Las señales del nuevo gobierno de Costa Rica – Por Juan Ramón Rojas

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Es natural que la popularidad del presidente Luis Guillermo Solís haya aumentado después del 6 de abril cuando arrasó, con más de un millón trescientos mil votos, en la segunda ronda electoral ante Johnny Araya

Las señales que ha dado en estos días han sido prometedoras y dan confianza. En cada comparecencia pública ha ratificado las virtudes con las que cautivó, a un electoral desencantado, con la promesa de un cambio en la forma de gobernar. Los electores han apostado a ese cambio, aún sin tener muy claro hacia dónde nos conducirá.

En estas semanas, Solís Rivera ha dado las primeras señales de esa nueva manera de  gobernar, más cercana a la sociedad, que prometió. Ha buscado estrechar relaciones con los diversos grupos sociales y ha mostrado pericia y conocimiento al momento de escoger su gabinete, que lo hizo en tres entregas, la última este pasado lunes.

Escoger los  hombres y las mujeres que le acompañarán en la compleja tarea de gobernar debe ser una de las primeras buenas señales que debe ofrecer a los costarricenses, hayan votado por él o no.

En su gabinete encontramos una combinación de mujeres y hombres, muchos jóvenes, muchos académicos y técnicos no amañados con el quehacer político del pasado que rechazó el electorado en los comicios al elegir una figura emergente, si bien no ajena a la política. Unos pocos conocidos y la gran mayoría desconocidos en la Administración Pública. Sin duda es una propuesta audaz y original, que promete. Le corresponde al nuevo presidente hacer las labores de malabarista para coordinar y conducir hacia las metas que quiere en el futuro gobierno. Nada fácil en un país díscolo, con una opinión pública muy activa y alerta.

No debemos extrañarnos tampoco que su popularidad se erosione con el paso de los meses. Gobernar no es un concurso de simpatía. Debe gobernar en tiempos difíciles, con muchas expectativas sociales, las finanzas en situación precaria y muchas cosas que corregir y mejorar, pero todo parece indicar que hay abundante talento humano y seriedad para sacar adelante la tarea. Hay gente nueva con deseos de poner al servicio del país su energía y su conocimiento. Hay esperanzas de que vendrán tiempos mejores para seguir creyendo en la buena decisión del electorado.

Más empleo, más producción, más equidad, reducir los índices de pobreza y de pobreza extrema, mejorar la infraestructura, rescatar a la Caja Costarricense de Seguro Social, mejores servicios y más transparencia en el manejo de los recursos públicos, son algunos de los desafíos más inmediatos. También la estabilidad macroeconómica, difícil ante el abultado déficit fiscal que le resta posibilidad de maniobra. Pero son muchas más. Otros problemas irán surgiendo con el paso de las semanas o los meses.

El país goza de fortalezas y debilidades. Se trata de construir sobre las fortalezas, sobre las bases que hemos heredado de nuestro pasado remoto y reciente. Se trata de superar debilidades que hemos venido arrastrando de manera crónica para crear una sociedad con una mejor calidad de vida para todos.

http://www.informa-tico.com/7-05-2014/senales-del-nuevo-gobierno