“Fondos buitre”, qué hay detrás de este fenómeno – Por Esteban Rafaele

Paul Singer es un republicano entusiasta. Aportó miles de dólares para las campañas presidenciales de George W. Bush y Mitt Romney, otros tantos para el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, y más dinero para varios congresistas. Pero también puso mucha plata para legalizar el matrimonio igualitario en ese país. A Kenneth Dart las crónicas lo pintan como un escrupuloso que no tuvo pruritos en pelearse con su familia por dinero ni en renunciar a la ciudadanía estadounidense para pagar menos impuestos. Singer y Dart parecerían tener sólo dos cosas en común: la condición de millonario y los miles de millones de dólares en bonos argentinos en default, que compraron para exigirlos en la Justicia. Son los dueños de los fondos “buitre” que desvelan al Gobierno con acciones judiciales, embargos y un sostenido poder de lobby.

Los fondos buitre no son un invento argentino. Merodearon sobre distintas crisis desde los ochenta, cuando un grupo de inversores encontró una veta legal para perseguir deuda corporativa y soberana al borde del default. Estos inversores compran deuda de emisores -una empresa, un país- al borde de la cesación de pagos o con un default declarado. Adquieren esos bonos a una fracción de su valor real. Compraron deuda argentina a unos 20 dólares por cada lámina de cien, por ejemplo. Luego, la exigen ante la Justicia por todo su valor.

Paul Singer y Kenneth Dart son los principales tenedores de deuda argentina que no entraron a ninguno de los dos canjes propuestos desde 2005 a esta parte, en los que el país reestructuró el 92,4 por ciento de sus compromisos. Tienen en conjunto unos u$s 2.000 millones en bonos en default. NML Capital, controlada por la firma de Singer, Elliot, logró el mes pasado que un juez de primera instancia de Nueva York, Thomas Griesa, dictara que la Argentina le debe pagar u$s 1.330 millones por el ciento por ciento de su reclamo, más intereses a definir. La medida quedó en suspenso hasta el 27 de febrero, día en que la Corte de Apelaciones fijó una audiencia entre el país y el fondo de Singer. Dart controla el fondo EM, que reclama otros u$s 700 millones.

Singer nació el 22 de agosto de 1944 y se hizo rico con Elliot Management, su firma de inversiones. En su página web, Elliot se define como un fondo con intereses en distintos sectores de la economía, “principalmente software”. Suele capitalizar compañías, participar de sus directorios y retirarse a los cinco o diez años, una vez recuperada la inversión.

Para el diario británico The Guardian, la mayor parte de la fortuna de Elliot llegó apostando a bonos en default. Actualmente litiga contra la Argentina, Costa de Marfil, Turkmenistán y Nicaragua. “Nunca hemos tenido una disputa con un país que no pueda pagar sus deudas. Litigamos siempre con países que pueden pagar pero se niegan a hacerlo”, se defendió.

Como sea, su modelo de negocios hizo que Elliot Management pasara de administrar un millón de dólares en sus comienzos, en 1977, a manejar u$s 20.000 millones en la actualidad, con una rentabilidad anual promedio del 14 por ciento, aun en tiempos de crisis. Esa destreza le valió ubicarse entre los 400 hombres más ricos de Estados Unidos, para la revista Forbes (ocupaba en setiembre último el puesto 392) y entre los 1.200 más acaudalados del mundo (1.153). NML Capital, sin embargo, está radicado en Islas Caimán.

Singer cobró notoriedad en octubre, cuando sus abogados pidieron a la justicia de Ghana el embargo de la Fragata Libertad. “No compramos deuda argentina para quedarnos con un barco demasiado grande para navegar en Long Island”, dijo el inversor. La Argentina y Ghana definían al cierre de esta edición la suerte del buque escuela en el Tribunal Internacional del Mar, con sede en Hamburgo, Alemania.

Kenneth Dart, a diferencia de Singer, no se hizo de abajo. Es uno de los herederos del imperio del telgopor, que levantó su padre, William. Por los años 50, Dart creó una fórmula para realizar vasos térmicos a partir del poliestireno expandido y conquistó el mundo. Hoy, la empresa factura unos u$s 1.100 millones al año y tiene presencia en América, Europa y Oceanía. Los vasitos de telgopor de Dart se fabrican en la Argentina, en una fábrica radicada en el Parque Industrial de Pilar, que cuenta con beneficios de radicación. Y llegaron a los dispenser de agua del Ministerio de Economía y de tantas oficinas de la city porteña.

Pero Kenneth no es William ni tiene mucho que ver con el telgopor. Hábil para las finanzas, se apalancó en la empresa de su padre para crecer en el mercado bursátil. El ex presidente estadounidense Bill Clinton lo destrozó en 2005: “Recuerdo a su hermano decirle a un periodista que (Kenneth) Dart odiaba tanto el pago de impuestos que, después de su muerte, quiere mantener su cerebro con vida artificialmente, para que sus hijas no tengan que pagar los impuestos sucesorios”, argumentó en una carta publicada en su blog al rechazar fondos para el Partido Demócrata. Y relató cómo opera el fondo EM: “Compra grandes cantidades de deuda pública de países del Tercer Mundo a 20 centavos de dólar y obliga a los gobiernos a pagar dólar por dólar. Su última apuesta es forzar al gobierno argentino a abonar la deuda en mora. Una vez más pagó diez centavos de dólar de la deuda y quiere que los argentinos le paguen el valor nominal”.

En 1994, Dart renunció a la ciudadanía estadounidense y se radicó en Belice para evitar pagar impuestos. El patrimonio de toda la familia alcanzaba entonces los u$s 3.000 millones. En los noventa, el millonario empezó a apostar a la deuda en problemas. Primero lo sufrió Brasil. Compró por u$s 375 millones títulos Brady de Brasil de unos u$s 1.400 millones de valor nominal y amenazó al entonces presidente Fernando Henrique Cardoso con obstaculizar la renegociación de deuda que ese país encaraba. Brasil buscaba entonces reestructurar pagos por unos u$s 35.000 millones. Dart reclamó u$s 980 millones y obtuvo u$s 605 millones. Se hizo con una ganancia del 61 por ciento.

Dart se especializó en sobrevolar países en problemas. Lo sufrieron Perú y Polonia y también Rusia, durante ese escandaloso proceso de privatización de empresas de servicios, tras la salida del comunismo.

Singer y Dart son los principales exponentes de los fondos que le reclaman al país, en conjunto, un total de u$s 3.600 millones por sus bonos en default. “En total, identificamos a quince grupos, de los cuales nueve operan desde las Islas Caimán”, detalló el embajador argentino en Estados Unidos, Jorge Argüello, que dedica gran parte de su trabajo a desarticular el lobby de los fondos buitre en el Congreso estadounidense y en otros espacios de la arena pública. Ademas de NML Capital, EM y Aurelius -de un ex ejecutivo de Singer-, reclaman por su deuda en default Blue Angel, Capital Ventures, Capital Markets y Caronte, entre otros.

Según las estimaciones oficiales, la deuda que quedó sin reestructurar luego de los dos canjes (2005 y 2010) totaliza u$s 11.200 millones. De ese monto, sólo unos u$s 930 millones está en manos de bonistas domiciliados en Estados Unidos. En ese país, sin embargo, se llevan adelante las causas judiciales que desvelan a los mercados y que lograron poner nervioso al Gobierno a fines  de noviembre, cuando el juez de Nueva York, Thomas Griesa dispuso que antes de pagar el vencimiento de deuda más importante del año, la Argentina debía constituir un depósito por u$s 1.330 millones para satisfacer el 100% del reclamo del fondo de Singer, NML Capital. Una semana más tarde, la Corte de Apelaciones puso esa medida en suspenso hasta fines de febrero.

La actividad de los fondos buitre es difundida a través de la American Task Force Argentina (ATFA). Este “grupo de tareas” -ésa es, trágicamente, la traducción exacta del término- está patrocinado por Elliot, por otros fondos buitre y por asociaciones de granjeros o de “taxpayers” (pagadores de impuestos) de Kansas, Nebraska, Michigan y Montana, con lo que busca una fachada de representacion a pequeños bonistas “estafados” por la  Argentina. “Según los fondos buitre, la Argentina adeuda u$s 3.500 millones ‘a los estadounidenses’ y se niega a pagar”, escribió Argüello, en uno de los tantos boletines en los que intenta desarticular la estrategia de ATFA, Singer, Dart y compañía.

El presidente de ATFA es Robert Shapiro, ex subsecretario de Comercio para Asuntos Económicos durante la presidencia de Bill Clinton. En su currículum, dice también haber asesorado al ex primer ministro británico Tony Blair y a Barack Obama en su campaña de 2008. Shapiro es una de las voces que aseguran a los litigantes ser escuchados en el Congreso estadounidense.

Lobby, de eso se trata. El sitio Web de ATFA es un compendio de noticias que maximizan todas las deficiencias económicas de Argentina. También se aplauden cualquier derrota en el plano internacional. Desde ATFA se llevó adelante la campaña de tarjetas rojas con la inscripción “Basta K” que se vieron durante las presentaciones de la presidenta Cristina Fernández en las universidades de Georgetown y Harvard, durante su última gira por Estados Unidos. Pero, sobre todo, ATFA opera sobre los congresistas.

El ataque es permanente. Y, se sabe, continuará.

A principios de año, el juez de distrito de Nueva York, Thomas Griesa, dictó una sentencia a favor de los fondos buitre, que exigían la cláusula de “tratamiento igualitario” de sus bonos. Según la petición, la Argentina discriminaba a los tenedores de deuda en default al no hacerles pagos como a los bonistas con deuda reestructurada.
En octubre, la Corte de Apelaciones convalidó el fallo de Griesa y pidió al juez que definiera cómo y cuánto debe pagar la Argentina. Griesa desató la histeria al obligar al país a constituir un fondo de garantía por el total del reclamo, unos u$s 1.330 millones, por considerar que el país no tenía voluntad de cumplir con la justicia. Dijo que ese depósito debía efectuarse antes del 15 de diciembre, cuando la Argentina debe pagar el Cupón PBI por u$s 3.500 millones. Caso contrario, alertó, los distintos agentes financieros involucrados en la operación no debían girar los pagos de deuda reestructurada. El fallo puso en alerta a todo el mercado financiero.

La Argentina apeló (la Presidenta habló de “economía casino” y de “colonialismo judicial”, incluso) y ganó tiempo. La Corte de Apelaciones pospuso su decisión hasta el 27 de febrero próximo. Los pagos de deuda, hasta entonces, están a salvo. La actitud del país fue determinante: por primera vez, sugirió la posibilidad de reabrir el canje de deuda, lo que implicaría ofrecer un pago con quita del 65 por ciento. Demostró cierta voluntad de negociación que fue bien considerada por el tribunal. Hasta entonces, el juego quedó abierto.

Con la mira en el 27-F

Los otros bonistas

Hay trece bonistas argentinos que acompañan la batalla judicial en Estados Unidos que llevan adelante los fondos buitre. Se trata, en su mayoría, de jubilados que se quedaron con sus papeles en default y no participaron de ninguno de los dos canjes.

Estos bonistas son representados por Horacio Vázquez, un ingeniero de 56 años con bonos impagos por 70 mil dólares emitidos bajo legislación estadounidense. “Es la primera vez que tengo esperanzas en serio de que la Argentina se siente a negociar de buena fe”, dijo Vázquez a la agencia Reuters tras el fallo de Griesa, luego suspendido por la Corte de Apelaciones hasta el 27F.

Vázquez preside la Asociación de Damnificados por la Pesificación y el Default (Adapd). “No somos buitres. Lo único que hicimos fue ahorrar en la Argentina con deuda pública emitida por la Argentina”, dijo. En su página web, Adapd se presenta como una entidad “de ahorristas particulares que confiaron en el país y fueron damnificados por la pesificación y el default declarados en 2002”.

Los bonistas participan de la acción de clase, por lo que se beneficiarán ante un fallo a favor de los fondos más poderosos que litigan contra el país. La Argentina se resistía a pagar cualquier suma de dinero, pero al apelar la decisión de Griesa abrió la posibilidad de efectuar un nuevo canje en los mismos términos que los de 2010, lo que implicará una quita del 65 por ciento para quienes ingresen a él.

http://www.revistadebate.com.ar/?p=1895

 

Entrevista a Carlos Burgueño, periodista especializado en endeudamiento externo argentino

¿Cuáles considera que son losa portes más relevante que hace su libro?

El país tiene la necesidad de continuar con el proceso de desendeudamiento y de enfrentar el juicio contra los fondos buitre, considerando ambos capítulos como políticas de Estado. Es imposible que los dos procesos puedan ser enfrentados y finalizados por el actual gobierno con éxito, sin que se los considere por toda la clase política como problemas que se deberán continuar más allá de 2015. Creo, entonces, que el mayor aporte del libro es una contribución a esta consideración, luego de décadas de aumento del endeudamiento; y de la consideración del juicio contra los fondos buitre como la principal espada de Damocles en contra del proceso de desendeudamiento.

En ese sentido y a pesar de su seguimiento permanente de esta cuestión, ¿qué es lo que más le sorprendió en la reconstrucción de esta “historia oculta”?

Lo más sorprendente fue bucear en los orígenes de estos fondos y comprobar que existe unmodus operandi que no surgió para el caso argentino, sino que se viene repitiendo en países del Tercer Mundo y Estados en desarrollos desde hace casi veinte años. Al conocer de cerca cómo surgen estos fondos y descubrir quiénes son, con nombre y apellido, los hombres que los dirigen, se descubre también la identidad del problema. Lejos de los bancos financieros de primer y segundo piso, y de las entidades de inversión del Primer Mundo, no siempre con buenas consideraciones de imagen, por cierto, pero con una visión global de los negocios, aparecen estas inversiones que se manejan al margen de los negocios financieros mundiales.

El juicio contra los fondos buitre quedará en la historia de la economía mundial

¿Cuál fue la modalidad más común?

Compraron siempre al borde del default y de una bancarrota, para luego accionar judicialmente en cualquier tribunal internacional. Son fondos relacionados con los gobiernos más corruptos de la región (el Brasil de Collor de Mello) y el mundo (la Rusia de Boris Yeltsin), y a menudo (como el caso de Dart) sufrieron represalias de parte de las mafias más peligrosas del globo. Estos son los fondos que exigen que la Argentina “cumpla sus compromisos” luego de haber cerrado exitosamente dos canjes de deuda en 2005 y 2010. El juicio no es entonces contra bancos o entidades serias, sino contra los marginales del capitalismo mundial.

El término “fondos buitre” resulta hoy bastante extendido, por más que no se sepa bien cuáles son sus  características concretas. ¿Cómo los definiría?

No hay que confundir “holdouts” con “fondos buitre”. Los primeros, equivocados o no, compraron deuda de buena fe y no aceptaron por cuestiones personales o de convencimiento ingresar en los dos canjes lanzados por el gobierno de Néstor Kirchner, primero, y Cristina Fernández de Kirchner, después. Optaron por una salida judicial, buscando que se cumpla un contrato. Los fondos buitre son otra forma de hacer negocios. Voluntariamente esperan que un país esté a punto de caer en default (en el caso argentino comenzaron a comprar deuda en noviembre de 2001) y aguardan el momento del lanzamiento de un canje de deuda para plantear que “no están de acuerdo con la oferta” y que optan entonces por una salida judicial. Mientras tanto, avanzan en negociaciones no siempre claras ni honestas y buscan embargos de bienes del Estado que emitió la deuda en default por el mundo. Presionan con la humillación de mantener un bien preciado embargado para luego buscar una negociación que les permita obtener rendimientos exponenciales. Por ejemplo, compran a 80 lo que luego buscarán cobrar por más de mil.

El juicio no es contra bancos o entidades serias, sino contra los marginales del capitalismo mundial

¿Cuáles son los aciertos y los errores más importantes del gobierno argentino respecto a estos fondos?

El acierto más importante es haber realizado dos canjes y conseguido un porcentaje de 94% de aceptación global, mientras tanto se dejó desarrollar el juicio contra los fondos buitre en Nueva York. Esto hizo que el Gobierno ganara un tiempo precioso (casi ocho años ya), mientras solucionaba su problema interno de deuda. Hoy el planteo contra esos fondos es en una posición de fortaleza: se ganó tiempo, cosa que ningún otro Estado en juicio contra estos fondos consiguió. También fue un logro haber optado, en su momento, por recurrir al Tribunal Internacional del Derecho del Mar para destrabar el conflicto por el embargo de la Fragata Libertad en el puerto en Ghana. Incluso si se hubiera optado rápidamente por esta opción (recomendada por la embajadora Susana Ruiz Cerutti), se habrían ganado dos meses, mínimo.

¿Y los errores?

El más importante, quizá llevados por momentos de soberbia –que vienen desde que Roberto Lavagna llevaba adelante el proceso de canje de deuda y que continuaron con las gestiones personales de Néstor Kirchner y Cristina Fernández–, es no haber hablado desde un primer momento con los líderes de Wall Street, el Fondo Monetario Internacional y, fundamentalmente, del gobierno de Estados Unidos sobre la importancia del “Juicio del Siglo” (según la definición del Financial Times) para las finanzas mundiales y los mercados de capitales de colocación de deuda soberana por parte de los Estados en desarrollo. Se optó, quizá, por una posición de soberbia cuando, en realidad, lo que se necesitaba en esos momentos era una posición de humildad extrema, lo que no necesariamente implicaba dejar de lado la fortaleza o las convicciones.

¿En qué sentido?

Tener del lado argentino al FMI y al gobierno norteamericano hubiera sido fundamental, y la llave para que la justicia de Estados Unidos tuviera en cuenta el planteo que la Argentina llevaba hasta esos niveles. Sostener conflictos políticos con los gobiernos de George Bush y de Barack Obama, aunque hayan sido atractivos en otros terrenos, jugaron muy en contra de las posibilidades de tener activamente la administración de la Casa Blanca como aliada en los tribunales de Estados Unidos. Eso hoy se está pagando con la poca voluntad del gobierno de Obama de intervenir para convencer a alguno de los jueces demócratas (son cuatro) que integran el máximo tribunal de EE.UU. para que acepten tomar el caso argentino contra los fondos buitre. También considero un error no haber planteado más seriamente ante la sociedad argentina quiénes son seriamente los que manejan estos fondos.

Un fallo en contra es una amenaza a los procesos de reestructuración de deuda de Grecia y de Turquía

¿De qué manera?

Era necesario mostrar claramente quiénes están detrás, qué fue lo que hicieron en el mercado financiero mundial, el desprecio que les tienen los fondos de inversión que habitualmente operan en los mercados de capitales y la forma en que se los rechaza entre sus pares. Debería haber habido una campaña, quizá de toda la clase política, para mostrar quiénes son estos fondos buitre, qué es lo que pretenden y cuáles serían los riesgos de darles la razón y pagarles lo que buscan en este “Juicio del Siglo”. Vinculado a lo anterior, considero también un error haber manejado, desde el gobierno de los Kirchner, el caso como una cuestión partidaria y relacionar a la oposición con personas aliadas a los “buitres”, cuando definitivamente no era así. Quizá sí, entre 2010 y 2013, cuando se definió el juicio a favor de los “buitres”, el kirchnerismo debería haber llamado a la clase dirigente argentina, mostrar abiertamente el peligro que representan estas acciones, pedir ideas y plantear desde todo el arco político nacional un respaldo a la consecución del juicio en los tribunales norteamericanos. Hubo un momento clave que el Gobierno desaprovechó: la llegada de la Fragata Libertad a Mar del Plata, en enero de 2013. Ese debía haber sido un momento de reencuentro político, y terminó siendo un acto cerrado del kirchnerismo.

¿Por qué sostiene que la larga batalla con los fondos buitre quedará en la historia de la economía mundial?

Hacer un juicio contra un país soberano que emitió deuda y luego cayó en default, negoció dos canjes y logró la aceptación del 94% de los acreedores; que tiene fallos en contra en los tribunales de Nueva York, donde precisamente se emite casi la totalidad de la deuda voluntaria de los países en desarrollo, es algo que por primera vez les toca vivir a los mercados financieros internacionales. Está en juego un negocio (el de emisión de títulos públicos de Estados en desarrollo en Wall Street) por unos 40 mil millones de dólares anuales. Además, de haber un fallo favorable a los fondos buitre, implicaría una amenaza directa a los procesos de reestructuración de deuda de Grecia, de Turquía y de otros Estados en problemas actuales y futuros. Obviamente, cuanto más lejano al desarrollo esté ese país, y en consecuencia más cercano a actos de corrupción, mayor es el peligro.

¿En qué sentido?

El problema de fondo es que, a diferencia de los defaults o bancarrotas de las empresas privadas, en el caso de los países soberanos no hay leyes. Una compañía en bancarrota, si logra mostrar a los tribunales de Estados Unidos que el 75% de sus acreedores está de acuerdo con una propuesta de pago, inmediatamente sale de su condición concursal y vuelve a operar con absoluta normalidad. En el caso de un país soberano, no hay leyes de protección, y ante un default  (inevitable, como el argentino en 2001), queda a merced de la acción de los “buitres” ante los tribunales para cobrar el ciento por ciento de la deuda más los intereses y costas, aunque un 94% esté a favor de una propuesta de canje.

http://www.revistadebate.com.ar/?p=5687

 

¿Qué son los “fondos buitre”? – Por Raúl de Sagastizabal

Los fondos rapaces o fondos buitres son especuladores que compran por centavos deuda de países pobres en problemas con el propósito ilícito de entablar procedimientos judiciales a su respecto para obtener sumas considerablemente mayores, de hasta el 400% de lo que pagaron por ellas.
Qué deudas compran: deuda de países en situación de incumplimiento o cerca de estarlo, o que se encuentran ya en procesos de reestructuración de deudas o de rescate que comprenden cierta quita, o bien viejas deudas sin ningún valor de mercado próximas a vencer o a ser canceladas en el marco de programas de alivio de la deuda.

Cómo se hacen de esas deudas: cuando un país tiene problemas económicos y se presume que éstos pueden empeorar, sus bonos pierden valor en el mercado secundario y muchos bonistas se asustan y corren a venderlos al precio que sea, y es allí donde los fondos rapaces compran en masa. Si el país ya ha anunciado una reestructuración salen a la búsqueda de bonistas con problemas de liquidez, y recurren también a otros métodos u oportunidades, incluso ilícitos, como más abajo se menciona.

Hay algunos grupos internacionales que hacen campaña contra ellos, como Jubilee Debt Campaign, y medios de prensa internacionales (BBC, The Guardian) que les siguen la pista, advirtiendo sobre sus prácticas deshonestas y contando quiénes son y cómo operan. La siguiente selección de algunos de sus artículos ilustra con ejemplos concretos qué son los fondos buitres:

BBC Newsnight[i] – FG Hemisphere: Este fondo procura cobrar US$100 millones a Zaire (actualmente Congo) por una deuda comprada por US$3 millones.

Cuando Newsnight le preguntó a Grossman sobre esta operación de su fondo buitre, éste respondió: “No estoy mortificando al Congo. Busco cobrar una deuda legítima”.

No obstante, una investigación conjunta de la BBC Newsnight y The Guardian ha establecido que la deuda en cuestión, que fue originalmente un préstamo otorgado por Yugoslavia al Zaire 30 años atrás, fue ilegalmente vendida al fondo de Grossman, FG Hemisphere.

La policía bosnia mostró al equipo de Newsnight/Guardian un documento que revela que FG Hemisphere pagó US$3,3 millones por el instrumento de deuda, de los cuales más de medio millón fue aportado por otro operador “buitre” que ayudó a armar el trato, Michael Sheehan, un americano que se llama a sí mismo “Goldfinger”, como el villano de las películas de James Bond.

Preguntado por el reportero Greg Palast si le parecía justo embolsarse US$100 millones del Congo por una deuda que le costó US$3 millones, contestó: “Sí, claro que sí”, pero negó haber pagado sólo US$3 millones.

BBC Newsnight[ii] – Donegal International: Fondo que trató de cobrar a Zambia US$55 millones por una deuda comprada por US$3 millones.

Michael Sheehan (Donegal International) [el mismo mencionado en el caso anterior] sacó provecho de los acuerdos de cancelación de la deuda del tercer mundo. Compró por US$3 millones deuda de Zambia de la década de los setenta, justo antes de que fuera cancelada y luego amenazó con impedir toda  actividad económica de Zambia presentando demandas contra todo aquel que tuviera negocios con el país, a menos que éstos le pagaran US55 millones – el equivalente del presupuesto de educación de Zambia. Luego demandó a Zambia ante tribunales británicos y ganó US$15 millones.

BBC Newsnight: El Reino Unido impide que los ‘fondos buitres’ depreden a los países pobres[iii] (2010).

El Parlamento británico votó la prohibición de los llamados “fondos buitres” que sacan provecho de la deuda de países del tercer mundo.

La ley entrará en vigor este año (2010) y una de sus primeras consecuencias será impedir que un fondo cobre a Liberia £12 millones por una deuda que data de 1978.

La ley se inspiró en una investigación de BBC Newsnight sobre los fondos buitres.

The Guardian[iv] (2011): Fondos buitres que persiguen cobrar £1.000 millones amenazan programas de alivio de la deuda.

El Fondo Monetario Internacional advirtió este fin de semana que demandas por alrededor de £1.000 millones planteadas por “fondos buitres” contra los países más pobres del mundo amenazan los programas de cancelación de deudas puestos en marcha por el Grupo de los Ocho en Gleneagles en 2005.

Quienes hacen campaña contra los fondos buitres dicen que una mera declaración del Fondo no basta: Sarah Williams, de Jubilee Debt Campaign, sostuvo que “los países necesitan con urgencia asistencia y asesoramiento jurídicos accesible” y que “es preciso cambiar la legislación, a nivel nacional e internacional, para acabar con las operaciones de estos fondos”.

Según un informe del personal del FMI sobre los fondos buitres 11 de 24 países pobres considerados en el estudio manifestaron estar sometidos a demandas por un total de US$1.800 millones (£900 millones) planteadas por 46 acreedores. Sarah Williams dijo que “el problema es que esas cifras seguirán aumentando, a menos que se adopten medidas urgentes”.

The Guardian[v] (2011) – Fondos buitres: ¿Cómo trabajan?

El Banco Mundial estima que más un tercio de los países que han cumplido los requisitos de sus respectivos programas de alivio de la deuda han sido blanco de al menos 26 fondos buitres, que han recibido hasta ahora pagos por un total de US$1.000 millones.

Muchos países están prohibiendo que los fondos buitres puedan demandar ante sus cortes el cobro de esas deudas. Pero quedan todavía algunas jurisdicciones, como la Isla de Jersey y las Islas Vírgenes Británicas, que todavía no les han cerrado el paso. Un fondo buitre espera obtener el mes próximo US$100 millones por medio de una demanda planteada ante una corte de Jersey.

Otro caso que describe la estrategia de estos fondos es Elliot Associates Inc. versus Perú, fondo que logró cobrar US$56 millones por deuda peruana comprada cuando Perú terminaba su acuerdo de reestructuración Brady (informe del FMI y sentencia del Juzgado Federal de Primera Instancia de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York, Juez Robert W. Sweet, 6 de agosto de 1998):

En un caso reciente, por ejemplo, un ‘fondo rapaz’ chantajeó de hecho a Perú al convencer a los tribunales de EE UU y Europa de que le impidieran pagar deudas a otros acreedores[vi]. (Anne Krueger, FMI)

Alrededor de 18 meses después que Perú anunció el plan Brady [en 1996], un grupo de acreedores rapaces denominado Elliot Associated compró US$20,7 millones de préstamos comerciales que habían sido garantizados por Perú. A diferencia de la mayoría de los acreedores, Elliott no aceptó bonos Brady a cambio de sus tenencias de deuda peruana, y en lugar de participar en la reestructuración presentó una demanda en su propio nombre en tribunales de Nueva York reclamando el cobro del valor nominal de los préstamos más los intereses[vii]. (Informe del FMI)

Elliott compró deuda peruana con la intención y el propósito de entablar un juicio. Tal intención y propósito pueden inferirse de la estrategia de inversión utilizada por Elliott, los antecedentes profesionales de las personas que se juntaron para materializar el proyecto de la deuda peruana, la dilación, por parte de Elliot, del cierre de las operaciones de adquisición de la deuda peruana hasta que el Segundo Circuito esclareciera los riesgos post-litigio en el caso Pravin Banker, la carencia de credibilidad de las alternativas propuestas por Elliot y la conducta del antedicho con posterioridad a las compras[viii]. (Sentencia del tribunal de Nueva York)

Tal como surge de lo que antecede, tras comprar deuda soberana de países pobres, estos fondos aplican una estrategia legal que casi no deja margen para la defensa, como en el caso de Perú (y el de Zambia), en que extorsionaron al país en el momento en que vencían los intereses de sus bonos Brady, con lo cual si Perú no pagaba esos intereses incurría en cesación de pagos y se vio obligado a transar el litigio con Elliot.

Este caso fue sometido a tribunales de Nueva York, jurisdicción en que está prohibido comprar deuda con la finalidad de litigar contra ella (N.Y. JUD. LAW § 489 : NY Code – Section 489).

El juez de primera instancia falló a favor de Perú, demostrando que este fondo compró deuda peruana con la única finalidad de litigar y exponiendo la estrategia jurídica aplicada intencionalmente por Elliot para acorralar a Perú. La sentencia de segunda instancia revocó esa decisión sosteniendo que la primera finalidad de Elliot era cobrar, y si no cobraba, recién litigar, por tanto el juez entendió que litigar contra la deuda no era la “finalidad primaria” de Elliot. El caso finalmente se resolvió por acuerdo, como ya se mencionó, de modo que no hubo interpretación definitiva de las disposiciones en juego.

Discrepamos con la sentencia de segunda instancia; naturalmente que el que compra un bono quiere cobrarlo, y en caso de no cobrarlo reclamar ante los tribunales apropiados. Pero la sección 489 no aborda esos casos, sino que tipifica la conducta del que “compra con la finalidad de litigar”. Conforme  a esta sentencia cualquiera que aduzca “quiero cobrar  y si no cobro plantearé un juicio” queda fuera del alcance de la disposición, con lo cual ésta pierde todo sentido jurídico.

Elliot compró la  deuda peruana 18 meses después que Perú anunciara la reestructuración Brady con una quita sobre sus bonos soberanos. Lo mismo había hecho en Panamá, donde compró cuando el país finalizaba un acuerdo similar, y en ambos casos se rehusó a participar en la reestructuración de deudas y demandó en tribunales estadounidenses y europeos, y posteriormente hizo lo mismo con Argentina.

Las prácticas de estos fondos rapaces no sólo son deshonestas, perversas y criminales, sino además ilegales, sin embargo en algunos países no hay leyes específicas al respecto y esto permite a los consejeros y abogados de estos fondos “armar” un caso desde el inicio con el fin de manipular el litigio en su favor.

En la sentencia del caso Elliot se relata en detalle como la empresa conformó un equipo de inversión para la compra de deuda en mercados emergentes, formado principalmente por operadores de negocios y consejeros que ya habían asesorado a otro fondo buitre en la compra de deudas soberanas de Polonia, Ecuador, Cote d’Ivôire, Panamá y el Congo, experimentados en litigar contra Estados soberanos en tribunales estadounidenses[ix].

La reiteración de estas conductas y las campañas en su contra han llevado a que muchos países están prohibiendo que estos especuladores puedan demandar ante sus cortes el cobro de esas deudas, sin embargo, esto no es suficiente: es preciso contar con una acción concertada a nivel mundial.

Acciones para cercarlos y detenerlos

Es posible pararlos; para ello hay que tipificar estas prácticas como delito a nivel global, por un lado, y prohibir la ejecución de sentencias dictadas en jurisdicciones que no penalicen tal conducta, por el otro. Esto último porque siempre queda algún rincón del mundo que no adopta determinada norma y es allí donde litigarán estos especuladores y luego tratarán de cobrarse en activos soberanos ubicados en cualquier lugar del mundo.

Puede parecer complicado, sin embargo no se trata de la primera conducta ilícita que se persigue y reprime a nivel global. El mundo ya ha logrado celebrar acuerdos o coordinar acciones comunes para reprimir la evasión fiscal y el lavado de dinero, por ejemplo, y aun delitos más graves como el narcotráfico y la trata de personas.

Entre tanto no existan tales disposiciones los países podrían emitir sus bonos con cláusulas de acción colectiva; mecanismo que permite al soberano y a una mayoría especial de acreedores llegar a un acuerdo (previo o posterior) al default, que luego es vinculante para todos los acreedores sujetos a la reestructuración, o bien disposiciones de aplicación preceptiva, que permiten que una mayoría calificada limite la capacidad de una minoría de hacer valer sus derechos tras el default.

También podrían eliminar la cláusula pari passu o disponer que ésta no se aplica a los bonos negociados en el mercado secundario e introducir disposiciones que impidan reclamar judicialmente el cobro de deudas adquiridas del modo que fuere a determinado valor inferior al valor nominal luego del default, el anuncio de una reestructuración o de un plan de rescate con quita.

Finalmente los gobiernos podrían impulsar y/o apoyar campañas en contra de estos fondos rapaces, iniciativas de divulgación de información sobre los mismos, sus directivos y asesores, sus prácticas y operaciones previas y actuales, y sus litigios, y crear mecanismos de intercambio de información que adviertan a otros del peligro de negociar con ellos, y eviten que puedan aprovecharse de países con problemas de deuda soberana, en particular de los países más pobres de la Tierra.

Notas:

[i] http://www.bbc.co.uk/news/business-15745003

[ii] http://news.bbc.co.uk/2/hi/programmes/newsnight/8610062.stm

[iii] http://news.bbc.co.uk/2/hi/programmes/newsnight/8610062.stm

[iv] http://www.guardian.co.uk/business/2007/oct/22/debt.imf

[v] http://www.guardian.co.uk/global-development/2011/nov/15/vulture-funds-how-they-work

[vi] http://www.imf.org/external/np/vc/2002/011802.htm,

[vii] http://www.imf.org/external/pubs/ft/series/03/IPS.pdf

[viii] http://ny.findacase.com/research/wfrmDocViewer.aspx/xq/fac.19980806_0000406.sny.htm/qx

[ix] http://ny.findacase.com/research/wfrmDocViewer.aspx/xq/fac.19980806_0000406.sny.htm/qx

http://www.politicapress.com/2011/12/%C2%BFque-son-los-fondos-buitres/