Jorge Herrera, presidente de la organización ecuatoriana: “La Conaie no dialogará con el Gobierno”

¿El hecho de que haya habido cuatro candidatos para la Presidencia de la Conaie evidencia las fisuras al interior del movimiento indígena? 

Tenemos que dejar en claro que en ningún instante hubo fisuras. Más bien hubo participación de las federaciones y de las regionales. Hubo cuatro candidatos, pero el compañero Rómulo Acacho levantó su candidatura para apoyar la mía. Yo tuve más apoyo y después ellos (Mónica Cuji y Olindo Nastacuaz) han manifestado una aceptación de los resultados frente al público. Nos hemos comprometido, nos hemos dado un abrazo de unidad, de fraternidad y de energía.

¿Qué beneficio de inventario saca usted de las críticas que hubo al interior del movimiento antes de las elecciones? 

Nos queda una lección y el objetivo de superar estas cosas. Esa es nuestra tarea. Hay que trabajar sobre todo en la Costa que, para tener un presidente debe demostrar su unidad y su trabajo. No les descartamos el derecho, pero en la Costa todavía hay que fortalecer. En este período podemos trabajar con ellos y el siguiente en la Amazonía. Nos han dicho que para el próximo período le toca la Presidencia a esa región. Esta vez, antes del Congreso de Ambato, hemos hablado con las tres regionales para que no se vaya pensando en cuestiones de turno sino que, en el estado actual de la Conaie, se busque la unidad. Por eso planteamos que los candidatos de las regionales no se vayan a resentir y acepten los resultados. Eso fue un acuerdo previo; en consecuencia, no hay ninguna fisura.

¿Con esa reunión previa se buscó evitar problemas como los suscitados en la anterior elección entre los candidatos Humberto Cholango y Auqui Tituaña? 

Sí. Habíamos tomado como un punto de referencia que, en los tiempos del compañero Humberto Cholango, esas cosas afectaron su administración. No había esa armonía de poder plantear una propuesta conjunta. Por eso, antes del congreso, nosotros tuvimos diálogos y acuerdos para que, obviamente, con derecho participen pero que aceptemos con madurez los resultados. Eso se hizo y se demostró públicamente.

Entonces la Conaie no está tan unida como usted afirma…

Digamos que todavía hay debilidades en el movimiento. No podemos decir que hay fuerza, que estamos bien firmes y ese es nuestro reto. Vamos a trabajar para unificar fuerzas en las tres regionales.

¿Cuál es su plan de Gobierno?, ¿a qué temas dará prioridad? 

Una de las actividades prioritarias es unificar esfuerzos con los sectores sociales organizados y no organizados, tanto a nivel urbano como rural. Sabemos que en las grandes ciudades como Quito, Guayaquil y Cuenca están concentrados muchos amigos, hermanos y familiares migrantes con los que es necesario conformar alianzas estratégicas que estén planteadas en el marco del proyecto político de la Conaie. También vamos a visitar a las personas que están detenidas por procesos implementados por el Gobierno, a las que se les ha dicho que son terroristas, entre otras cosas. Los vamos a conocer de cerca. El lunes (hoy) vamos a visitar Íntag y la siguiente semana iremos a Sarayaku para conocer ese tema y que se llegue a una solución. Vamos a mantener históricamente una independencia política desde la organización, no podemos decir otra cosa.

En Sarayaku, la nueva dirigencia ha dicho que el caso de Cléver Jiménez, Fernando Villavicencio y Carlos Figueroa terminó porque ellos no están en ese territorio. ¿Cuáles es su postura? 

Es necesario que como autoridades lleguemos al lugar y conversemos con ellos para saber qué ha pasado y cuáles serían los pasos que habría que tomar. Por historia, los territorios tienen su forma de gobernar y de tomar sus resoluciones. En base a eso deberíamos emitir un criterio. Si con este cambio de directiva el problema está solucionado habría que considerar cuál es el siguiente paso.

La Ley de Aguas está a punto de llegar al Pleno de la Asamblea, luego de un proceso de socialización con organizaciones indígenas y campesinas. ¿Cuáles son los pedidos concretos que hace la nueva dirigencia de la Conaie respecto de este tema? 

La Ley de Aguas está en los planes prioritarios o de emergencia que tendremos que tratar. Sabemos que ya terminó la última audiencia nacional por el tema de la consulta prelegislativa y en la Asamblea Nacional se ha planteado que esta audiencia sea vinculante. Hay que tomar en cuenta que la consulta no fue vinculante y ahora queremos garantizar que la forma de actuar en la aprobación de la ley sí lo sea. Queremos ver que los asambleístas cumplan su obligación moral de hacer las cosas en términos que beneficien a los ciudadanos. Sobre todo en este caso que se trata del agua, que es un elemento de vida y que además sirve para mejorar el campo. Ahí también estaríamos hablando del Buen Vivir. Lo que se ha dicho también es que se debe hacer constar la desprivatización del agua porque no hay agua que esté libre. De inicio nos hicieron creer que no iban a privatizar el agua, pero ahora no existe el agua para privatizar, porque todo está privatizado ya. Lo que hay que hacer es desprivatizar y redistribuir el agua priorizando a los sectores de la agricultura.

Sin embargo, uno de los puntos de acuerdo alcanzado por de la Conaie en su V Congreso en Ambato fue hacer una movilización, no solo por el agua, sino por la Ley de Tierras. ¿Hay una agenda planificada en ese sentido?

Las organizaciones están movilizadas en los territorios y las comunidades. Están expectantes a lo que se decida y de los acuerdos y consensos a los que se llegue a nivel interno. La movilización no solo significa venir a Quito o estar solo en las carreteras sino que, bajo un objetivo concreto. la gente salga de sus territorios. En el caso de la Amazonía por ejemplo, la gente debe salir dos días antes de sus organizaciones. Las bases ya se han reunido y están evaluando los procesos. Cuando sea el momento oportuno se tomará una decisión que, en última instancia, le pertenece a las bases. Por ahora no hay hora ni fecha, pero estos temas y otros en concreto harán que sea necesario que seamos escuchados.

La Conaie también llamó a la desobediencia colectiva por la aprobación del decreto 16 ¿Cómo se concretará esa desobediencia? ¿Qué acciones emprenderán para reclamar por las organizaciones que fueron cerradas?

La intención de fondo de ese decreto es desestructurar organizaciones que han venido trabajando desde hace tiempo. Es por eso que no solo analizamos el contenido de la Ley de Aguas. La movilización no será solo por un tema puntual. Eso es lo que se analiza en las bases a nivel interno.

La Conaie, en sus resoluciones, rechaza las políticas de cambio de matriz productiva que promueve el Gobierno. ¿Cuáles son las alternativas que plantean? 

El tema de la matriz productiva no ha sido socializado en las comunidades, es un tema nuevo. A pesar de que nosotros como dirigentes podemos emitir un criterio, en las comunidades hay que trabajar sobre ese tema para tratar estos contenidos. Por ejemplo, el cambio de las cocinas de gas. El pueblo es el que debe expresar su conformidad o inconformidad con respecto a estas políticas de cambio y no solo la dirigencia.

La Conaie habló de una deuda con respecto a la Ley Intercultural Bilingüe. ¿Cuál es su propuesta? 

A futuro haremos una agenda que, al final, se conforme como un paquete de todas las leyes y se pueda tomar una decisión. Estamos a la expectativa.

¿Qué canales de diálogo abrirán con el Gobierno? ¿Quiénes serían los interlocutores y bajo qué ejes dialogarían? 

El tema del diálogo es un término que se viene escuchando desde hace algún tiempo… Se dialoga, no se dialoga y, hasta cierto punto, nos tienen medio asustados con eso. Creo que hay que resolver problemas de fondo y no se puede dar prioridad a ese tema. En el marco de la Constitución hay derechos y el Gobierno tiene que responder a las necesidades de la población, las políticas de Estado tienen que ir alineadas a responder ese tipo de necesidades. Hay una resolución del V Congreso de la Conaie que dice que no se dialoga y yo soy respetuoso de ese documento. Vamos a debatir en otras instancias que serán grandes asambleas. Ahí se puede ver un mecanismo mediante un trabajo de debate interno o un trabajo en las federaciones y la toma de decisiones. El diálogo es un tema que se analizará con las bases del movimiento.

Entonces, ¿hasta qué punto sería pertinente la resistencia?

Vamos a convocar a una segunda instancia que sería el Consejo de Gobierno. Si no, en una asamblea se canalizarán de mejor manera las resoluciones del congreso. Hay que establecer la metodologías en las bases y fortalecer las estructuras que esperan nuestras visitas y convocatorias. Lo que apostamos es que el Consejo de Gobierno distribuya el trabajo y que trabajemos en las bases. No es solo que el presidente debe ir a las comunidades sino que todo el equipo debe trabajar en eso.

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