Minustah, 10 años: organizaciones de la región en campaña por su retiro

¡Basta!: 10 años de ocupación contra el Pueblo de Haití

LLAMADO A MOVILIZARNOS

1 de junio – 15 de octubre 2014

La MINUSTAH no es una misión humanitaria. Es una ocupación militar instalada en Haití el 1° de junio de 2004, por decisión del Consejo de Seguridad, después de que EE.UU. consumara el primer golpe de estado de este nuevo milenio contra un gobierno en nuestra América, elegido constitucionalmente.

Bajo el pretexto de estabilizar al país, el objetivo verdadero de la MINUSTAH es evitar que el pueblo haitiano ejerza su soberanía y autodeterminación. Sirve además para ensayar nuevas formas de intervención imperialista y control social, como las que luego se han aplicado con los golpes de estado contra Honduras y Paraguay, por ejemplo, o en las favelas y contra las manifestaciones en Brasil.

¿El resultado en Haití? Después de 10 años de ocupación, el país se encuentra en una situación de grave crisis política e institucional, con una clara regresión democrática, la represión violenta y sistemática de las manifestaciones populares y ataques a dirigentes de la oposición. La MINUSTAH además sostiene una manipulación grosera de los procesos electorales e institucionales y la entrada libre de capitales transnacionales para controlar espacios estratégicos de la economía, incluyendo la mega minería, el turismo de lujo, la maquila y la agroindustria exportadora.

EE.UU., Francia y Canadá dirigen la inteligencia y planificación estratégica de la MINUSTAH. Lo único novedoso – y lo más inaceptable – es que dejaron a Brasil la comandancia de las tropas que provienen mayormente de nuestra misma América: Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, Perú, Guatemala, Bolivia, Ecuador, Paraguay, El Salvador y Honduras.

10 años de ocupación ¡Basta!

Hoy resulta más que evidente que la ocupación político-militar de Haití no es ni puede ser la vía para generar una estabilidad ni una institucionalidad basada en los derechos y el bien vivir del pueblo haitiano. El Senado de Haití ha pedido dos veces el retiro de las tropas. Encuestas recientes señalan que el 89% de la población rechaza la presencia de la MINUSTAH y la ola de movilizaciones masivas, que ha seguido creciendo desde octubre 2013 exigiendo la renuncia del presidente, reclama siempre y con fuerza el fin de la ocupación.

Las organizaciones populares haitianas denuncian la acción de la MINUSTAH al reprimir las protestas sociales. Denuncian que las tropas han violado a mujeres y jóvenes, usurpado escuelas y otros recursos que necesitan la población, contaminado el agua e introducido la epidemia de cólera que hasta fines de abril habría matado a 8556 personas y enfermado a otras 702.000. Los recursos disponibles para la lucha contra el cólera permitirán atender a solamente 8% de las 45.000 personas que se proyectan se enfermarán durante este año.

La MINUSTAH opera además con una impunidad aberrante, asegurada por las propias NN.UU. y la intervención de siempre, dirigida por el gobierno de EE.UU., para controlar los tan mentados procesos electorales. El representante de la OEA en Haití ha denunciado públicamente el manipuleo atroz de las últimas elecciones, a fin de asegurar para Washington un presidente dócil a sus intereses y que se ha encargado de rehabilitar a las fuerzas políticas y paramilitares cercanas a la clientela del duvalierismo.

No obstante, a fines de marzo se reunió el Consejo de Seguridad en Nueva York para iniciar consideración de cómo prolongar la ocupación. ¡La MINUSTAH debe finalizar ya, rindiendo cuentas ante la justicia y reparando al pueblo de Haití los crímenes cometidos.

Por lo anterior, llamamos a los pueblos de nuestra América y del mundo entero, a nuestros movimientos y organizaciones populares, a unirnos en una gran campaña.

Llamamos a movilizar por el retiro inmediato de todas las tropas que ocupan a Haití y el fin de la MINUSTAH. El pueblo haitiano no precisa tropas sino nuestra solidaridad.

Llamamos a movilizar para poner fin a la impunidad de esas tropas, reclamando a NN.UU. que reconozca su responsabilidad por los crímenes cometidos, que haya justicia y la reparación de las víctimas, sus familiares y comunidades.

Llamamos a movilizar en apoyo solidario al pueblo haitiano en su lucha persistente por ejercer su soberanía y autodeterminación: el primer pueblo del mundo en poner fin a la esclavitud y declarar los derechos universales de todo hombre y mujer; el primer pueblo de nuestra América en independizarse del yugo colonial y ofrecer su apoyo a otras luchas emancipatorias.

Llamamos a movilizar una verdadera campaña de sensibilización y acción solidaria entre el 1er de junio y el 15 de octubre – fecha en la cual el Consejo de Seguridad votará nuevamente la continuidad, o no, de la MINUSTAH. En cada uno de nuestros países y frente a los principales espacios de integración regional, Haití precisa que se oiga nuestra voz:

Primeras convocantes a nivel regional/nacional:

Jubileo Sur/Américas JS/A

School of the Americas Watch SOAW

Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo PIDHDD

Plataforma de Acción por un Desarrollo Alternativa PAPDA – Haití

Plataforma de Organizaciones de Derechos Humanos POHDH – Haití

Diálogo 2000-Jubileo Sur Argentina

Central de Trabajadores Argentina-CTA Capital

Unidad Popular, Argentina

Servicio Paz y Justicia SERPAJ – Argentina

Articulación de Movimientos Sociales hacia el ALBA – Capítulo Argentino

Movimiento por la Unidad Latinoamericana y el Cambio Social (MULCS) – Argentina

Resumen Latinoamericano – Argentina-Cuba-Venezuela

Rede Jubileu Sul Brasil

CSP Conlutas, Brasil

PACS Brasil

http://www.aporrea.org/internacionales/n251649.html

 

Haïti : L’Amérique latine dit “basta la Minustah” !

Une quinzaine d’organisations latino-américaines, qui doit être rejointe par d’autres, lance une campagne de mobilisation entre le 1er juin et le 15 octobre 2014 pour exiger le retrait immédiat des soldats onusiens en Haïti à l’issue de « 10 années d’occupation ».

A la suite de la chute du président Jean-Bertrand Aristide le 29 février 2004 (qualifiée de “coup d’État”), la Mission des nations unies pour la stabilisation en Haïti (Minustah) a été installée en « occupation militaire d’Haïti » dans l’intérêt des puissances occidentales dont les Etats-Unis, la France et le Canada.

L’appel à la mobilisation est lancé aussi pour « mettre fin à l’impunité des troupes » et « exiger que l’Onu reconnaisse sa responsabilité dans les crimes commis pour que les victimes trouvent justice et réparation ».

« Le peuple haïtien ne mérite pas des troupes mais de notre solidarité », écrivent les organisations initiatrices de ce mouvement dont la Plateforme interaméricaine des droits humains, démocratie et développement (Pidhdd), la Centrale des travailleurs argentins (Cta).

Des structures haïtiennes telles la Plateforme haïtienne de plaidoyer pour un développement alternatif (Papda) et la Plateforme des organisations haïtiennes des droits humains (Pohdh) participent à cet appel à « l’Amérique et au monde entier, aux mouvements et organisations populaires à s’unir dans le cadre de cette grande campagne » pour mettre fin à la Minustah en Haïti.

« Dans chacun de nos pays et dans les principaux espaces d’intégration régionale, Haïti doit entendre notre voix », martèlent les organisateurs.

Ce n’est pas à cette quinzaine d’organisations de pays d’Amérique latine qu’on fera croire que la Minustah est une mission humanitaire.

« Sous le prétexte de stabiliser le pays, l’objectif véritable de la Minustah est d’éviter que le peuple haïtien exerce sa souveraineté nationale et son droit à l’autodétermination. Elle sert de plus à essayer de nouvelles formes d’impérialisme et de contrôle social (…) », affirment les entités.

Situation de grave crise politique et institutionnelle accompagnée d’une nette régression de la démocratie, répression violente et systématique des manifestations populaires, attaques contre les dirigeants de l’opposition, soutien à la manipulation grossière des processus électoraux et institutionnels et la libre entrée des capitaux transnationaux pour contrôler les espaces stratégiques de l’économie sont les résultats de ces 10 ans d’« occupation ».

A ce bilan négatif de la Minustah, les organisations rajoutent l’épidémie du choléra introduite en Haïti – selon plusieurs études – par les casques bleus népalais et qui a couté la vie à plus de 8 mille Haïtiennes et Haïtiens.

http://www.alterpresse.org/spip.php?article16512#.U4b-imJ5Ml8