Argentina y Rusia proyectan duplicar la balanza comercial el año próximo

Ambas naciones quieren llevar el comercio bilateral hasta 5000 millones de dólares anuales. Se realizarán dos misiones de negocios con funcionarios y empresarios en septiembre, en Moscú, y en noviembre, en Buenos Aires.

Luego de anunciar que cortará las compras de alimentos a los Estados Unidos y los países de la Unión Europea, Rusia negociará con la Argentina el remplazo de ese comercio en dos reuniones que tendrán lugar en septiembre en Buenos Aires y en noviembre en Moscú, según informaron a Tiempo Argentino fuentes del gobierno ruso y del sector empresario local.

El objetivo es duplicar la balanza comercial de cara al año próximo, llevando el número a U$S 5000 millones, informaron las fuentes.

El primer tramo de las negociaciones será en la reunión de la Comisión Intergubernamental Ruso Argentina para la Cooperación Económica Comercial y Científico Técnica, que se realizará el mes próximo en la capital rusa. Luego, en noviembre, llegará al país una misión comercial con 160 empresarios del país europeo, en cuyo marco continuará el diálogo comercial.

La noticia se conoce luego de que el 12 de julio pasado ante su par argentina, Cristina Fernández, el presidente ruso, Vladimir Putin, calificó la relación con el país como “estratégica” y de “interés mutuo”. De paso por Buenos Aires en la previa de la cumbre de las potencias mundiales emergentes (BRICS) que se realizó en Brasil, el mandatario europeo agregó que “ambos países tienen una visión común de desarrollo mundial y de la vida internacional”.

Luego, el 6 de agosto, la administración rusa anunció que dejará de importar alimentos y productos agrícolas desde los Estados Unidos y la Unión Europea, además de Canadá y Australia, en represalia por las sanciones que le impusieron esos países ante la presunta intromisión del gobierno de Putin en el conflicto de Ucrania.

En diálogo con Tiempo, el vocero de la embajada de la Federación Rusa en la Argentina, Valentín Smirnov, señaló que ante los recortes de las compras a los mercados centrales de occidente “al margen de los contratos ya firmados, Rusia va a reorientar sus importaciones hacia los países que no pusieron las sanciones”, entre ellos potencias como China, pero también países de América Latina y, desde ya, la Argentina.

Los productos que están en el centro del interés son frutas, verduras, y carnes. A propósito de las carnes, sin la influencia de Estados Unidos y Europa, el país pasaría a ocupar el segundo lugar entre los que le venden carne a Rusia, después de Brasil. “Pero al margen de las carnes, las perspectivas que se abren son beneficiosas para ambas partes”, consideró Smirnov.

En esa línea, la empresaria Amalia Sáenz, del Consejo Empresario Argentino Ruso (CEAR), remarcó: “Las mejores perspectivas (son) para la carne argentina si el país hace los esfuerzos necesarios” en la disputa estratégica con los uruguayos, quienes aumentaron diez veces su producción desde el principio de la década.

En ese orden, Sáenz consideró además “muy importante y factible que Argentina se posicione como proveedor estratégico en el mercado de lácteos” pero insistió con que “nosotros tenemos que liberar, crear las condiciones para estimular la producción”. También destacó las posibilidades del vino y el mosto.

Smirnov señaló que cada dos años se reúne la comisión mixta intergubernamental. Ese grupo de trabajo está compuesto por ministros en representación de los gobiernos de ambos países, pero fundamentalmente es un espacio de encuentro empresarial. La sede se alterna entre Buenos Aires y Moscú, que albergará la próxima reunión, el mes que viene. El encuentro será el escenario natural para “ampliar los contratos”, de acuerdo con el objetivo de potenciar la balanza comercial bilateral.

Sáenz enfatizó el rol del país en esa mesa de negociaciones. La empresaria señaló que la Argentina “viene aumentando su participación, tal como reconoció en 2011 Sergey Dankvert, (ministro ruso del Servicio de Inspección Agrícola Ganadera)” en la última reunión de la comisión mixta.

La intercambio pasó de U$S 1000 millones de dólares en 2011 a U$S 2627 millones en 2013. “Este embargo es una enorme oportunidad para que la Argentina pueda acceder a esa amplitud de negocios”, dijo Smirnov.

En el vínculo con los rusos, el país prevé recibir inversiones en materia energética. Según Sáenz, la Argentina necesita “alrededor de 18 mil millones de dólares” para desarrollar sus proyectos. Según la fuente, el país europeo no cuenta con la tecnología para avanzar en los desarrollos petroleros no convencionales (salvo como joint venture), pero sí en materia de exploraciones off shore, donde “podría llegar a ser gran inversor”.

Históricamente, Rusia tuvo presencia en la Argentina en materia de infraestructura, fue proveedor de Yacyretá y de la represa de Salto Grande. “Ahí es donde Argentina tiene la gran oportunidad de importación, incluso de GNL, y en el sector del transporte. Tiene todas las condiciones para llegar a un saldo comercial importante”, consideró Sáenz.

Además de la comisión mixta, en noviembre llegará al país una comitiva de 160 empresarios rusos para participar de la reunión conjunta, que se complementará con la cita de Moscú. En ese contingente vendrán hombres de negocios de rubros diversos, según Sáenz, como lácteos y carnes pero también inversores, bancos y empresas del sector energético. En orden con la expectativa que genera, la misión está en plena organización con intensa actividad de los empresarios reunidos en el CEAR.

“Nuestra función –explicó la empresaria argentina– es promover las inversiones pero desde 2008 enfrentamos un panorama difícil. Por eso tratamos de generar condiciones de legislación y garantías soberanas para bajar a la realidad los memorandos” existentes. En pocas palabras los objetivos que apunta Sáenz no difieren de la agenda de otras entidades empresarias pero tienen como referencia la posición respecto a vecinos regionales: “Faltan beneficios impositivos para el desarrollo de proyectos energéticos que nos hagan tan atractivos como Brasil, mejores condiciones de contratación en las provincias y exportaciones libres”, mencionó la empresaria.

Apoyo en rusia y burlas en occidente

La decisión del presidente ruso, Vladimir Putin, de prohibir la importación de alimentos desde Estados Unidos, Canadá, Australia, Noruega y la Unión Europea ha cosechado por ahora sólo burlas de parte de los grandes medios de comunicación occidentales, los que han resaltado que esa actitud se “asemeja a un tiro en el pie” o que “los perjudicados serán los estómagos rusos”. Algunos analistas, como Craig Botham, del banco de inversión británico Schroders, señalan que más de la mitad de las importaciones de carne de cerdo, de aves de corral y de lácteos quedarán bloqueadas por la prohibición y que no hay países con sobreproducción tan abundante como para remplazarlos.

Sin embargo, según la agencia rusa RIA Novosti, la Asociación rusa de Minoristas dio garantías de que la prohibición sólo afectará al segmento de mercado premium, de mayor poder adquisitivo, y que los consumidores comunes no sentirán el impacto. La asociación aseguró que reconsiderará la conformación del grupo de proveedores del exterior y que incrementará el número de los mismos.

El otro efecto de la prohibición ha sido un alza muy fuerte en el valor de las acciones de las empresas rusas productoras de alimentos, de hasta un 40% sólo en la jornada del viernes pasado. Detrás de la suba está la idea de que se incrementará la producción local.

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