Palpitando el balotaje, Gobierno y Farc comienzan nuevo punto en la agenda de diálogos

Víctimas, centro del proceso de paz que se reanuda en La Habana

Las delegaciones del Gobierno y las Farc iniciarán el martes en Cuba los diálogos relacionados con las víctimas del conflicto armado como parte de las negociaciones de paz, proceso que está en el centro del debate para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

El equipo de negociadores del Gobierno tiene previsto viajar en la tarde de este lunes a La Habana y reunirse el martes con los representantes de la guerrilla, poco más de dos semanas después de haber anunciado un acuerdo sobre el tercer punto tratado, el de drogas y cultivos ilícitos, que se suma al de tierras y participación política.

Esta reunión no tendrá, sin embargo, el carácter de ciclo de negociación propiamente dicho porque lo que se discutirá es la metodología que se usará para abordar el tema de víctimas, el más sensible de los seis que componen la agenda de negociación, según fuentes oficiales.

Las negociaciones de este punto, que tienen como fin resarcir a quienes han sufrido la violencia del conflicto armado, se harán sobre dos pilares: Derechos humanos de las víctimas y verdad.

La verdad como punto de partida para la reconciliación es un reclamo constante de todos aquellos que de alguna u otra manera han sido lacerados por medio siglo de conflicto armado, cuyas víctimas se cuentan por millones.

El informe “Basta ya. Colombia: Memorias de guerra y dignidad”, publicado el año pasado por el Centro Nacional de Memoria Histórica, documentó cerca de seis millones de víctimas en el país, de las cuales la mayoría, 5,71 millones, corresponden a casos de desplazamiento forzado.

Pero también están registrados 220.000 asesinatos, 25.007 desaparecidos y 27.023 secuestros, además de otros episodios de violencia como masacres, ataques sexuales y reclutamiento forzado.

En el punto de víctimas, es de esperar que las Farc insistan en su propuesta de creación de una Comisión de la Verdad, planteada en agosto pasado y con la cual el Gobierno está de acuerdo pero una vez se haya firmado la paz, no antes, para evitar que cause interferencia con las negociaciones que además tienen pendientes los puntos de fin del conflicto y refrendación de lo pactado.

En las Mesas Regionales de Paz realizadas el año pasado por el Congreso colombiano con el apoyo de la ONU, las víctimas pudieron expresar su visión del conflicto y recogieron más de 4.000 propuestas que fueron enviadas a los negociadores en La Habana.

Antes de que se iniciaran los diálogos en la capital cubana, en noviembre de 2012, el Gobierno dio un primer paso en este asunto con la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, sancionada por el presidente Juan Manuel Santos en julio de 2011 y en vigor desde enero de 2012.

Dicha ley reconoce y compensa con medidas administrativas, sociales, judiciales y económicas, individuales y colectivas, a quienes hayan sido víctimas del conflicto armado desde el 1 de enero de 1985.

Las Farc, por su parte, admitieron en agosto pasado por primera vez que tienen parte de responsabilidad en las víctimas causadas por el conflicto, que atribuyeron al hecho de que “el enemigo nunca fue ni ha sido fácil; no se sujetó a normas de combate”, según una declaración leída en Cuba por el líder guerrillero “Pablo Catatumbo”, alias de Jorge Torres Victoria.

La reanudación del proceso en La Habana ocurre en medio de la campaña para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales colombianas, en las cuales la paz está en el centro del debate y será el fiel de la balanza el próximo 15 de junio.

El presidente Santos, que ha hecho de la paz el centro de su Gobierno y de su campaña a la reelección, insiste en que ese día los colombianos votarán no solo para elegir presidente sino también por la paz o por la guerra.

En su discurso, la guerra es la opción que representa su rival, Óscar Iván Zuluaga, del movimiento uribista Centro Democrático, quien ha cuestionado duramente el proceso y llegó a amenazar con suspenderlo provisionalmente si llega a la Presidencia en caso de que las Farc no acepten nuevas y más duras condiciones para dialogar.

La semana pasada, después de recibir el apoyo de la excandidata conservadora Marta Lucía Ramírez, Zuluaga aceptó moderar su postura y continuar con el proceso, lo que le ha costado críticas de Santos, que lo acusó de hacer “una movida electorera” para no perder los votos de los colombianos partidarios de una paz negociada.

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