque no existe certeza de que lleguemos pronto a buen puerto (ni en la negociación, ni en la refrendación) si se tiene en cuenta el tiempo que se han tomado los negociadores y la guerrilla en acordar los dos primeros puntos.

Entonces, con el transcurrir de los eventos, podríamos arriesgarnos a concluir que la negociación tomará otros tres años más, y ¿tiene sentido centrar la política interna en un asunto que se resolverá en La Habana, Cuba?

Lo anterior, también explica el techo al que ha llegado en las encuestas la intención de voto por el presidente candidato, que está asociado, precisamente, a la limitación que tiene el tema de la paz para movilizar a los votantes más que los problemas cotidianos que millones de colombianos deben enfrentar al esperar horas en urgencias, enviar decenas hojas de vida o caminar temiendo ser asesinados por robarles el celular.

Pero en últimas, cuando se entran a analizar los temas que han sido prioritarios durante estas campañas políticas, se puede notar la falta de creatividad de la clase política, un gran y repetido oportunismo electoral, una brecha entre el país político y el país nacional. Se trata de estrategias bastante simplistas y maniqueas, de ahí que la posibilidad de la paz siga teniendo tanta relevancia en esta contienda electoral y que los problemas reales y urgentes pasen a un segundo plano.